La huella de carbono de los materiales de construcción: una variable decisiva en la reforma y rehabilitación

El sector cada vez presta más atención al impacto ambiental de los materiales de construcción. Utilzar los recursos existentes y buscar materiales más sostenibles es clave en las reformas y rehabilitaciones
Hormigón en la construcción
GTRES

Sandra Barañano, directora técnica de Cuida Tu Casa y de ANDIMAC

La sostenibilidad en la edificación ya no se limita al comportamiento energético de los edificios durante su uso. En los últimos años, el sector ha comenzado a prestar una atención creciente al impacto ambiental asociado a los materiales de construcción, desde la extracción de materias primas hasta su fabricación, transporte, instalación y gestión al final de su vida útil.

Publicidad

Sigue a idealista/news en el canal de Whatsapp

En este contexto, la huella de carbono se ha convertido en uno de los principales indicadores para evaluar la sostenibilidad de una reforma o una actuación de rehabilitación. Reducirla no solo contribuye a mitigar el impacto ambiental del sector, sino que también impulsa modelos constructivos más eficientes, circulares y alineados con las exigencias regulatorias y sociales que marcarán el futuro de la edificación.

La huella de carbono en construcción: más allá del consumo energético

La huella de carbono mide la cantidad total de gases de efecto invernadero generados a lo largo del ciclo de vida de un producto o actividad, expresada en emisiones equivalentes de dióxido de carbono (CO₂e).

En el ámbito de la construcción y la reforma, se distinguen dos grandes componentes:

  • Huella de carbono incorporada, asociada a la extracción de materias primas, fabricación, transporte, instalación, mantenimiento y gestión final de los materiales.
  • Huella de carbono operativa, relacionada con la energía consumida durante el uso del edificio para calefacción, refrigeración, iluminación o producción de agua caliente sanitaria.

Durante décadas, los esfuerzos del sector se centraron principalmente en reducir la huella operativa mediante mejoras en eficiencia energética. Sin embargo, a medida que los edificios consumen menos energía gracias a un mejor aislamiento, instalaciones más eficientes y energías renovables, el peso relativo de la huella incorporada adquiere una importancia creciente.

En edificios de alta eficiencia energética, las emisiones asociadas a los materiales pueden representar una parte significativa del impacto ambiental total a lo largo de su vida útil.

Los materiales con mayor impacto ambiental

No todos los materiales presentan el mismo comportamiento ambiental. Las diferencias en procesos productivos, consumo energético, materias primas empleadas o capacidad de reciclaje generan impactos muy distintos.

Entre los materiales con mayor huella de carbono destacan:

  • Cemento y hormigón. La fabricación de cemento es una de las principales fuentes de emisiones del sector de la construcción. La necesidad de alcanzar altas temperaturas en los hornos y las emisiones derivadas del propio proceso químico de producción convierten al cemento en uno de los materiales con mayor intensidad de carbono. Dado que el hormigón es el material más utilizado a nivel mundial, su contribución a las emisiones globales resulta especialmente relevante.
  • Acero. La producción de acero requiere elevadas cantidades de energía, especialmente cuando procede de materias primas vírgenes. No obstante, presenta una ventaja importante: su elevada capacidad de reciclaje y reutilización, que permite reducir considerablemente su impacto cuando se incorpora material reciclado al proceso productivo.
  • Aluminio. Su ligereza, durabilidad y resistencia a la corrosión lo convierten en un material muy valorado en construcción. Sin embargo, la obtención del aluminio primario es altamente intensiva en consumo eléctrico, lo que incrementa significativamente su huella de carbono.
  • Materiales derivados del petróleo. Productos como determinadas espumas aislantes, poliuretanos o elementos fabricados con PVC presentan una dependencia directa de recursos fósiles. Aunque algunos ofrecen excelentes prestaciones técnicas y de durabilidad, resulta conveniente analizar su impacto ambiental global y valorar alternativas cuando existan soluciones equivalentes.

