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Los 10 peores consejos que te pueden dar tus amigos para que montes tu propio negocio

Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

¡Qué gran idea has tenido! Ánimo. Monta tu negocio. Conviértete en tu propio jefe. Hazte emprendedor. Ahora parece que es la moda. Si no te haces empresario, mini empresario, o algo que tenga que ver con poner en marcha una empresa, parece que eres un acoquinado

Y tú vas y te lo crees porque has hecho caso a los consejos de tus amigos. Estos son los peores consejos que te pueden dar. No digas que no te avisamos:

1.- “¡Pero qué buena idea has tenido!”. Resulta que tomando unas cañas con tus amigos, les has comentado tus fantasías y ellos te dicen que eres un ‘crack’, que tu idea es genial. Y tú les haces caso. Nadie te ha dicho que debes ir primero a la oficina de patentes para saber si a alguien se le ha ocurrido la misma idea. O husmear un poco en google para comprobar que el ‘cubo de basura retráctil’, tu gran idea, ya se vende

2.- “eso va a funcionar seguro”. Estás tan emocionado que sin pensarlo te lanzas a poner en marcha tu gran idea de negocio. Será tu primer error porque hasta que no te sometas a una dura crítica, no estarás preparado para lanzar tu ‘gran idea’. ¿Te ha dicho alguien lo que es el dafo? Míralo en Internet

3.- “pídete un crédito, ahora que están baratitos”. Iluso, tú que crees que con los tipos del bce al 0,15% te  van a regalar el dinero. Va a ser tu primer tortazo porque el banquero te pedirá avales, un business plan que no sea “el cuento de la lechera” y al final te lo denegará. ¿Cómo es posible?, Te preguntas.  Pues porque antes de ir al banco, debes hacer un plan realista en papel, un informe exhaustivo, y si no, mejor déjalo para otra ocasión

4.- “sácale la pasta a tu suegro que está forrado”. Entonces, vas y le pides pasta. Y él te la da porque te has casado con su ‘ojito derecho’. Tres años después, tu negocio ha cerrado y ahora no puedes ir a casa de tus suegros los fines de semana ‘a comer cocido’ porque te da vergüenza. Lección: no impliques a la familia en tus negocios porque perderás el negocio y la familia

5.- “cuando lo montes, llámame: te echaré una mano”. Llega ese momento en que ya has puesto el negocio en marcha, llamas a esos amigos del bar de copas que ‘te iban a echar una mano’, y descubres que no te atienden las llamadas, que te dan largas o que se hacen los locos. ¿Es que no has aprendido que en España es el país más prometedor del mundo? La gente se pasa el día prometiendo cosas que nunca cumple

6.- “contrata a mi hijo que sabe mucho de redes sociales”. Imagínate que has puesto en marcha tu negocio, y como eres buena persona, metes al hijo de ese amigo que tanto te animaba. Pero el chico resulta que no sabe nada de redes. ¿Qué haces? ¿Cómo se lo dices? ¿Cómo te quitas el muerto?

7.- “tengo un local que te va a encantar”. Es muy bonito amplio y luminoso. Tú vas y lo alquilas, porque tu amigo te lo deja baratito. Abres el negocio pero por allí no pasa nadie. ¿Es que no se te ha ocurrido hacer un estudio de mercado? ¿Un estudio de si tu servicio es adecuado a esa zona?

8.- “no seas miedoso: comienza a lo grande”. Este es uno de los peores consejos que te pueden dar porque inviertes tanto en el lanzamiento de tu producto o servicio, que no logras recuperar la inversión en un plazo razonable, y a) te endeudas con el banco. B) cierras. Lección: es mejor empezar con modestia, poco a poco

9.- “no hace falta que te mates a trabajar porque van a comprar tu idea como rosquillas”. Te pones un horario cómodo, de ocho horitas, y cinco días a la semana. Los viernes por la tarde, a casa, claro, porque así lo hacen las compañías modernas. Sigue así y verás lo pronto que echas el cierre. Todo lo contrario: cuando empiezas tu negocio, vas a saber lo que es trabajar de verdad. No bajarás de las 14 horas al día, incluidos fines de semana. Es la fórmula para sacar adelante ‘esa gran idea’

10.- “ahora que ganas dinero, cómprate un cochazo”. Supongamos que esa idea funciona. Estás vendiendo bien y obtienes los primeros beneficios. ¿Para qué guardarlos? Te los pules en la primera oportunidad. Pero imagina que viene un bajón de ventas o una catástrofe imprevista. Solución: ten siempre un fondo de reserva, o invierte los beneficios en mejorar y asegurar tu negocio