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BBVA niega que la banca esté creando un oligopolio y alaba el papel de las fintech

Fuente: APIE
Fuente: APIE

Tres bancos controlan más de la mitad del mercado financiero en España, aunque las partes implicadas aseguran que el tamaño que han ganado en los últimos años Santander, BBVA y Caixabank gracias a la compra de los que en el pasado fueron competidores no impiden la buena marcha del sector financiero... ni la libre competencia dentro del mismo.

Éste es el mensaje que ha lanzado Carlos Torres Vila, consejero delegado de BBVA, durante unas jornadas organizadas por la propia entidad en Santander. En sus palabras, "no hay oligopolio en el sector. Actualmente no tenemos problemas de ese tipo y, aunque es muy difícil predecir el futuro, dudo de que los lleguemos a tener".

El número dos de la entidad azul utiliza como argumento la petición insistente por parte de los reguladores para que la banca continúe con el proceso de fusiones y adquisiciones que empezó con el estallido de la crisis. Y es que con más fusiones bancarias, las entidades podrán reducir los costes operativos y aumentar así sus ratios de eficiencia y rentabilidad.

Lo creen el Banco de España y el Banco Central Europeo (BCE), el máximo supervisor financiero de la eurozona, y eso mismo afirma el propio sector. Según ha explicado en las mismas jornadas César González-Bueno, consejero delegado de ING para España y Portugal, "la concentración es sana. En los últimos años han cambiado mucho las cosas. Todos los bancos estamos más internacionalizados y más concienciados de lo que se puede hacer y lo que no. No hay vocación de restringir la competencia, porque nos hemos dado cuenta de que donde tenemos que competir es en el servicio al cliente".

En apenas una década, el sector bancario ha vivido una metamorfosis completa que ha reducido casi a la mínima expresión el número de entidades que opera en el mercado. Si antes de la crisis en España había más de 45 entre bancos y cajas de ahorros, actualmente existe menos de una tercera parte. La lista de adquisiciones por parte de la gran banca es muy, muy larga.

Caixabank, por ejemplo, se ha hecho desde 2010 con Caixa Girona, Bankpime, Banco de Valencia y Banca Cívica. Además, se ha quedado el negocio minorista del británico Barclays en España y con el portugués BPI. BBVA tampoco se queda atrás: en 2012 se quedó con Unnim y dos años después, con Catalunya Bank. 

Santander, por su parte, se ha resistido en estos años a realizar operaciones corporativas, aunque finalmente se ha adjudicado Popular por el precio simbólico de un euro y por mandato de Bruselas. Una compra que le convierte en la entidad más importante del país en créditos y depósitos, con un total de 17 millones de clientes. En concreto, tendrá una cuota de mercado en crédito del 20% y una cuota del 25% en pymes, un segmento clave para el crecimiento de la economía española.

Si a esas cantidades ya de por sí elevadas sumamos el peso de Caixabank y BBVA, el dominio de los tres colosos financieros supera el 60% en préstamos y depósitos al sector privado (incluyendo por tanto a familias y empresas).

A todas esas operaciones se unen otras como la compra de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) por parte de Sabadell y la unión que se está produciendo entre Bankia y BMN por mandato del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que considera que de esta forma se podrán recuperar más fácilmente las ayudas públicas que en el pasado necesitaron ambas entidades... o, al menos, una parte.

Los cálculos del Banco de España apuntan a que el sector doméstico recibió entre 2008 y 2015 un total de 186.100 millones de euros a través de diferentes ayudas (más de la mitad proceden de inyecciones de capital y de ayudas para digerir activos dañados). A escala europea, la cifra se dispara hasta los 4 billones de euros públicos. Sin embargo, el regulador da por perdidos alrededor de 60.000 millones de euros; es decir, una tercera parte del dinero que España ha 'metido' en el sector.

Las fintech fomentan la competitividad

Otro de los argumentos que ha utilizado el consejero delegado de BBVA para negar que exista un oligopolio en el sector bancario español es la aparición de las famosas fintech, las empresas tecnológicas de reciente creación que han empezado a ofrecer servicios financieros y que protagonizarán cambios regulatorios próximamente.

"Han aparecido competidores fintech que se están especializando, entre otras cosas, en las transferencias o el pago por móvil. Usan propuestas con valor y a menores costes, lo que está favoreciendo la competencia en la banca. Por eso desde BBVA apostamos por estos ecosistemas construyendo nuevos negocios, asociándonos con startups, comprando empresas o invirtendo directamente en proyectos", ha añadido Torres.