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Casas personalizables, eficientes y más baratas: la curiosa propuesta de una ‘startup’ valenciana

Designable
Designable
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

A la gran mayoría nos gustaría tener una casa “personalizada”, es decir, que no solo no se pareciera a la del vecino por su decoración (esto es fácil, porque cada uno se lo monta en función de sus gustos y posibilidades) sino que en estructura tampoco fuese similar al piso del vecino del quinto. Porque puede que a él le vayan muy bien las dos habitaciones, pero tú te apañarías con un salón más grande y una única habitación.

Pero esto de habitáculos diferentes en el mismo edificio suena a poder adquisitivo alto, pero cada vez surgen más alternativas que intentan adecuarse a todos los bolsillos. Una de ellas es la que plantea la ‘startup’ valenciana Designable, que se dedica a hacer edificios sostenibles, con huella ecológica mínima, y en el centro de las ciudades.

Compran solares o reforman edificios ya existentes y personalizan cada una de las viviendas. Y después, se dedican a seleccionar a sus futuros compradores: “Trabajamos con dos bases de datos: la demanda, con las personas que nos han dicho como quieren que sea su casa; y la oferta, con los activos disponibles en la ciudad. Gracias a nuestra tecnología, cruzamos los datos en tiempo real y ofrecemos a las personas interesadas una casa que se ajusta a sus necesidades en alguno de los edificios construibles en los solares o edificios a rehabilitar. Cuando uno de estos “posibles" edificios alcanza el 100% de reservas se inicia su producción. De esta forma nos aseguramos de que sólo se construyen aquellos edificios que se necesitan, y también su entrega en los tiempos previstos”, explica Andrés Perales, CEO y cofundador de Designable.

Desde 2016, en Valencia han entregado un edificio. Empezaron a construir el segundo en marzo de 2020 y están cerrando la venta del tercero, cuya construcción está prevista para mediados de 2022. Entre todos suman 23 viviendas y “para 2021 tenemos planeado lanzar dos edificios más, uno en Valencia y otro en Madrid, con otras 20 unidades”, comenta Pablo Bertolín, COO y cofundador de la empresa.

¿Por qué elegir los centros de las ciudades para construir? Esta elección surge de la vocación de sostenibilidad del proyecto: eliminar los desplazamientos innecesarios del día a día de los vecinos, que pueden dejar aparcado el vehículo particular y disfrutar de la proximidad de establecimientos, servicios y diferentes opciones de transporte público.

Edificios autosuficientes que reducen las emisiones

La compañía asegura que su propuesta de sostenibilidad va mucho más allá de reducir el uso innecesario del vehículo particular. El propio proceso constructivo y la eficiencia energética resultante, así como el uso de energías renovables como la fotovoltaica, aerotermia o geotermia, logran reducir más de un 70% las emisiones de CO2 en estos edificios, según sus cálculos. “Porcentaje que al final de año supone un ahorro de 50 toneladas en un edificio de solo cinco alturas. Todos sus edificios cuentan con una certificación internacional de sostenibilidad BREEAM. El objetivo es seguir potenciando la sostenibilidad de los edificios, que con el uso de energías alternativas y otras tecnologías pueden llegar a ser autosuficientes”.

Y, ¿tiene sentido querer construir en el centro cuando el confinamiento ha generado un movimiento importante de éxodo hacia entornos rurales más amables?

“2020 ha cambiado algunos paradigmas, pero no creemos que el éxodo urbano haya sido uno de ellos. Es normal que mucha gente se haya trasladado a zonas rurales para disfrutar de espacios abiertos y un ritmo de vida más natural. Además, gracias al teletrabajo y la digitalización, ahora es mucho más fácil. Pero también empezamos a escuchar a gente que opinar que, después de varios meses, se empieza a cansar de tener que coger el coche para todo, o de haber perdido contacto con familiares y amigos que no viven en el mismo pueblo y están a 1h en coche", explica Perales.

