El euro tocó la semana pasada máximos desde 2011 con el dólar tras intercambiarse temporalmente en la banda de los 1,40 dólares. También ha aumentado con respecto a otras divisas en latinoamérica o Asia, en una situación que afecta con especial importancia a las empresas con intereses en el extranjero, que pierden competitividad a la hora de repatriar beneficios. Además, reduciría el crecimiento de los países de la zona euro. En este contexto, el banco central europeo tiene la última palabra, vigila de cerca a los mercados y prepara acciones para intervenir cuando sea necesario