Que ningún inquilino se quede sin casa por el coronavirus. Éste es el espíritu de un proyecto de ley que acaba de aprobar el Gobierno alemán para tratar de proteger a los casi 45 millones de ciudadanos (54% de la población) que viven de alquiler y que, con la crisis económica que ha desatado el covid-19, pueden llegar a tener dificultades para pagar sus arriendos por la caída de sus ingresos. En caso de dos impagos continuos, el arrendador no podrá finalizar el contrato.