Primeras consecuencias dentro de PwC tras conocerse hace unas semanas la multa de los reguladores financieros de Hong Kong, que asciende a 1.300 millones de dólares de Hong Kong (143 millones de euros) y la prohibición de operar durante seis meses para nuevos clientes, tras la investigación sobre el trabajo realizado por la firma en la promotora inmobiliaria Evergrande, que se declaró en quiebra en 2024. La última decisión de la matriz ha sido la pérdida del bonus tras la venta en 2022 de la división de movilidad global de la compañía, que se cerró por 2.200 millones de dólares.
La Comisión de Valores y Futuros (SFC) del Hong Kong destacó que la firma, una de las cuatro grandes del sector, cometió "graves incumplimientos de sus deberes profesionales como auditor" durante las auditorías de Evergrande realizadas en 2019 y 2020.
Las irregularidades fueron "flagrantes" e "ignoró las pruebas" de reconocimiento prematuro de ingresos, permitió "asientos contables injustificados" y pasó por alto "múltiples señales de alerta".
La filial de PwC en Hong Kong destinará 1.000 millones de dólares de Hong Kong (110 millones de euros) a compensar a los accionistas minoritarios de Evergrande, mientras que el regulador contable impuso una multa adicional de 300 millones de dólares de Hong Kong a la firma (33 millones de euros), además de 10 millones más (1 millón de euros) a dos exsocios por mala conducta.
Ahora, las consecuencias financieras alcanzan directamente a los socios. Los ingresos procedentes de la venta en 2022 de la división de movilidad global de PwC -vendida a la firma de capital privado Clayton Dubilier & Rice por 2.200 millones de dólares- debían distribuirse entre los socios durante cinco años, con pagos individuales de cientos de miles de dólares. Sin embargo, la firma ha decidido suspender las distribuciones tras tres años, según el Financial Times. Los fondos pendientes se destinarán a las operaciones e inversiones de la firma.
El escándalo ha costado a PwC numerosos clientes en el continente y ha desencadenado una demanda por parte de los liquidadores de la empresa matriz de Evergrande, que cotiza en la bolsa de Hong Kong, con el objetivo de recuperar miles de millones de dólares adicionales para los accionistas.
En 2024, los reguladores de Pekín ya habían multado a la filial de PwC en China continental con 441 millones de yuanes y le habían prohibido auditar empresas estatales. La sanción de Hong Kong agrava ahora el golpe. Para hacer frente a la crisis, la firma nombró a la socia británica Hemione Hudson como directora ejecutiva para China, con el mandato de reformar las prácticas de auditoría, revisar la gobernanza interna y reducir plantilla.
Evergrande se convirtió en una de las mayores promotoras inmobiliarias de China. Su impago en 2021 alertó al mundo sobre la escasez de liquidez en un sector fuertemente endeudado y sacudió una economía en la que gran parte del patrimonio familiar se concentra en el inmobiliario. Su fundador, Hui Ka Yan, que fue en su día una de las personas más ricas de Asia, se declaró culpable a principios de este año ante un tribunal de Shenzhen de cargos de soborno, malversación y fraude.
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