Y añade que "el ser humano es gregario, necesita estar cerca de su comunidad, por lo que siempre habrá gente que quiera vivir en las ciudades. Nuestro objetivo es que todas esas personas tengan la opción de vivir en una casa de calidad, que se ajuste a sus necesidades reales y que proteja el medio ambiente a un precio justo. Y creo que con esta idea la mayoría de los jóvenes de ahora, y muchos no tan jóvenes, están de acuerdo”.

La promotora de edificios asegura que democratiza el acceso a casas personalizadas: “En nuestro último edificio en Valencia, por ejemplo, hay casas de 65m2 de superficie construida (sin elementos comunes) por 165.000 euros. En el edificio anterior eran casas de 135m2 por 380.000 euros.

Los edificios de Designable disfrutan de un 40% más de inversión en acabados, aislamientos e instalaciones y, sin embargo, mantenemos un precio competitivo en la zona. Si un promotor convencional desarrollara nuestros edificios con nuestra calidad, pero con su modelo promotor tradicional, estimamos que los tendrían que vender, como mínimo, un 15% más caros para que les saliera rentable la operación”, añade Bertolín.

¿Y dónde está entonces el truco? La respuesta está en el margen con el que trabaja. “No abaratamos la vivienda. Lo que hacemos es trabajar con un margen más reducido, lo que nos permite invertir en ofrecer una calidad superior”, explica.

Un año en construir

Tardan unos 12 meses en construir los edificios, “ya que todavía usamos un modelo tradicional de construcción. Pero estamos trabajando en la implementación de un sistema parcial de prefabricación que permita recortar los tiempos de entrega en un 30% para 2022”.

De cada edificio, Designable gana “un 7,5% del valor total de la operación por nuestros servicios (frente al 20% aproximado con el que trabaja el sector) y retenemos la planta baja libre de cargas para, a través de esos locales comerciales, ofrecer servicios que mejoren la vida de las personas que viven en nuestros edificios y de los barrios y las ciudades donde estemos presentes. Al fin y al cabo, la relación con Designable no acaba con la entrega de tu casa, la experiencia empieza cuando entras a vivir en ella”.

La compañía pretende que cualquier persona pueda convertirse en el promotor de su casa. “Teniendo el control total de su inversión, pudiendo tomar decisiones sobre el diseño de su nueva casa y ahorrándose gran parte del beneficio promotor en el precio final. Sin embargo, no se requiere de un poder adquisitivo mayor ya que deben cumplir el mismo requisito que en la promoción tradicional, o incluso en el mercado de segunda mano: disponer del 20% o el 25% del valor de la casa, el resto se puede hipotecar.

La compañía permite que los compradores, lápiz en mano, diseñen las casas que desean con la ayuda de sus arquitectos, ¿qué están demandando en la actualidad? “Con la crisis del covid-19, los ganadores son: espacios exteriores como balcones o terrazas, y zonas flexibles en el interior, que sirvan igual para hacer yoga, que para trabajar o que duerma un invitado. Pero desde que empezamos hemos percibido mucha importancia por una pieza amplia de salón-comedor-cocina, mucho más integrador, que facilite la relación y la conversación entre las familias. Mucha luz, ventilación cruzada y privacidad. Distribuciones sencillas, sin pasillos ni recibidores innecesarios. Mayor confort térmico y acústico y, sorprendentemente, mucho cuidado por el medio ambiente. El confinamiento nos ha demostrado que las casas convencionales no funcionan como nos gustaría, ni cumplen con los estilos de vida líquidos, digitales y sostenibles del siglo XXI”, aclaran.

¿Se atreverán en un futuro con casas prefabricadas que también sean personalizables, a gusto del consumidor? “Está en la hoja de ruta, y llevamos meses estudiando diferentes opciones. En nuestra cabeza ya existe un modelo productivo que aúna personalización, prefabricación y neutralidad de emisiones para construir edificios en las ciudades. El objetivo será reducir costes, tiempos y acotar drásticamente el impacto medioambiental de construir cualquier edificio. Creemos que el mejor edificio es el que no se construye, pero ya que se van a seguir construyendo, intentemos que pesen lo menos posible al planeta. Y con prefabricación y tecnología creemos que es posible ofrecer esa posibilidad en unos siete años aproximadamente”, finalizan.