Un ático en México que apuesta por la nueva tendencia de decoración: el 'brutalismo cálido'

Este ático de 300 m2 combina la madera y la piedra para lograr un ambiente contemporáneo y acogedor
Ático diseñado en Ciudad de México con estilo brutalista pensado para dos artistas y sus perros.
Ático brutalista Alejandro Ramírez Orozco

Para comprender la trascendencia del diseño contemporáneo en la capital mexicana, resulta fundamental repasar la historia arquitectónica del país. El brutalismo, una corriente que prioriza la exhibición de las texturas crudas y las formas estructurales masivas, encontró en México un terreno enormemente fértil durante el siglo XX. 

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El principal exponente de este movimiento en la nación es el renombrado arquitecto Teodoro González de León. Sus obras monumentales, caracterizadas por el uso de concreto cincelado y volúmenes geométricos colosales, marcaron el nuevo paisaje urbano con edificios emblemáticos como el Museo Tamayo Arte Contemporáneo. 

Los principios de exhibir los elementos en su estado más puro se trasladan al diseño de interiores contemporáneo, dando paso a espacios que mezclan la rigidez estructural con la calidad de vida.

El ático culmina con una terraza con piscina y zona de barbacoa.
Terraza exterior Alejandro Ramírez Orozco

Entorno introspectivo y estructural 

Es dentro de esta rica historia arquitectónica donde aparece el estudio de diseño holandés Barde van Voltt. En colaboración con el arquitecto y contratista local José Muniz, la firma ha transformado un ático de dos plantas y 300 m2 en la capital. 

La nueva tendencia llamada “brutalismo cálido” rige la decoración de la vivienda. El equipo de diseño ha logrado equilibrar la solidez del brutalismo tradicional con una atmósfera acogedora, creando un entorno habitable introspectivo y escultural. 

Paredes de estuco texturizadas, armarios de madera de nogal y acero inoxidable.
Paredes de estuco Alejandro Ramírez Orozco

Este equilibrio se logra a través de una cuidada selección del material, el manejo estratégico de la luz y la creación de una atmósfera serena. Las líneas arquitectónicas monolíticas presentes en toda la propiedad se suavizan mediante esquinas redondeadas. 

La organización de este ático de dos niveles se basa en una distribución en forma de H. Esta configuración gira en torno a dos patios de luz delimitados por enormes paneles de cristal que van del suelo al techo, permitiendo una ventilación cruzada y una iluminación natural en cada rincón. 

Dos patios de luz rodeados de cristal del suelo al techo.
Dos patios de luz Alejandro Ramírez Orozco

El pasillo central es el núcleo de la vivienda, el espacio que alberga el ascensor y la escalera principal. Este eje central deja un amplio espacio a ambos lados para facilitar una circulación interna fluida. La distribución se completa con una escalera de un solo tramo que conecta la planta principal con el nivel superior. 

La planta baja divide las funciones del hogar en dos alas diferenciadas, por un lado, el área social que comprende el salón, el comedor y la cocina; por el otro, el área privada que alberga el dormitorio principal, un cuarto de baño y un vestidor.

Estancias con suelos de hormigón, losas de piedras y carpintería de nogal.
Sala de estar Alejandro Ramírez Orozco

En todos los espacios interiores, los suelos de hormigón y las superficies de estuco texturizado funcionan como una base neutra. Destaca el uso de paneles de acero inoxidable, los cuales envuelven el hueco del ascensor y la escalera principal. Este mismo material metálico se aplica en las puertas de los armarios de cocina de altura completa, creando una simetría con los armarios superiores e inferiores fabricados en madera de nogal.

En el dormitorio, la cama principal descansa dentro de un marco de madera de formas exageradas, junto con un enorme cabecero de madera que se extiende en posición vertical hasta alcanzar el techo, acentuando la altura del espacio. El cuarto de baño mantiene la estética del proyecto al estar rodeado de un cristal de tono oscuro y presentar una bañera monolítica de piedra. 

Destaca en el dormitorio un gran cabecero de madera en la cama y persianas de nogal con lamas.
Dormitorio Alejandro Ramírez Orozco

El peso estético del mobiliario 

Los taburetes de bar y los muebles de comedor, elaborados en madera teñida de color negro, aportan solidez visual frente a los interiores de tonos neutros. Este mismo peso se refleja en las encimeras de piedra y en las barandillas de chapa metálica maciza que rodean el ascenso hacia el nivel superior.

La cocina cuenta con puertas de acero inoxidable en los armarios de altura completa.
Cocina Alejandro Ramírez Orozco

En la planta superior, se encuentra el estudio del escritor, un gimnasio y un pequeño salón que conectan de manera directa con una amplia terraza al aire libre. Las áreas exteriores fueron acondicionadas con una zona de barbacoa, una hoguera para las noches frescas y una piscina de inmersión. 

El diseño se expande hacia el exterior para aprovechar el clima. Es en este punto culminante del inmueble donde la rigurosa geometría brutalista del diseño interior se encuentra de frente con el vasto horizonte de la Ciudad de México.

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