Cuando compartir piso ya no es solo cosa de estudiantes: crece la demanda de cajas de seguridad

El alquiler de cajas de seguridad ha aumentado un 15% el año pasado y esto se explica por varias razones: cierre de entidades bancarias, pisos que se comparten, intercambio de casas por vacaciones…
Cajas de seguridad
Cajas de seguridad Inviam

La sociedad cambia, las necesidades también. Cierran sucursales bancarias, se intercambian casas durante las vacaciones, se comparten pisos y no precisamente porque se esté en edad universitaria… Y muchas de estas realidades está haciendo que cada vez más gente alquile cajas de seguridad. 

Eso dicen al menos en la empresa española Inviam, que vio la luz en 2014 de la mano de un grupo de inversores particulares tras detectar una oportunidad de negocio con el cierre de las sucursales bancarias. Y parece ser que no se equivocaron: el cierre de entidades bancarias dejaba sin caja de seguridad a miles de clientes pero además, compartir techo con desconocidos a diario o intercambiar vivienda durante las vacaciones también está haciendo que la gente quiera guardar sus bienes más preciados en sitios seguros: “Nuestra actividad se duplicó el verano pasado”, comentan en la compañía. El alquiler de cajas de seguridad aumentó un 15% en 2025, según sus datos.

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El incremento del 15% en el alquiler de cajas de seguridad muestra que determinados cambios sociales están llevando a miles de personas a buscar soluciones profesionales para blindar sus pertenencias”, explica David Sacristán, Ceo de Inviam.

En la empresa comentan que mantienen un crecimiento medio anual del 27% en clientes desde su fundación y pretenden seguir creciendo: cuentan con un edificio en Madrid pero ya están mirando para instalarse fuera. “Todavía estamos en un proceso de estudio de las ubicaciones, pero probablemente nos decantaremos por enclaves medianos y pequeños”, comenta Sacristán.

Más hombres que mujeres

Pero, ¿quiénes están alquilando estas cajas de seguridad? ¿Cuál es el perfil? Al parecer tiene dos procedencias básicas: “Por un lado, los que vienen de la banca que han tenido, tienen o han solicitado una caja de seguridad en un banco, les han cerrado su sucursal o les han puesto en una lista de espera. También están los que han visto la ventaja de contratar una caja con nosotros, al margen de su banco. Por otro lado, están los nuevos clientes que nunca habían tenido este servicio pero ven que resuelve muchas circunstancias cotidianas agregando la máxima seguridad. Por ejemplo, cuando se van de vacaciones, intercambian casa o conviven con desconocidos porque alquilan sólo una habitación, personas mayores que dejan su casa para ir a una residencia, hacen obras o pequeños inversores que compran oro o criptomonedas, por poner algunos ejemplos”, aclara. Entre sus clientes hay más hombres que mujeres: “Los contratos a nombre de varones son el doble que el de mujeres, y el abanico de edad predominante es de entre 50 y 70 años”.

En la compañía reconocen que los cambios sociales y los diferentes usos de la vivienda están haciendo que más gente se interese por su negocio: 'coliving', 'cohousing', parejas separadas que rotan su vivienda para el cuidado de los hijos, personas mayores que contratan cuidados en el domicilio… A todo esto se une que cada vez conocemos menos a nuestros vecinos, carecemos de red de apoyo en el entorno.

Inviam arrancó su negocio con un local alquilado en el centro de Madrid pero relativamente pronto pasaron a comprar un edificio un poco más alejado de la almendra central: “Un local alquilado no es la mejor solución para un negocio como el nuestro. Por un lado, te das cuenta que dependes de la voluntad de un tercero que decide sobre la longevidad de tu propio negocio y, por otro, nuestras instalaciones son muy costosas de construir porque conllevan mucha inversión en estructura, tecnología y seguridad, por lo que las dejas a fondo perdido una vez finaliza el contrato de alquiler del local”, explica. 

Así que localizaron un edificio cercano al Bernabeu (por razones obvias no facilitan más detalles de la localización) en el que invirtieron más de 2 millones de euros: está construido en hormigón y acero, con cristales de máxima seguridad y protegido por cámaras y barras de acero exteriores, un pasillo de seguridad y vigilancia 24 horas. Su cámara acorazada supera ampliamente los estándares, con un grado 8 cuando la norma exige solo un grado 3. “El edificio no tiene sótanos por debajo ni a nuestro lado, ni paredes medianeras con desconocidos. En el exterior no hay nada significativo”, detalla el directivo.

Allí albergan más de 4.400 cajas de seguridad que pueden alquilarse desde un euro al día, precio que incluye un seguro de 25.000 euros ampliable hasta los 250.000 euros para quienes quieran más cobertura. “Ahora mismo tenemos instaladas 1.650 cajas y vamos instalando en función de la demanda”.

Pero, ¿esas cajas pueden contener cualquier tipo de elemento? ¿Cómo controlar ese contenido? “Nosotros nos dedicamos a alquilar un espacio en condiciones de extrema seguridad, lo que el cliente guarde es confidencial y responsabilidad suya. No obstante, en el contrato queda prohibido guardar productos ilícitos, perecederos o perjudiciales para las instalaciones o la salud de los trabajadores”, finaliza el directivo.

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