Cataluña ya lleva dos años limitando los precios de las viviendas de alquiler en las zonas tensionadas. En Barcelona, tanto el tope de las rentas como la supresión de los alquileres turísticos son la base del Ayuntamiento de la ciudad. El alcalde de la capital catalana, Jaume Collboni, fue claro en el programa Cafè d’Idees de RTVE: “Los límites del precio de los alquileres en la ciudad han funcionado, se ha acabado el chollo”.
Tal y como explicó en el Senado, Collboni ha insistido en que, desde la aplicación de esta medida, “el número de contratos de alquileres vigentes hoy en Barcelona es de 1.500 más que al inicio de la regulación, otra cosa es que hayan pasado al alquiler temporada, entre otros”.
También destacó que, en noviembre de 2028, la ciudad no dará más licencias de pisos turísticos, por los que “los que estén haciendo compra especulativa, especialmente extranjeros, ya no será posible”.
“No son soluciones a los problemas actuales de acceso a la vivienda”
A pesar de las palabras de Collboni, las principales asociaciones de propietarios afirman que la oferta de inmuebles se ha reducido en la ciudad por las regulaciones.
“Es un parche que ataca el síntoma (el precio), pero no la enfermedad (la falta de oferta). Al limitar el precio de un bien escaso, lo único que consigues es que el proceso de selección de inquilinos sea mucho más severo y excluyente, dejando fuera precisamente a los colectivos que más necesitan ayuda, como jóvenes o familias con rentas medias-bajas”, explica Germán Rabellino, Head of Marketing de Wolo.
Mientras, Ignasi Roselló, miembro de la junta directiva de FIABCI España, piensa que los resultados serán ineficaces. Por ejemplo, “la eliminación de los pisos turísticos es una muestra de ello. Las 11.000 licencias turísticas representan un ínfimo 0,01 % del total de viviendas en Barcelona ciudad (668.790), por lo que es imposible que tenga ningún efecto en el mercado inmobiliario, como pretende el alcalde”, destaca.
De hecho, el experto cree que, si se retiran las licencias, la gran mayoría de estas viviendas no se alquilarán, sino que se venderán; y, por tanto, no ampliarán la oferta de arrendamientos. “Es una medida para apoyar al sector hotelero más que para mejorar el tema de la vivienda”, añade.
Soluciones y nuevas propuestas
Entonces, ¿cuáles deberían ser las soluciones para el acceso a la vivienda? Los expertos opinan sobre el aumento de viviendas públicas. Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de las patronales inmobiliarias FADEI (toda España) y AMADEI (Comunidad de Madrid), destaca que la regulación no debería considerarse una solución estructural, sino una medida coyuntural que solo puede ser eficaz si se acompaña de incremento sostenido del parque público y asequible, seguridad jurídica para propietarios e inversores y políticas activas de generación de suelo y vivienda.
Además, propone un modelo híbrido, basado en un incremento real de la oferta (pública y privada), medidas sociales focalizadas y temporales, estabilidad normativa y seguridad jurídica, y colaboración público-privada como eje central.
Para Wolo, la solución pasa por fomentar la confianza, no por la imposición. Por ejemplo, a través de garantías jurídicas: “Si la Administración garantizara al propietario el cobro de la renta y una recuperación rápida del inmueble ante incidentes, el stock de viviendas disponibles se multiplicaría de inmediato”, insiste.
Roselló también habla de la construcción de vivienda pública, aunque su visión es más pesimista. “Tiene un panorama muy poco alentador, a pesar de las propuestas oficiales, No hay suelo público adecuado allí donde hay empleo, ni la Administración desea poner los recursos para construirlas como en otros países, sino que pretende que lo hagan los constructores particulares”, recalca.
Los expertos coinciden en apostar por el modelo de Viena en vivienda pública: “Barcelona necesita inversión real en parque público. En Viena, el 43% de las viviendas son públicas o cooperativas; eso es lo que baja los precios de forma natural y sostenible”, señala el ejecutivo de Wolo. Y también recomienda quitar presión al centro. “Si fomentamos el teletrabajo y mejoramos las conexiones con el área metropolitana (donde los precios son hasta un 40% inferiores), la demanda se equilibrará por sí sola”, concluye.
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