Su casa, como si estuviésemos en el famoso edificio Torres Blancas de Madrid, no tiene esquinas, sino curvas. Pero esto no es Madrid, sino Murcia y como a la arquitecta Laura Ortín le gustan mucho las curvas en sus propuestas, bromea diciendo que no le importa que la llamen la niña de la curva. Afirma que igual que hay que consumir pocos ultraprocesados, también en la construcción hay que tender hacia materiales más naturales. Y el lujo para ella no es un palacete de 300 m2, sino pagar menos por la factura de la luz.
¿Siempre quiso ser arquitecta?
Pues sí, sí que quise siempre ser arquitecta. Es como la historia del mito de Pigmalión que te dicen tú vales para esto, te lo crees y al final terminas siéndolo. Tengo un recuerdo de infancia muy claro, dibujaba planos de casas en el recreo del cole.
¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Hablar con las personas, con los clientes, profundizar muy bien en lo que necesitan, ayudarles, acompañarles. Se me da bastante bien el acompañamiento psicológico. De hecho, psicología era otra de las cosas que me hubiera gustado estudiar y eché en falta en la carrera. Cada diseño que proponemos es una exploración nueva, intentamos no repetirnos, hacer el trabajo muy personalizado para la persona que nos pide un encargo, me parece una aventura.
¿Y lo que peor lleva?
La burocracia, la burocracia me mata y creo que nos perjudica muchísimo a los arquitectos y arquitectas que estamos día a día bregando en la calle. Nos mata la cantidad de papeleo, las esperas, las licencias y el presupuesto, es otro iceberg que tienes que trabajarlo, pulirlo y ver cómo conseguimos que todas estas fantasías y estas ilusiones se materialicen. Porque al final mi vocación es construir, quiero terminar construyendo todo lo que proyecto.
¿Cuándo montó su estudio?
Yo digo que es un poco una rara avis de los estudios de arquitectura, porque nunca lo fundé. O sea, no hay un día que abrí una persiana, puse un nombre y dije esto es un estudio de arquitectura, sino que fue una evolución muy lenta. Estuve muchos años trabajando en un estudio y luego empezó un encargo personal que me hizo un amigo, que siempre es el primer loco que confía en ti. Y entonces empiezas a dar tu voz.
¿De qué proyectos puede hablarnos?
Proyectos encima de la mesa hay un montón, lo que tenemos que hacer es construirlos, 2024 va a ser el año en que se van a materializar. Hay varias viviendas unifamiliares muy interesantes que se gestaron hace tiempo, pero hemos conseguido superponernos a la licencia, al presupuesto y vamos a llegar a materializarlo. Eso es mucho trabajo ya para el estudio. Nosotros tenemos una constante de reformas integrales, sobre todo por el centro de Murcia y luego también mucho retail, mucho local comercial.
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He leído en alguna entrevista que para usted el lujo es no tener que poner el aire acondicionado. Defina lujo
El lujo para mí es pagar menos en la factura de la luz pero estando confortable. ¿Eso cómo se consigue? Pues cuando hacemos una reforma tenemos que priorizar. Entonces para nosotros la prioridad es lo ecológico: tener un buen aislamiento, tener ventilación cruzada, luz natural la máxima posible al día. Si utilizamos luz artificial en su justa medida, evitar, digamos, lo que para nosotras es un exceso. Entonces, por ejemplo, en esta casa hay como muchos ambientes lumínicos, pero no hay un exceso, no hay una sobrecarga de luz. Y luego el lujo para mí es rodearte de materiales saludables, que tu casa y tu local te cuiden con pinturas minerales, con materiales naturales. Como los ultraprocesados en alimentación, igual que cada vez utilizamos menos, vamos a intentar hacerlo también en nuestras viviendas y espacios de trabajo.
¿Cuál es para usted la casa ideal?
Es una pregunta difícil de contestar porque no somos los mismos hoy que mañana. Entonces, si me preguntas la casa ideal hoy para mí sería mi propia casa, donde vivo ahora mismo.
¿Por qué le gustan tanto las curvas?
