Ejerce como arquitecta en Albacete tras haber trabajado durante años en Barcelona. Marta Ariza fundó su estudio, Ariza Béixer, en 2007. A pesar de ser una localidad más pequeña que aquella en la que inició sus pasos como arquitecta, admite que nunca le ha faltado trabajo y que el boca a boca y las redes sociales han sido esenciales a la hora de encontrar clientes.
Ariza se queja en esta entrevista de que no hemos aprendido nada del estallido de la burbuja de 2008 y que la arquitectura actual debería enfocarse sobre todo a intentar revitalizar las ciudades y recuperar el patrimonio abandonado de los centros históricos en vez de seguir construyendo obra nueva.
También admite que los proyectos que tiene entre manos debe preverlos con mucha antelación por la falta de mano de obra y de oficios especializados en el sector.
¿Por qué estudió Arquitectura?
Estudié arquitectura un poco por casualidad, porque desde pequeña me encantaba dibujar. También se me daban genial las matemáticas y la geometría, pero a la vez me encantaba la historia. Entonces busqué algo que pudiese aunar todo y al final me decanté por arquitectura. Fue totalmente fortuito porque ni tengo referentes familiares, ni tenía conocidos ni nada y la verdad es que ha salido muy bien.
¿Cuénteme en qué se centra ahora mismo su carrera profesional?
Principalmente en la obra. Pero los inicios, después del estallido de la burbuja, pues no se centraron siempre en la obra. Empecé aunando trabajos en estudios de arquitectura con medias jornadas de diseño muy vinculado a la arquitectura. Empecé en un estudio en Barcelona y al final pues me iban saliendo muchos encargos de conocidos en Albacete y decidí volverme a la ciudad y empezar por mi cuenta. La verdad es que no he parado de trabajar desde que llegué. Sí que es verdad que al no tener ningún conocido que me representara, por así decirlo, ha tenido que ser a raíz del boca a boca, empezar a trabajar con encargos de conocidos y luego ya directamente boca a boca, redes sociales muy demandadas también… A lo largo del año a lo mejor hago unos 15 o 20 encargos de muy diversa escala.
¿Con qué proyectos está ahora mismo?
La verdad es que ahora es una época bastante convulsa debido a la falta de mano de obra y sobre todo a la falta de relevo generacional de oficios especializados. Ahora tengo cuatro obras, de cara a la al inicio de curso, porque como no hay constructoras disponibles ni oficios disponibles, pues los tengo que hacer con un montón de tiempo vista.
¿Qué es lo que más le gusta de su oficio?
Hacer de mediador entre la constructora y los clientes. Eso es un poco un poco convulso a veces, pues los tiras y aflojas vinculados a los presupuestos, al final pues me siento como que tengo un papel de solucionar problemas tanto vinculados a los presupuestos como los problemas que le surgen al propio cliente con sus necesidades y con su realidad. Porque hay veces que buscan soluciones que han visto en Pinterest, en redes sociales o en casa de un vecino, y sus propiedades y sus realidades distan mucho de lo que realmente podemos conseguir.
¿Y lo que menos le gusta?
A veces lidiar con los déficits o presupuestos limitados y la burocracia. Yo soy la persona que también está en constante unión con solicitudes ya no solo de licencias y de autorizaciones oficiales, sino que ahora el arquitecto es el nexo de unión con el banco que le hace los presupuestos para la tasación, los informes para los pagos. Ahora el arquitecto ya no solo se dedica a la obra, es un ser multifuncional.
Hablando de la obra, ¿cómo es la obra cuando se es arquitecta y joven?
La verdad es que la obra como mujer, es compleja. Yo tengo la suerte de rodearme de oficios y de constructores y de oficiales que me respetan. También he tenido situaciones muy desagradables con gente que pues que ni me respetaba por ser mujer o simplemente por ser joven.
¿Cómo cree que debe ser la arquitectura?
La arquitectura actual debería enfocarse sobre todo a intentar revitalizar las ciudades, recuperar el patrimonio que está abandonado en los centros históricos en vez de seguir construyendo. No hemos aprendido nada del del estallido de la burbuja de 2008 y seguimos construyendo en el extrarradio. Y no es necesario. Lo que sí que necesitamos es revitalizar los centros, rehabilitar. Pero claro, eso es muchísimo más costoso económicamente, intelectualmente, porque no es un copy paste de obra nueva.
Háblenos de esta casa…
Pues esta vivienda es donde se crió mi abuela paterna. Creo que soy la 5.ª generación que llevamos viviendo en esta casa. Yo llegué a vivir aquí en 2017. Había rehabilitado la vivienda en 2015, cuando la heredamos. Yo vivía en Barcelona y decidimos reformar la parte que nos había tocado en la herencia que era esta planta baja. Entonces esto era el garaje donde mi abuelo guardaba el coche, tenía la bodega del jamón, la sala de calderas de la estufa de leña y decidimos hacer una obra integral y alquilarla. Y luego, cuando me trasladé a vivir a Albacete, pues decidí que era el momento idóneo para volver a la casa familiar.
Y en esta planta baja, ¿qué encontramos?
Pues hicimos una obra de un apartamento de dos dormitorios y unos despachos. Reformar una vivienda del siglo XIX no es abrirlo todo completamente. Entonces decidimos hacer unos despachos independientes. Desde el Ayuntamiento la verdad es que no facilitan excesivamente la rehabilitación de edificios históricos. Hacer cualquier obra, por pequeña que sea, requiere una licencia de obra nueva porque estamos fuera de ordenación. Entonces eso retrasa muchísimo los plazos. Yo porque soy un técnico y hago todo el trabajo que haga falta de planos, de levantamiento, de justificaciones. Pero eso en una persona cotidiana… eso supone un esfuerzo sobrehumano. Entonces dificulta un montón todo el tema de mantener edificios históricos.
¿Recuperasteis algún elemento?
Recuperamos las puertas. Tenemos puertas que son de 200 años. Las tratamos, las volvimos a sacar, les cambiamos el giro para hacer una puerta doble. Eran puertas de entrada a la despensa y a la sala de calderas. Y luego también hemos ido recuperando trocitos de historia, pequeños pavimentos que había, restos en una habitación, en la escalera. En los despachos sí que hemos recuperado toda la estructura de madera original.
Tiene por aquí unas mesas hechas con pavimentos…
Pues en la pandemia, durante tres semanas avancé todos los proyectos que tenía en mente, me cundió un montón de trabajo y dije qué hago ahora. tengo una pequeña colección de pavimentos hidráulicos de esta casa, de obras en las que he trabajado... Entonces tengo una pequeña colección de pavimentos hidráulicos y dije voy a hacer una colección de mesas a ver qué tal. Y la verdad es que genial. Todo esto viene de que el abuelo de mi abuela era comercial de pavimento hidráulico y encontramos un catálogo. Empezamos a catalogar todos los que nos íbamos encontrando y la verdad es que es una suerte poder decir pues este es el modelo 39 o el 48.
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