Andy Burnham, que acaba de ser elegido diputado en la Cámara de los Comunes del Reino Unido, es el principal candidato para convertirse en el próximo primer ministro del Reino Unido tras la renuncia de Keir Starmer. El que fuera alcalde Manchester ha situado la vivienda como uno de sus pilares de su programa político con una serie de propuestas que supondrían un giro respecto a la política actual del Gobierno laborista.
La medida más ambiciosa anunciada por Burnham ha sido la puesta en marcha “del mayor programa de construcción de vivienda social desde la Segunda Guerra Mundial”, según ha asegurado a los medios. Propone redirigir íntegramente el actual presupuesto de vivienda asequible, dotado con 39.000 millones de libras (45.000 millones de euros) hacia la construcción de hogares en régimen de alquiler social, renunciando así a otros modelos de acceso a la vivienda que contempla el plan vigente.
Una reforma fiscal del suelo y la propiedad
Burnham también ha abierto la puerta a una revisión de cómo se grava el suelo y la propiedad en el Reino Unido. El político laborista ha defendido durante años la implantación de un impuesto sobre el valor del suelo (Land Value Tax o LVT), un tributo anual que recaería exclusivamente sobre el valor del terreno, sin tener en cuenta las construcciones o mejoras realizadas sobre él.
En declaraciones a la cadena LBC en 2022, Burnham describió esta figura como "una forma muy productiva de tributación", ya que garantizaría que el suelo se destine a usos provechosos y penalizaría a quienes lo acaparan sin desarrollarlo. El recaudado, añadió, podría redistribuirse entre la ciudadanía.
El Instituto de Estudios Fiscales (IFS, por sus siglas en inglés) ha señalado que este impuesto presenta ventajas relevantes al tratarse de un bien de oferta fija que no puede trasladarse al extranjero, no genera los efectos desincentivadores asociados a otros tributos, y constituye "una forma eficiente de gravar a un grupo adinerado". No obstante, el mismo organismo advierte de que podría plantear interrogantes sobre su equidad.
Burnham también ha apuntado a la posibilidad de eliminar el conocido Impuesto del Timbre (stamp duty, como el ITP español), que se paga al comprar un inmueble o un terreno, y sustituirlo por el LVT, aunque sin concretar los detalles de esa transición.
Asimismo, ha calificado el actual ‘council tax’, el impuesto municipal que pagan los hogares británicos, de "altamente regresivo" y ha insinuado que buscaría reformarlo.
Financiación de infraestructuras
Aunque en un plano más indirecto, Burnham también defiende capturar las plusvalías generadas por grandes proyectos de infraestructura, como el tren de alta velocidad HS2 entre Manchester y Birmingham, cuya cancelación pretende revertir para financiar tanto las obras como el desarrollo urbanístico en los entornos de las nuevas estaciones. "No te quedas con toda la ganancia del propietario del suelo, pero sí compartes los beneficios que genera la infraestructura", explicó en una entrevista con el diario iNews.
El alcance real de estas medidas dependerá en gran medida de los márgenes fiscales que encuentre Burnham si llega a Downing Street, especialmente teniendo en cuenta su compromiso de respetar las reglas económicas fijadas por la canciller Rachel Reeves y de no subir los tipos principales del IRPF, el IVA ni la Seguridad Social.
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