La creciente desconfianza de los propietarios es uno de los problemas que agrava la crisis de la vivienda. Ante la inseguridad general, no quieren alquilar sus casas y se reduce el parque inmobiliario. La consecuencia, especialmente en zonas tensionadas como Barcelona, es poca oferta y aumento de precio.
Según la Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG), el 70% de los arrendadores reconoce que hoy prioriza minimizar riesgos de impago y conflictos jurídicos antes que maximizar la rentabilidad de su vivienda.
Úrsula Ferreiro, abogada del Departamento Jurídico de SEAG, declara que los propietarios sienten inseguridad ante los continuos cambios legislativos en materia de vivienda que estamos viviendo en los últimos años. “A ello se suma la percepción de que los mecanismos judiciales y extrajudiciales para resolver impagos, recuperar la vivienda o hacer cumplir el contrato son lentos y complejos. Esa inseguridad jurídica acaba trasladándose a una mayor desconfianza hacia los arrendatarios”, asegura.
Un fenómeno que crece en Cataluña
Este fenómeno es especialmente relevante en Cataluña, en concreto en Barcelona, el área metropolitana y los municipios declarados como zonas de mercado residencial tensionado. La experta menciona que se trata de zonas donde existe mucha demanda, poca oferta y una mayor intervención normativa.
“Precisamente por esa presión del mercado, también suele existir una mayor litigiosidad y carga de trabajo en los juzgados, lo que puede ralentizar la tramitación de los procedimientos judiciales vinculados al arrendamiento”, comenta.
Los propietarios endurecen las condiciones de acceso a la vivienda a los inquilinos
Más del 60% de los propietarios asegura haber endurecido las condiciones de acceso a sus viviendas durante el último año y alrededor del 50% admite haber rechazado perfiles por dudas sobre su solvencia o estabilidad económica.
Además, aproximadamente uno de cada tres pequeños propietarios se plantea abandonar el alquiler tradicional ante el temor a procesos largos de recuperación de la vivienda o situaciones de morosidad.
Ferreiro destaca que los propietarios suelen pedir más documentación económica: nóminas, contrato de trabajo, vida laboral, declaración de la renta o avalista. Y “también valoran seguros de impago, garantías adicionales dentro de los límites legales y comprobaciones de solvencia”. En definitiva, intentan asegurarse antes de firmar de que el inquilino podrá cumplir con el pago de la renta.
Las consecuencias: un mercado cada vez más excluyente
En SEAG consideran que la situación está agravando todavía más la crisis habitacional, especialmente en las grandes ciudades y zonas tensionadas. “Cuando un propietario percibe que alquilar su vivienda implica un riesgo elevado y escasa capacidad de reacción ante un impago, la consecuencia natural es retirar oferta o endurecer al máximo los filtros de acceso”, explica Daniela Salinas, directora del Departamento Jurídico de SEAG.
“El resultado: un mercado cada vez más excluyente, con menos vivienda disponible y mayores dificultades para acceder al alquiler”.
La consecuencia, para Úrsula Ferreiro, es la inseguridad actual y desconfianza de los propietarios y eso reduce la oferta de viviendas en alquiler, “porque algunos propietarios prefieren vender el inmueble o no alquilarlo con tal de no asumir ningún riesgo”.
Como vemos, el mercado se torna más restrictivo, con más filtros y menos oportunidades para perfiles con ingresos variables. Según la experta, a medio plazo, la falta de oferta también tensiona los precios y dificulta el acceso a la vivienda.
¿De qué forma los propietarios pueden sentirse más seguros al alquilar?
La experta aconseja no alquilar sin realizar previamente un estudio de solvencia del arrendatario y sin contar con un contrato bien redactado. Conviene comprobar ingresos y estabilidad laboral.
También es recomendable actuar rápido ante el primer impago, contar con asesoramiento jurídico y valorar mecanismos de garantía de cobro frente al impago, con servicios que aportan mayor seguridad al propietario durante la vigencia del arrendamiento.
En todo caso, la solución pasa por abordar el problema desde una perspectiva más amplia y equilibrada, combinando el incremento de oferta residencial con mecanismos eficaces de protección jurídica, agilización judicial y garantías frente al impago.
Es importante recuperar la confianza del pequeño propietario para destensar el mercado del alquiler en España y evitar que la falta de vivienda disponible continúe agravándose, según la experta.
¿Cómo saber que estamos ante un inquilino dudoso?
La abogada de SEAG da algunas pistas: puede ser una señal de alerta que el inquilino que no aporte documentación económica clara, que sus ingresos sean insuficientes respecto a la renta o que dé información contradictoria. “La clave es intentar detectar el riesgo antes de entregar la posesión de la vivienda”.







