Marisa Sáenz: "El verdadero camino para todo, no solo para la arquitectura, es no ajustarse a las modas"

La arquitecta, hija de Sáenz de Oiza, nos habla de la figura de su padre y de la visión de la disciplina que supo transmitirle: una visión envolvente de otras disciplinas como filosofía, psicología, geometría..

En la película Rebecca, de Hitchcock, la desaparecida esposa del protagonista está tan presente en el relato que el espectador la considera una más, aunque no la vea… Si me permiten la analogía, en esta entrevista con Marisa Sáenz Guerra su padre, el arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza, artífice del genial edificio de Torres Blancas, está también tan presente en la conversación que casi lo podemos imaginar sentado a su lado en el sillón, participando de la amena charla.

La arquitecta Marisa Sáenz Guerra no tuvo que plantearse por qué estudiar Arquitectura ya que esta disciplina envolvía su cotidianeidad y la de sus hermanos desde pequeños, con un padre que también fue, según explica, “padre de sus alumnos” ya que ellos eran tan hijos de Oiza como ella. Curiosamente, no hay fotos de su progenitor en el salón de casa, pero sí uno de los planos de Torres Blancas, dibujado a lápiz, ocupando un gran espacio en la pared del pasillo.

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Preguntamos siempre al entrevistado por qué estudió Arquitectura pero creo que en este caso no tiene mucho sentido…

Estudié Arquitectura siguiendo claramente el ambiente familiar, que estaba dominado por un padre entusiasta al que se le veía disfrutar muchísimo con su trabajo, al que dedicaba muchísimo tiempo y en el que además trabajaba simultaneando los proyectos con enseñar. Hay varios hermanos arquitectos, yo soy la quinta de siete y ya tenía por delante varios, pero me empeñé, aunque ya a la pequeña le van haciendo como así, pero me empeñé y estudié en la misma escuela técnica superior en la que mi padre era catedrático, pero no le elegí a él como profesor porque ya lo tenía en casa.

Teníais un poco arquitectura hasta en la sopa.

En casa teníamos arquitectura hasta en la sopa. Lo que pasa es que la forma de ver la arquitectura de mi padre era tan envolvente del resto de las disciplinas artísticas que justificaba mucho lo que es la carrera, que para mí es de las más bonitas. Entonces si estamos hablando del ambiente familiar, en la comida, que a mi padre no le interesaba nada la comida pero aprovechaba esos momentos de reunión familiar para seguir hablando de lo que te puede parecer lo mismo, la arquitectura. Pero en su caso no era lo mismo nunca porque a veces hablaba de filosofía, a veces de literatura, de poesía, de psicología, de geometría y todo lo aplicaba a la arquitectura.

Exterior del Museo Oteiza en Alzuza, Navarra
Exterior del Museo Oteiza en Alzuza, Navarra Museo Oteiza

¿Cómo era su padre? 

Creo que todos lo veíamos como él llamaba a Jorge Oteiza cuando trabajaba en Aránzazu. Jorge Oteiza era ya una figura más reconocida, era mayor en edad que todos los demás y los demás eran varios artistas. Estaba Lucio Muñoz, Chillida… y Oteiza era el que les dirigía intelectualmente hablando. Y mi padre a él le llamaba el padre de todos. Entonces yo a mi padre también le veo como padre de todos, porque él era padre de sus alumnos y siempre digo que sus alumnos eran tanto o más hijos que sus propios hijos. Porque él no nos miraba mucho, venía corriendo y yo cuando estudié arquitectura él se enteró que estaba en la escuela cuando estaba en tercero. 

Él decía ahí tenéis los libros, que es lo mejor que puedo daros. Él empezó a ser profesor en una época en la que no era fácil encontrar libros y los libros no tenían muchas ilustraciones. Completamente opuesto a lo de hoy. En cambio, había mucha reflexión, mucho pensamiento, y los libros eran más profundos. 

Exterior de Torres Blancas, en Madrid
Exterior de Torres Blancas, en Madrid idealista/news

¿Qué proyectos tiene ahora entre manos en el estudio?

En el estudio estamos muy centrados en interiorismo porque empezamos en la época de nuestro padre varios hermanos a trabajar con él. Luego Vicente y yo nos quedamos en la última etapa de mi padre y colaboramos con él en la Fundación Museo Jorge Oteiza. Y luego ya Vicente y yo hicimos un centro comercial en Vigo que venía también de un concurso ganado en la época de mi padre, y de ahí fuimos haciendo. Hice dos pequeños edificios para una empresa de energías y luego vino la crisis y nos fuimos metiendo a hacer reformas que en ese momento había muchas. Y nos hemos ido quedando con las reformas. Ahora tenemos otra vertiente del interiorismo que es mobiliario decoración.

De sus proyectos, ¿a cuál le tiene especial cariño?

La Fundación Oteiza para mí es muy especial porque empecé desde la base con mi padre, haciendo los  croquis en el estudio. Luego él murió, no llegó a ver el final, porque murió en el 2000 y se inauguró en 2003. Lo terminamos Vicente y yo.

Exterior de las Torres de Batán, Madrid
Exterior de las Torres de Batán, Madrid idealista/news

¿Cree que el arquitecto debe ceñirse a lo que se espera, a las modas o hay que ser arriesgado como lo fue su padre?

Yo estoy convencida de que el verdadero camino para todo, no solo para esta disciplina, es no ajustarse demasiado a las modas. Es más, lo bueno es crear nuevas modas, sino no avanzaría la civilización. Está muy bien mirar para atrás, porque el tiempo pone en valor las cosas. Y en ese sentido creo que es muy bueno tener el conocimiento de todo lo anterior para poder aplicarlo a las nuevas formas de vida que siempre van cambiando. O sea, me parece que mi padre en eso fue muy valiente. Lo que pasa es que para acertar siendo valiente tienes que saber mucho, porque si no, fracasas. Pero está muy bien intentarlo. 

