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10 claves del presente para diseñar las calles del futuro

Fuente: Neil Kremer
Flickr/Creative commons
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

El diseño de las calles se está convirtiendo en todo un desafío urbanístico. Teniendo en cuenta que cada vez hay más flujos distintos de tráfico y sin perder de vista que los peatones tienen que disfrutar de espacio suficiente, planificar la distribución de una nueva avenida no es tarea fácil. Para contribuir al proceso, la Asociación Nacional de Autoridades de Transporte Público de EEUU (NACTO por sus siglas en inglés) ha elaborado un manual con consejos para que las calles del futuro favorezcan el tráfico y sean sostenibles y accesibles. Recopilamos 10 claves para conseguirlo:

1. Separar el transporte público del resto del tráfico. Trenes ligeros, tranvías, autobuses, taxis y coches particulares pueden llegar a discurrir por las mismas calles, que se enfrentan al reto de acoger los distintos tipos de transporte. Una forma de mejorar la seguridad y la eficiencia en estas zonas es mantener el transporte público separado en carriles específicos. Esto contribuiría a que pudiera continuar funcionando de manera eficiente incluso en los momentos de mayor congestión.

Fuente: Deni Williams

Fuente: Deni Williams
Flickr/Creative commons

2. No olvidarse de los peatones. En el centro de muchas ciudades, la construcción de nuevos carriles le roba espacio a las aceras. Es necesario que las calles vuelvan a ser funcionales para los que transcurren por ellas a pie, de forma que tengan el espacio suficiente para transitar. La guía también destaca que hay que incrementar la cantidad de cruces peatonales en las intersecciones y reducir la distancia entre los mismos para favorecer las necesidades de desplazamiento de los peatones, que, en ocasiones, optan por cruzar por zonas no habilitadas ante una planificación urbana ineficiente.

3. Hacer que las calles sean accesibles para todos. Las paradas de autobuses y los cruces peatonales deben estar adaptados a las necesidades de las personas con problemas de movilidad. Cambios muy sencillos en las alturas de los bordillos o la construcción de plataformas adaptadas pueden marcar una gran diferencia y disminuir los tiempos de acceso al transporte público. Además, es necesario que todas las señales y los semáforos empleen elementos auditivos, visuales y táctiles con el objetivo de guiar a las personas con algún tipo de discapacidad a través de la realidad urbana, mejorando la accesibilidad.

Flickr/Creative commons
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4. Dar especial importancia a la sostenibilidad. La guía anima a la creación de nuevas vías verdes, provistas de zonas utilizadas a menudo como espacio de recreación, circulación peatonal y tránsito de bicicletas. Estos lugares son ideales para promover la movilidad sostenible y la práctica del paseo y el cicloturismo. Además de mejorar la estética y la sostenibilidad de un barrio dotando de vegetación al espacio urbano, estas zonas también ayudan a lidiar con las aguas de lluvia cuando hay tormentas.

Fuente: Richard Masoner

Fuente: Richard Masoner
Flickr/Creative commons

5. No planificar pensando solo en el centro de las ciudades. Durante mucho tiempo, numerosas ciudades han diseñado sus redes de transporte público con el objetivo de que las oficinas del centro fueran accesibles no solo con coche sino con medios alternativos. Sin embargo, es necesario que el centro de la ciudad no se convierta en el único protagonista y que se atiendan las necesidades de las zonas periféricas y secundarias, que no solo deben estar conectadas con el centro sino entre ellas. Antes de planificar las calles del futuro, será necesario ver qué tipo de desplazamientos se está realizando y construir y modificar en base al movimiento natural de los ciudadanos.

6. El diseño de las intersecciones, punto clave. Diseñar las intersecciones de forma que se reduzca el tiempo de espera de peatones y vehículos es imprescindible. Para ello, se deben crear cruces en todos los brazos de la intersección y acortar el tiempo del que disponen los peatones para cruzar. En contraposición, el tiempo que tienen que esperar para cruzar por un paso de cebra también se reduciría, con lo que se agilizaría el tráfico tanto a pie como motorizado.

7. Maximizar la eficiencia. Otra medida importante para mejorar la eficiencia es incluir vías de transporte público en las que se circule en sentido contrario al flujo del tráfico de vehículos privados. Estas vías se diseñarían solo para las calles con tráfico de sentido único y se reservarían únicamente para bicicletas o autobuses. Según la guía de NACTO, permitirían que los trayectos fueran más cortos al reducir los encuentros con la circulación regular y configurarse como rutas alternativas.

8. Priorizar el diseño sobre el tipo de transporte público. Sin importar si se trata de un autobús, un tranvía o un sistema de trenes ligeros, el transporte público debe disponer de su propio espacio en la planificación o en la adaptación de una nueva calle. La guía no ofrece por lo tanto la respuesta a cuál será el transporte público que se imponga durante las próximas décadas, pero sí destaca que darle un espacio adecuado ha de ser clave para futuras planificaciones.

Fuente: Dan

Fuente: Dan
Flickr/Creative commons

9. Tener en cuenta la localización de las paradas. La localización de las paradas de los distintos transportes públicos ha de planificarse en función de cada calle y teniendo en cuenta que existen diferentes opciones. En algunas calles, por ejemplo, deberán situarse en las medianas para facilitar y separar de forma eficiente los distintos flujos de tráfico.

10. Evitar los trazados problemáticos. Las grandes avenidas que permiten que los vehículos se desvíen hacia la izquierda y hacia la derecha pueden convertirse en una fuente de colisiones o atascos debido a la necesidad de cambio de carril de los conductores. Evitar este tipo de trazados lo máximo posible y asegurarse de que siempre están debidamente señalizados puede prevenir problemas para conductores y peatones.