Cada vez más estadounidenses lo tienen difícil para poder pagar la vivienda en la que viven, afectados por los altos costes. Entre tanto, se incrementa las ofertas para conseguir financiación a corto plazo en el mercado de alquiler, unos préstamos cada vez más demandados. Y es que más de la mitad de los inquilinos con ingresos por debajo de 30.000 dólares anuales dedica más de un 30% de los ingresos al pago del alquiler. Varias compañías ‘fintech’ se han lanzado a los préstamos que adelantan el pago de la renta al propietario y dividen los costes al inquilino en pagos quincenales.
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Las empresas ‘fintech’ se lanzan a captar el creciente número de estadounidenses que tienen dificultades para pagar la vivienda, ofreciendo los llamados préstamos “Alquila ahora, paga después”, ya que los altos costes de la vida están impulsando esta demanda de financiación a corto plazo.
La plataforma de servicios financieros Affirm, que cotiza en el Nasdaq, lleva años especializada en los préstamos conocidos como “compra ahora, paga después” que permite pagos a plazos a los consumidores. Recientemente se ha asociado con la ‘fintech’ Esusu, que ha empezado un programa piloto de préstamos para alquiler. Y no son los únicos.
Lo que permite este programa es cubrir el pago mensual de la renta al propietario, mientras el inquilino consigue dividir el pago del alquiler en dos pagos quincenales con cuotas más pequeñas.
Wemimo Abbey, cofundador de Esusu, afirma que “estos préstamos benefician a un número creciente de personas que trabajan como autónomos, con pagos irregulares. La gente puede pagar el alquiler; el problema es el momento”. Y añade que “la inflación reciente ha sido muy persistente, pero los ingresos no están aumentando. Por eso creemos que será un mercado enorme”.
Flex, otra empresa de préstamos para alquileres, destaca que, desde su lanzamiento en 2019, ha tramitado 37.000 millones de dólares en pagos de alquiler, más de 32.000 millones de euros.
Este incremento por ofrecer estos préstamos surge en medio de contexto de profunda crisis de la vivienda en EEUU, en parte por la falta de construcción de obra nueva como por los altos tipos de interés que han encarecido las hipotecas durante los últimos cuatro años.
Los inquilinos de bajos ingresos son los que más dificultades tienen. Según un estudio reciente publicado por el Centro Conjunto de Estudios de Vivienda de la Universidad de Harvard, el 83% los inquilinos estadounidenses con ingresos anuales inferiores a 30.000 dólares (26.000 euros/año) destinó más del 30% de los ingresos al pago del alquiler y suministros en 2024. El Gobierno federal considera que las familias que gastan más del 30% de sus ingresos en vivienda sufren una carga de costes excesiva.
Comprar una vivienda también se ha vuelto más difícil. Datos de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (ANR) muestran que la edad promedio para comprar la primera vivienda ha alcanzado un máximo histórico de 40 años.
Asimismo, el presidente Donald Trump ha convertido la asequibilidad de la vivienda en un tema prioritario de su agenda política de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, con medidas destinadas a acelerar la construcción de viviendas y limitar la capacidad de los inversores institucionales para comprar más viviendas unifamiliares.
Asociaciones de defensa de los consumidores ya ha levantado la voz contra las entidades que ofrecen estos préstamos para dividir el alquiler, ya que pueden empeorar la situación de los inquilinos con comisiones ocultas y altas tipos de interés que los atrapan en un ciclo de deuda infinito.
“Si no tienes dinero para pagar el alquiler hoy, es poco probable que lo tengas para pagarlo después”, agrega Mike Pierce, director ejecutivo de Protect Borrowers, una de estas asociaciones. “Es como subirse a una rueda de hámster de la que no puedes bajarte”.
Las compañías del sector argumentan que ofrecen préstamos a un segmento de la población que de otro modo estaría desatendido y permite a los usuarios ser financieramente responsables al administrar el pago de su alquiler y sus nóminas.
Las empresas de alquiler con opción a pago aplazado están ganando clientes entre quienes viven al día. Flex ha declarado que casi el 53% de los inquilinos tendría menos de tres semanas de ahorros si perdiera su fuente de ingresos.
La compañía también ha afirmado que su clientela está mayoritariamente compuesta por personas con historiales crediticios irregulares, cuyas opciones son más costosas, como los recargos por alquiler atrasado y los cargos por giros devueltos, los préstamos rápidos y las tarjetas de crédito de alto riesgo. La puntuación crediticia promedio de los clientes de Flex es de 602, lo que muchos expertos consideran de alto riesgo.
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