¿Qué retos tiene actualmente la arquitectura?

La arquitectura hoy tiene los retos que ha tenido siempre, que es procurar mejorar el modo de habitar de las personas. Es la verdadera finalidad de la arquitectura en el sentido de la vivienda, de adaptarse a las nuevos modos de vivir que hoy día están cambiando, pero están más supeditados a la tecnología. Entonces la arquitectura tiene ese reto hoy, adaptar tanto las viviendas como el resto de edificios. Imagínate: hospitales, universidades, oficinas, todo ahora viene muy condicionado por la tecnología. La tecnología es una cosa que va cambiando y los edificios no cambian tanto. Lo que sí creo es que el elemento fundamental de la construcción hoy es la prisa, las prisas. Y otro reto es la vivienda: hace por lo menos 30 años que no se hace vivienda pública. Lo más importante hoy en Madrid sería hacer concursos de vivienda pública que sería una solución para los jóvenes y para los arquitectos que no tienen curro.

Lampara Falkland de Bruno Munari en la vivienda de Marisa Sáenz
Lampara Falkland de Bruno Munari en la vivienda de Marisa Sáenz idealista/news

¿Sabemos cuidar del patrimonio en España?

En España no se sabe cuidar el patrimonio muy bien últimamente. Y digo últimamente porque tampoco es que tengamos un patrimonio impresionante. En Madrid, por ejemplo, si subes a Torres Blancas en la azotea se puede ver todo Madrid y te das cuenta de que no es una ciudad que tenga muchísimo patrimonio. No hay grandes cúpulas por allá, grandes edificios por acá. Madrid lo que lo que mejor tiene es la gente, que es la que hace ese Madrid. Madrid siempre fue un pueblo y si te asomas desde arriba en la terraza Torres Blancas, lo ves todo bajito, todo ladrillo, todo humilde, pero todo precioso, porque tiene el sol de Madrid, que es lo mejor, y la sierra que hace muralla al norte, con lo cual te quita hasta el viento. Entonces el patrimonio no es que sea muy valioso, pero sí que tiene operaciones acertadas y otras muy desacertadas. Yo sí que soy partidaria de dinamitar lo que esté mal y encima construir algo que esté bien. No soy tan conservadora como para que haya que conservarlo todo.

¿Cuál es su edificio favorito de Madrid?

Hombre, mi edificio preferido de Madrid es Torres Blancas porque me parece único. Imposible de repetir. Precioso. Una obra genial.

Salón de Marisa Sáenz
Salón de Marisa Sáenz idealista/news

En una de sus paredes tiene un croquis del edificio hecho a mano por su padre…

Sí. Además, me alucina la capacidad de llegar a una cosa que aparentemente es compleja con la sencillez de un dibujo a lápiz, con la sencillez de una geometría que puede parecer difícil, pero es el círculo. Aquí tengo un dibujo que es el de la estructura. Precisamente es uno en el que no se ven muchos círculos porque te demuestra que la composición estructural de Torres Blancas es como un árbol de formas, que serían las ramas y que esas formas tienen la capacidad de ser como un cuadrangular, que ya serían las habitaciones, los salones… en un entramado en forma de L. 

Vivienda de Marisa Sáenz en Madrid
Vivienda de Marisa Sáenz en Madrid idealista/news

¿Desde cuándo vive aquí? 

Vivo en el mismo edificio en el que vivíamos con nuestros padres porque tuvimos la oportunidad de comprar el ático, que es mucho más pequeño que el otro. Yo tuve cuatro hijos y entonces vivimos aquí un poco apretados. Mi padre era tan conocedor de las medidas mínimas que fueron sus orígenes y que fueron lo que le hizo sabio en todas sus épocas. Porque cuando dominas lo mínimo, entonces aprendes a valorar mucho el centímetro cúbico. El otro día con mi hermano decíamos las casas se deberían vender no por metro cuadrado sino por metro cúbico, porque la espacialidad es una componente muy importante. Nosotros cuando llegamos tenía como es la mitad de superficie que el resto de los pisos en el que vivíamos, tenía al fondo unos trasteros. La mitad de tamaño y solo tenía una habitación y de ahí he tenido que sacar cuatro habitaciones pequeñitas. Una cosa que me decía mi padre que me ayudó en esto, decía aquí te cabe una cama. O sea, la medida de lo mínimo viene muy bien para que pueda cada uno pueda tener su independencia. El cubículo de independencia tuyo, la habitación que ahora mismo uno teletrabaja y de repente tienes que cerrar con la puerta y que no se oiga el teléfono de aquí con el teléfono de allá. A la vez tiene que haber puertas y cubículos con ventanas, porque todo depende de la capacidad que tenga la casa de ser exterior y tener esa ventilación y luz. Pero pude hacer eso de meter cuartos pequeñitos para poder tener este salón-comedor-espacio grande que luego con unas puertas correderas le da una flexibilidad a la casa que ha resultado muy buena.

Terraza del ático de Marisa Sáenz
Terraza del ático de Marisa Sáenz idealista/news

¿Cuál es su rincón favorito de la casa?

Este comedor que no solo el comedor, sino que cada uno elige su silla favorita, que es no por la silla sino por ubicación. Y yo veo la terraza, veo los cuadros que tengo aquí a la izquierda, este croquis de mi padre, y es donde puedo estar trabajando en una mesa o comiendo o poniendo las piernas encima de la otra silla.

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