Cómo reducir la huella de carbono en una reforma

La reducción del impacto ambiental de una reforma no depende exclusivamente de incorporar nuevos materiales sostenibles. En muchos casos, las decisiones más eficaces pasan por optimizar los recursos ya existentes.

  • Conservar antes que sustituir

La actuación más sostenible suele ser aquella que evita la generación innecesaria de residuos y la fabricación de nuevos materiales.

Mantener tabiquerías en buen estado, restaurar pavimentos existentes, actualizar carpinterías o renovar acabados mediante tratamientos superficiales puede reducir significativamente las emisiones asociadas a la intervención.

La rehabilitación selectiva suele generar un impacto ambiental considerablemente menor que las actuaciones basadas en la demolición integral.

  • Apostar por materiales de menor impacto

Cada vez existe una oferta más amplia de soluciones con menor huella ambiental. Por ejemplo, aislamientos de celulosa, corcho o fibra de madera; morteros con menor contenido de clínker; materiales reciclados o reciclables; madera procedente de gestión forestal sostenible certificada; o pinturas, barnices y adhesivos con bajo contenido en compuestos orgánicos volátiles (COV).

La durabilidad también debe formar parte de la ecuación. Un material que requiere sustituciones frecuentes puede acabar generando un impacto superior al de otro con mayor vida útil.

  • Priorizar la reutilización 

La economía circular ofrece un amplio margen de mejora en las reformas.

Puertas, armarios, sanitarios, mobiliario fijo o determinados elementos de acabado pueden reacondicionarse y prolongar su vida útil mediante intervenciones relativamente sencillas. Esta estrategia reduce tanto la generación de residuos como la demanda de nuevos recursos.

  • Gestionar adecuadamente los residuos

La correcta separación de escombros, metales, madera, plásticos y envases facilita su valorización y reciclaje posterior.

Además de responder a las obligaciones normativas, una gestión adecuada de residuos permite reducir significativamente el impacto ambiental asociado a la obra.

Eficiencia energética y huella de carbono: un equilibrio necesario

La mejora de la eficiencia energética continúa siendo una de las herramientas más eficaces para reducir emisiones durante la vida útil de los edificios.

Sin embargo, la sostenibilidad exige una visión más amplia que tenga en cuenta tanto la energía ahorrada como el impacto de los materiales utilizados para conseguir ese ahorro.

Las actuaciones más equilibradas suelen combinar:

  • Mejora del aislamiento térmico.
  • Sustitución de carpinterías obsoletas.
  • Refuerzo de la estanqueidad de la envolvente.
  • Incorporación de vidrios de altas prestaciones.
  • Iluminación LED de bajo consumo.
  • Sistemas de control solar pasivo.
  • Equipos energéticamente eficientes.

En determinadas intervenciones, también pueden incorporarse soluciones de generación renovable, sistemas de aprovechamiento de agua de lluvia o mecanismos de reducción del consumo hídrico.

La disponibilidad de información ambiental verificable sobre los productos de construcción está adquiriendo una importancia creciente. Herramientas como las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) permiten conocer aspectos relacionados con las emisiones asociadas al ciclo de vida de los materiales y facilitan una toma de decisiones más fundamentada por parte de profesionales, distribuidores y usuarios finales.

La sostenibilidad en la reforma y rehabilitación pasa por combinar eficiencia energética, durabilidad, circularidad y reducción de emisiones asociadas a los materiales.

Planificar mejor las intervenciones, conservar aquello que todavía aporta valor, reutilizar recursos existentes y seleccionar soluciones con menor impacto ambiental son estrategias que permiten avanzar hacia un modelo constructivo más responsable sin renunciar a la calidad ni a las prestaciones.

Desde ANDIMAC consideramos que la transición hacia una construcción más sostenible exige la implicación de toda la cadena de valor: fabricantes, distribuidores, instaladores, reformistas y usuarios finales. La reducción de la huella de carbono ya no es únicamente una cuestión ambiental; constituye también un factor de competitividad y de creación de valor para el conjunto del sector.

Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta

Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.