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Previsiones para 2016: del optimismo a la incertidumbre

Gtres
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Autor: @RobertoArnaz

La tarde noche del pasado 20 de diciembre las perspectivas económicas eran prometedoras para España y, como consecuencia, para el mercado inmobiliario español. Economistas de reconocido prestigio como Emilios Ontiveros auguraban crecimientos sostenidos por encima del 2,5% para los próximos años, basados en el interés de los inversores internacionales. Sin embargo, el reparto de poderes salido de las Elecciones Generales del 20D ha puesto la recuperación en ‘stand by’ en previsión a unos meses de turbulencias políticas.

Tres formaciones políticas –Partido Popular, Partido Socialista y Podemos– han conseguido superar el 20% de los votos y una más, Ciudadanos, ha rondado el 14%. Es la primera vez desde las primeras elecciones democráticas de 1977 que el voto de los españoles ha estado tan repartido, lo que supone que los grandes inversores esperarán a ver cómo evoluciona nuestra economía ante la falta de un gobierno fuerte que empuje la recuperación.

Entre los mercados que deberán calibrar el impacto del vacío de poder está el inmobiliario, en pleno proceso de normalización después de más de siete años de continuas caídas, tanto en precios como en transacciones. De hecho, las operaciones de compraventa de viviendas aumentaron un 2,7% interanual en octubre, hasta las 35.088 transacciones, según el Consejo General del Notariado, mientras los precios se ajustaron a la baja un 0,3% respecto al mismo mes de 2014, para quedarse en 1.226 euros/m2. 

Para BBVA Research y BBVA Real Estate “el proceso de normalización del mercado inmobiliario comenzará a percibirse de una forma más intensa en 2016”. El último informe sobre el sector residencial publicado por el banco anticipa más ventas de viviendas y más obra nueva para el próximo ejercicio.

Además, sus previsiones apuntan a que por primera vez desde que estalló la crisis, comenzará a sumar valor al PIB. “Se espera que la inversión en vivienda crezca el 3,4% interanual en 2015, aportando 0,2 puntos porcentuales al avance económico previsto, y el 7,1% en 2016”, detalla el informe.

 

Para BBVA, la clave de todo está en la demanda residencial. Sin embargo, estas previsiones pueden sufrir un súbito empeoramiento si la inestabilidad política corta la mejora del mercado laboral, la mayor renta disponible de los hogares, los máximos que está registrando la confianza del consumidor o la demanda por parte de compradores foráneos.

Bankinter también es optimista respecto al mercado de la vivienda y augura una subida gradual durante los próximos dos años. Sin embargo, apunta a dos posibles trabas para el buen desempeño del sector: la baja formación de hogares y la caída de la población en los próximos años. Además, la entidad también advierte de que una mejora del PIB y del empleo son básicos para confirmar la evolución positiva en el sector.

De hecho, el banco espera que el año que viene se vendan hasta 420.000 casas, y descarta la creación de un nuevo ‘boom’ de demanda, lo que permitiría una estabilización constante del mercado con crecimientos controlados. 

Esta misma idea es la que maneja la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima), que considera que el excedente de viviendas nuevas sin vender en España se reducirá una cuarta parte hasta las 349.377 casas durante el próximo año. 

Sin embargo, no todo el mercado evolucionará de la misma manera: al igual que en Madrid y Barcelona el parque de casas disponibles será muy limitado, en otros lugares menos atractivos el stock de vivienda seguirá siendo un problema durante los próximos 12 meses.