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Alquilando nadie tira el dinero: ni el inquilino, ni el inversor, ni la administración

el alquiler de vivienda sigue creciendo
Autor: vicent vercher_ada

Artículo por vicent vercher garrigós, presidente de asociación para el desarrollo del alquiler (ada)

Hasta hace pocos años comprar y vender casas en nuestro país era uno de los negocios más rentables que podía encontrar todo inversor que se preciase. No sólo los grandes inversores pusieron sus ojos en un sector inmobiliario que parecía no tener límites, sino que las facilidades financieras que ofrecían las entidades bancarias unidas a la tradicional cultura de la propiedad que siempre ha imperado en la sociedad española hicieron que muchas familias se animarán adquirir nuevas viviendas. Todo parecía casar a la perfección y el sector creció y creció hasta que explotó la burbuja inmobiliaria con los resultados que todos conocemos

Actualmente y como resultado de esta situación, nuestro país posee un stock que supera las 1,6 millones de viviendas vacías, nuevas y sin vender que, ante la reducción del crédito y falta de medidas gubernamentales, se ha convertido en un grave problema para promotores inmobiliarios, entidades financieras y miles de familias que quieren optar o mantener una vivienda. En medio de esta vorágine, el alquiler, hasta ahora denostado por un amplio sector de la sociedad española, comienza a entenderse como una alternativa real de inversión y como una solución familiar. Veamos por qué

Situación actual

Es obvio que el alquiler de viviendas cuenta con unos márgenes de negocio más ajustados que la boyante rentabilidad de la compra venta de inmuebles a la que estábamos acostumbrados hasta prácticamente ayer. Sin embargo, en estos momentos alquilar es mucho más seguro o mucho más factible que comprar y vender, lo que ha hecho que algunos inversores empiecen a poner su punto de mira en un negocio cuya rentabilidad actual se encuentra alrededor de un 4% y que tiene unas espléndidas perspectivas de crecimiento. Dicho crecimiento se debe a que muchas familias españolas, abocadas por la crisis financiera, abandonan la cultura de la propiedad inmobiliaria, totalmente opuesta a la del resto de Europa, y apuestan por el alquiler como opción de vida

Esta tendencia empezó a percibirse hace un par de años, en plena efervescencia de la burbuja inmobiliaria, y va camino de consolidarse. Así, tal y como demuestra la encuesta continua de presupuestos familiares (ecpf), en 2010 el número de familias que vive de alquiler ya superó el 16%, tres puntos más que en 2008. No obstante, y a pesar de este crecimiento, el porcentaje de familias españolas que viven en alquiler sigue estando muy por debajo del nuestros vecinos comunitarios. Mientras en Alemania gira en torno a un 57%, en holanda a un 47% y en Francia a un 38%, en nuestro país se sitúa en un 13’5%. Pero la previsión para los próximos años es que el número de familias que vivirán en alquiler en España seguirá creciendo a pasos agigantados

Se necesitan cambios

Para que este crecimiento pueda producirse de manera satisfactoria es necesario que las administraciones públicas desarrollen políticas encaminadas a la creación de nuevas oportunidades de negocio en el sector del alquiler, que creen empleo e incentiven el arrendamiento entre las familias españolas para que dejen de ver al alquiler como una alternativa transitoria mientras se dan las condiciones idóneas para adquirir una vivienda en propiedad, y pasen a considerarlo como una opción de vida válida. Sólo así se producirá el despegue de un sector y una posible solución social y financiera para la ingente cantidad de viviendas vacías retinadas en manos privadas

Así pues, la gestión de estos inmuebles constituye una oportunidad económica y social de primera magnitud. Pero para ello, una vez más, es necesario que:

1)    las administraciones públicas apliquen políticas de alquiler social capaces de sanear los balances de las entidades financieras y de las empresas promotoras y ofrezcan soluciones a numerosas familias

2)    además, una parte importante de estas viviendas vacías necesitan de la rehabilitación para poder ser ocupadas, pudiendo absorber una parte importante de la mano de obra desocupada proveniente del sector y, además, liberaría recursos de las entidades financieras para inyectar liquidez en el mercado en beneficio de las pymes, los autónomos y las familias

El mercado del alquiler crece y debemos considerarlo como una solución al problema inmobiliario pero, para ello, es necesario que se perciba como una opción de vida válida, un derecho ciudadano y una oportunidad de negocio capaz de generar riqueza y numerosos puestos de trabajo y, para que se consiga, urgen políticas que ayuden a fraguarlo porque alquilando nadie tira el dinero: ni el inquilino, ni el inversor, ni la administración

Visitar la web de la asociación para el desarrollo del alquiler (ada)