Seguramente viene de dos cosas. Una muy clara, durante la carrera no me dejaban hacer ni una sola curva, la curva era del demonio, no estaba justificada y sin embargo yo sí que notaba que cuando veía a otros arquitectos tipo por ejemplo Kazuyo Sejima, que es mi arquitecta 'alter ego', me atraían mucho sus proyectos que llevaban curvas. Y luego tuve varios viajes importantes a edificios con curvas. Siempre me he sentido muy atraída por ellas. La curva, el estudio del cerebro ya lo dice, es una geometría que te apetece, tu cerebro se relaja. Ahora mismo, la curva que tengo a la derecha, si fuera un pico, no estaría tan relajada como me siento. La utilizo también como un recurso espacial para aumentar los espacios, para que el espacio parezca más grande. Hay veces que nos encargan proyectos muy pequeños, con poca luz y de ahí tenemos que hacer la magia. Entonces la curva ayuda mucho a suavizar transiciones, a ampliar visualmente los espacios.
Háblenos de esta casa
Esta casa se gestó en el confinamiento. Entonces vivíamos en otra casa de alquiler y encontramos esta casa un par de semanas antes de que nos confinaran. El proyecto se hizo confinados con mi pareja y mis hijos, con lo cual influyó mucho en la mayoría de decisiones que se tomaron para hacer esta reforma, por ejemplo, nunca se nos hubiera ocurrido cerrar el balcón. Nos gustaba mucho tener un espacio amplio para hacer diferentes actividades y no solamente cajitas pequeñas. Luego, espacio de privacidad para cada miembro de la familia. Es importante que en una casa puedas de repente huir y estar tranquila, hacer las cosas que te apetezcan en intimidad. La zona de teletrabajo, es como el 'must have' de las casas… una serie de condicionantes que se plantearon en esa situación. Por eso, una casa responde a los que habitan en ese momento y cómo son en ese momento. Trabajo mucho el desapego con los clientes: digo no os apeguéis a lo que estamos haciendo ahora, lo que estamos haciendo ahora es ahora para vosotros, pero ya veremos. El tiempo dirá. Hay separaciones, vienen hijos nuevos, cambios de ciudad, una casa ya no es como la de nuestros abuelos, ya no es para siempre. No significa que tenga que tener menos calidad, pero vamos a pensar en lo que necesitamos ahora.
¿Y cómo era esta casa cuando la encontrasteis?
Esta casa era una casa con un pasillo en L extra largo, muchas habitaciones, muy jerarquizada y no nos valía para nuestra forma de vida. Por eso en nuestras reformas casi siempre aparece la estructura vista, porque la estructura con la que se construía en aquel momento es distinta. De hecho, es muy interesante, como un trabajo de arqueología. Sé que es difícil entender que algo de los 70 y los 80 pueda tener valor, pero igual que los suelos hidráulicos de principios de siglo, las vigas y pilares de acero de principios de siglo ahora para nosotros sería impensable taparlos, estoy convencida y defiendo mucho la arqueología del futuro de los 70 y los 80. Cuando estemos en 2050 vamos a valorar mucho cómo vivían nuestros bisabuelos y por eso me gusta en las reformas dejar esas miguitas, ese pasado. Por eso se ven los hormigones vistos de los pilares, las fachadas de ladrillo visto, muy de esa época, también las dejo en los balcones y así una serie de cosas.
¿Y qué le parece el gotelé?
Soy defensora del gotelé, que no, el problema no es el gotelé, el problema es el espacio en el que estaba el gotelé. Mucha gente reforma su casa y lo que hace es quitar el gotelé y cambiarlo pero el espacio en el que están, todas esas piezas, sigue siendo el mismo, entonces no hay ningún interés ahí. Por eso pienso el gotelé no es el problema, el problema es el espacio donde estaba el gotelé, que probablemente fueran pasillos estrechos y largos, habitaciones como cajas de zapatos, poca luz, poca ventilación natural.
¿Tiene algún objeto fetiche? ¿Algo que se llevaría en un incendio?
Me gusta mucho encontrar el diseño y trabajar con artesanía local, entiéndase, de mi propia ciudad, de España o incluso de Europa, pero saber a quién le estamos comprando los objetos. Todo lo que entra intentamos que sea especial, que tenga nombre y apellido, que sepamos de que artesano es. Hay muchas piezas de gente que conozco, de amigos, artesanos o diseñadores que valoro mucho. Con lo cual esa bolsa con la que tendría que salir en un incendio me parece que tendría que ser bastante grande.
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