Las herencias pueden ser un foco de discusión, incluso con la persona que va a dejar los bienes a heredar aún en vida. Pero qué ocurre en aquellos casos en los que el propietario de una vivienda fallece y no tiene herederos. Si no hay descendientes, la legítima corresponde a los ascendientes (padres o abuelos, si viven) que tienen derecho a un tercio de la herencia, salvo que el fallecido tenga cónyuge viudo, en cuyo caso la legítima de los ascendientes se reduce a la mitad de la herencia”, comenta Miriam Acerete, abogada en Acerete Abogados. En caso de que no haya ni ascendientes ni descendientes, el testador tiene plena libertad para disponer de todos sus bienes en favor de quien desee: amigos, pareja de hecho, entidades benéficas, etc.