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El mercado de la vivienda da síntomas de agotamiento. En 2003, el plazo de tiempo que se tardaba en vender una vivienda de obra nueva en Madrid era de seis meses. Hoy, es imposible hacerlo antes de 18. Son datos extraídos del último informe de mercado inmobiliario de suelo de la comunidad de Madrid 2005, que elabora la consultora inmobiliaria grupo i. Su consejero delegado, Ignacio pindado, ya ha hecho sonar la voz de alarma. A la vista de estas cifras, las pequeñas y medianas promotoras "empiezan a correr un grave riesgo". Ese año y medio que se tarda ahora en vender una casa es también el tiempo que se suele emplear en llevar a cabo una promoción inmobiliaria. Es decir, el riesgo de las pequeñas y medianas promotoras (que no tienen mucha capacidad para mantener reservas de suelo) aumenta por momentos. Su pequeño músculo financiero, su elevado endeudamiento y su alto apalancamiento combinado con la ralentización en la venta de pisos convierten a estas compañías en auténticas bombas de relojería. A esto hay que añadir la previsible e "importante carencia de suelo en Madrid desde el año 2006 al 2009", según el informe. En el término municipal, quedan 28.285.551 metros cuadrados de suelo vacante para 281.000 a 330.000 viviendas. De mantenerse la demanda actual, unos 30.000 pisos al año, sólo "queda suelo para unos 10 u 11 años"

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