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BdE: "La banca ha vendido los activos adjudicados más atractivos y ahora el reto de reducirlos es mayor"

Haya Real Estate
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El Banco de España va directo al grano: el análisis del sector inmobiliario es crucial para la estabilidad financiera, pero, de momento, el ladrillo no es un riesgo como lo fue en el pasado.

Así de claro ha resumido el gobernador del supervisor Pablo Hernández de Cos durante unas jornadas celebradas en Santander, en las que ha dejado claro que entre los retos a los que debe hacer frente la banca está, además de reforzar el capital y aumentar la rentabilidad, seguir limpiando su balance de activos problemáticos.

Tal y como explica de Cos, en 2014 las entidades arrastraban más de 80.000 millones de euros en inmuebles adjudicados que formaban parte del colateral de muchos préstamos, que acabaron en manos de los bancos como consecuencia de los impagos de las empresas ligadas al ladrillo y del récord de la morosidad (llegó a estar en el 14%). Y si bien el Banco de España premia las desinversiones que ha realizado el sector en los últimos años para soltar lastre inmobiliario (su peso ha caído a la mitad en su balanca), cree que sigue siendo un desafío.

"El reto al que se enfrentan las entidades para su reducción ahora es mayor, ya que, lógicamente, los activos ya vendidos eran más atractivos. Por eso, es fundamental que los bancos no relajen los estándares de concesión de los créditos, de forma que se minimicen las nuevas entradas de morosos y mantengan la gestión activa de sus carteras de dudosos y adjudicados", explica Hernández de Cos.

¿Y cómo ve el Banco de España el momento que vive el ladrillo? Reconoce que "el mercado se está reactivando con un incremento de las compraventas y un repunte en los precios de la vivienda, que aún así ser encuentran en niveles compatibles con sus determinantes fundamentales".

Por otro lado, asegura que "el repunte de la actividad inmobiliaria no se está traduciendo en un aumento del crédito asociado". Según el regulador, el crédito concedido a inmobiliarias y constructoras continúa cayendo a ritmos superiores al 10%, mieentras que el stock de crédito hipotecario a familias está prácticamente estancado. 

Otro dato a tener en cuenta es que "los estándares que aplican los bancos para la concesión de nuevos préstamos hipotecarios se mantienen prudentes, ya que la práctica totalidad de los préstamos concedidos son de una cuantía inferior al valor de la trasacción del inmueble frente al tan solo 50% de antes de la crisis". 

Aun así, reconoce el supervisor, "no debe olvidarse que un potencial ajuste a la baja de los precios de la vivienda continuaría teniendo un impacto negativo en las entidades a través del efecto sobre las valoraciones de los activos adjudicados y del impacto indirecto sobre los niveles agregados de consumo y actividad". 

Sería, eso sí, un impacto de una cuentía muy inferior al registrado durante la crisis ya que, entre otras cosas, el peso del sector inmobiliario en el crédito a las empresas ha pasado de suponer un 99% del PIB en 2008 a un 52% en 2018.