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¿Curvo? ¿Inteligente? ¿4K? Así será el próximo televisor que reine en el salón de tu casa

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Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Hace tiempo que se habla de que los televisores, como los móviles, ya se han embarcado en el camino hacia la inteligencia y casi han dejado atrás el mote de ‘caja tonta’. Y ese camino los lleva directamente hasta el salón de los hogares de medio mundo: según el último informe de la consultora Futuresource Consulting, en 2013 se vendieron alrededor de 90 millones de estos aparatos y las previsiones indican que en 2018 alcanzarán los 228 millones.

No obstante, ¿Qué es exactamente un televisor inteligente? “Un televisor que tiene más funciones además de visualizar imágenes”, responde Narciso García, director del Grupo de Tratamiento de Imágenes de la Universidad Politécnica de Madrid. Lo principal, al menos de momento, es que pueda conectarse a Internet. Aunque, según las corrientes que ya existen, no solo podremos descargar vídeos o acceder al correo, sino que comentaremos los programas en directo en redes sociales específicas

“Los grandes fabricantes quieren vender otros dispositivos que se puedan conectar al mismo tiempo que ves la televisión, como unas gafas, con las que podrías ver información mientras disfrutas del contenido audiovisual”, explica García. Estar viendo el partido en casa y comentarlo virtualmente con tus amigos, por ejemplo. La clave, según el ingeniero de telecomunicaciones, no está en la conexión, que cada vez es más sencilla, sino en este tipo de aplicaciones novedosas; “ya hay algunas de cocina o de moda virtual”, señala.

Para transmitir vídeos y audios (de tu ordenador, tableta o teléfono al televisor) se utiliza el protocolo de comunicación Miracast, que se vale de la red wifi. Mediante este canal puedes compartir los contenidos entre aparatos y sin que tengan que estar conectados a Internet, solo a la misma red local. La tecnología de comunicación inalámbrica de corto alcance NFC (de ‘Near Field Communication’) también permite el intercambio de datos y el protocolo WiDi, la duplicación de la pantalla del ordenador en la del televisor.

Aunque seguramente en el futuro todos los televisores vendrán con estas prestaciones de serie, hoy en día podemos incorporar algunas de ellas en nuestra televisión antigua utilizando un dispositivo HDMI, de Interfaz Multimedia de Alta Definición (seguro que te suena Chromecast). Como su propio nombre indica, se conectan a un puerto HDMI y te permiten tener acceso a Internet y enviar vídeos, música y otros programas desde tu ordenador, ‘smartphone’ o tableta. 

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El diseño es otro punto a tener en cuenta para el futuro. De qué sirve un televisor inteligente si no tiene una pantalla acorde a sus prestaciones. Puede que hayas oído hablar del 4K y puede, también, que no te diga demasiado el nombre. Este corto apelativo se refiere a la resolución de la pantalla y corresponde en realidad a una Ultra Alta Definición (UHD, por sus siglas inglesas). 

Las pantallas actuales son ya de Alta Definición (Full HD), y tienen por ello una resolución de 1.080x1.920 píxeles. En el caso de las 4K las proporcionan aumentan hasta 2.160x3.840. Si te continúas preguntando de dónde viene el nombre, te diremos que se trata de una aproximación: las televisiones 4K incluyen todas aquellas cuya resolución se acerca a los 4.000 píxeles en horizontal.

Con el 4K aumentan la calidad de la imagen, del el color y el número de imágenes o ‘frames’ por segundo. “El siguiente salto es el 8K, que se asemeja a un cine” y tiene una resolución aún mayor, de 1320x7620px. “Japón planea emitir las Olimpiadas de 2.020 en este formato”, cuenta García, y ya dispone de un programa de investigación financiado por el gobierno para desarrollarlo.

Otra cuestión es la curvatura de la pantalla que, como indica el investigador, “es independiente de la calidad”, aunque sirve para que el espectador se sienta más inmerso en el contenido. 

El efecto se nota “a partir de 70 pulgadas”, porque una mayor resolución se traduce en un tamaño también mayor. Sin embargo, solo resulta útil cuando una o dos personas estén mirando el televisor. Si hay más gente, los que se coloquen en los extremos no verán muy bien, por eso lo ideal es una pantalla curva que pudiera enderezarse con un mando según el número de asistentes.

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También está la tecnología de tres dimensiones. Puede que dentro de unos años tener un televisor 3D en el salón sea lo más normal del mundo. Y, probablemente, ni siquiera necesitarás gafas para ver las películas en este formato porque, según García, la desaparición de las gafas en el hogar “es una tenencia”. 

¿Y cómo de fino será ese televisor? “Que sean más estrechos significa que sus componentes pueden funcionar en menos espacio y además suelen gastar menos energía, aunque no está directamente relacionado con la calidad de la imagen”, explica el científico. Claro que existe un límite: si es demasiado delgada no puede sostenerse. Quizá la solución sea colgarlas, como un panel. 

El audio también será diferente. Si ahora es estéreo, el envolvente está en camino. Claro que necesitas unos altavoces adecuados, pero te sentirás dentro del escenario de tu película favorita. Porque ese es precisamente el objetivo de todos los avances: tener un auténtico cine en casa, con pantalla gigante incluida.