El mercado inmobiliario europeo ya empieza a despertar el interés del capital internacional, a pesar de la incertidumbre y el parón generalizado que se está produciendo en el sector en estos primeros meses del año.
Así lo afirma un informe de la consultora especializada Colliers, donde repasa el fuerte desplome que ha sufrido el 'real estate' europeo en términos de inversión y deja entrever que la actividad volverá en la segunda mitad de 2023.
El documento recuerda que "la inversión inmobiliaria cayó bruscamente en la mayoría de los mercados de la región EMEA en el primer trimestre del año, continuando la tendencia de finales de 2022". En países como España y Francia, la caída de la actividad inversora se redujo en más de una tercera parte respecto a los primeros tres meses de 2022, mientras que en Reino Unido o Italia los descensos fueron todavía superiores. Alemania, por su parte, registró uno de los peores arranques de año en más de una década.
Además de la incertidumbre por las subidas de los tipos de interés y el empeoramiento generalizado de la economía, las tensiones producidas por el sector financiero en EEUU y en Europa, que tuvieron a Silicon Valley Bank y a Credit Suisse como protagonistas, agravaron más las preocupaciones de los inversores. Todo ello, sumado a los riesgos geopolíticos, "se tradujo en importantes descensos interanuales de la actividad inversora en los principales mercados en el primer trimestre".
Sin embargo, Colliers insiste en que "los inversores prevén un repunte en el segundo semestre a medida que la incertidumbre en torno a las condiciones financieras y macroeconómicas disminuya".
Tras realizar una encuesta a inversores del sector inmobiliario durante la conferencia anual MIPIM, celebrada en Cannes durante el mes de marzo, la consultora explica que "el 63% de los encuestados estaban en posición compradora, lo que apunta a un optimismo generalizado en el sector inmobiliario". Además, insiste en que "las transacciones siguen viéndose frenadas por una diferencia en las expectativas de precios entre compradores y vendedores, pero es probable que esta diferencia se reduzca a medida que se clarifiquen las condiciones del mercado y el coste de la financiación en los próximos meses".
De su análisis por países se desprende que los inversores ya empiezan a tener en el radar a algunos sectores concretos en España, como los hoteles o las oficinas.
"El interés sostenido de los inversores también es evidente en las oficinas de grado A que cumplen las normas ESG en los distritos de negocios de Madrid y Barcelona, y en los activos hoteleros, que están respaldados por la recuperación del turismo y por los buenos resultados operativos de los hoteles", explica la consultora. Según Colliers, a pesar de la caída del primer trimestre términos de volumen de inversión, el mercado doméstico ha superado las expectativas, ya que "los inversores internacionales ven valor en España".
En el caso de Alemania, el estudio detalla que "en el primer trimestre, las grandes operaciones prácticamente se paralizaron en las siete ciudades más grandes de Alemania, y es probable que esta situación continúe en el segundo trimestre, ya que las expectativas de precio entre compradores y vendedores están aún muy lejanas". Y aunque descarta una recesión económica para la primera potencia europea, aplaza la reactivación de la actividad inversora al último trimestre del año.
De Reino Unido, destaca la especial repercusión que tuvieron las turbulencias en el sector bancario, "dada la importancia y directa relación con del sector inmobiliario en Londres". No obstante, las previsiones económicas del Banco de Inglaterra para 2023 son ahora más positivas que a finales del año pasado, y la falta de espacio de calidad está impulsando los alquileres, lo que lleva a Colliers a esperar un retorno de la actividad inversora en el segundo semestre. "Ya hay indicios positivos de que el capital británico está listo para volver a comprometerse con el mercado, con compradores alemanes y chinos realizando importantes adquisiciones durante el trimestre", resume el documento.
Para Países Bajos, la previsión es que "continúen las correcciones de precios en el segundo trimestre de 2023. Las diferencias entre precios de compra y venta persisten y algunas de las mayores operaciones pendientes se han retrasado. No obstante, los inversores que no dependen de la financiación externa siguen activos y es probable que el mercado recupere su vitalidad en el segundo semestre del año, aunque es improbable que los volúmenes aumenten debido a la sobreasignación hacia el sector inmobiliario y a la continua incertidumbre económica".
En el caso de Italia, cuyos volúmenes de inversión inmobiliaria pasaron de 3.300 millones de euros en el primer trimestre de 2022 a apenas 910 millones de euros un año después, lo más destacado es, según Colliers, "la creciente importancia de las certificaciones ESG para los inversores en Italia, que las consideran cada vez más fundamentales para el valor a largo plazo de un activo a medida que la normativa de la UE sigue endureciéndose".
Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta