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Casas tóxicas: cómo se vende una vivienda donde ha habido un suceso traumático

Domicilio del "Caníbal de Ventas" | idealista/news
Domicilio del "Caníbal de Ventas" | idealista/news
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

El conocido como “Caníbal de Ventas” mató a su madre en la casa en la que ambos vivían en el número 50 de la calle Francisco Navacerrada, en pleno barrio de Guindalera, distrito de Salamanca. Después, y con precisión de cirujano, la fue descuartizando valiéndose de grandes cuchillos. Cuando los policías entraron en el domicilio, según recogen las noticias, tuvieron que salirse al descansillo de la impresión que se llevaron. Encontraron restos de la mujer en la nevera, dentro de tuppers, y en el horno: su hijo se la iba comiendo poco a poco y dándosela también al perro. Recientemente ha habido otro caso en la localidad madrileña de Valdemoro, donde el presunto asesino también descuartizó a la víctima en una vivienda en la que vivía de okupa.

No nos cabe duda de que si se quisiesen vender cualquiera de las anteriores casas, costaría y eso a pesar de que los precios en la zona de Guindalera, donde residía el parricida, no son especialmente económicos. Por ejemplo, un bajo de tres habitaciones cotiza a 370.000 euros mientras que uno de cuatro se anuncia en idealista por casi 600.000 euros. Es buena zona para vivir, pero la crónica negra pasa factura en los bienes inmobiliarios.

La venta se complica aún más si el crimen ha sido mediático, como los relatados más arriba. Es el caso también de la finca donde vivía Asunta Basterra, la niña asesinada en Galicia; la finca de las Quemadillas, donde José Bretón mató a sus dos hijos… Ya pueden estar bien situadas o tratarse de viviendas amplias que costará que alguien las adquiera; de hecho, según fuentes del sector, pueden perder un 20% y algunos hasta un 50% de su valor, porque, ¿quién quiere vivir en el escenario de un crimen?

La ley española no obliga al propietario del inmueble a informar sobre si en su casa se ha cometido un crimen, aunque si el suceso ha sido sonado, basta con tener la dirección y bucear en Internet para enterarse. En Estados Unidos, por ejemplo, existe una web desde 2013, DiedinHouse, donde se puede saber en qué viviendas ha habido muertes traumáticas o incluso, cuáles han servido como laboratorio de drogas (entre otras informaciones curiosas). El personal de esta plataforma asegura que una muerte violenta puede hacer que el precio de la casa caiga un 25% y que se incremente el periodo de venta un 50% en comparación con otras casas similares.

En España no existe ningún servicio parecido al americano, aquí puede que te enteres antes de cerrar la compra o después, cuando ya te hayas mudado y descubras que tu sofá de diseño está ocupando el espacio donde la Policía dibujó a tiza el contorno de un cuerpo… Pero, ¿cómo vende una agencia inmobiliaria una casa con esta carga en su haber? ¿Cuáles son sus técnicas?

Edificio en la calle Antonio Grilo (Malasaña) | idealista/news
Edificio en la calle Antonio Grilo (Malasaña) | idealista/news

En Comprarcasa se encontraron en esta tesitura: tuvieron que vender una vivienda situada en el inmueble con más muertes de todo Madrid, del que ya hablamos en este artículo. Hace unos años, su oficina Api Monteleón tenía a la venta el bajo de este inmueble: “Nos descubrió el caso el primer cliente, que se enteró, nosotros no lo sabíamos. Y se cayó la venta, claro, el cliente ya había entregado una señal y todo, pero se echó para atrás”, comenta Toni Expósito, CEO de Comprarcasa. “¿Qué hicimos? Pues darle la vuelta al tema, apostamos por un marketing de lo oscuro: si te gusta lo esotérico, tenemos tu casa”. Y añade: “Es un tipo de información que no se puede ocultar al comprador”.

Aún así, reconoce que tardó en venderse porque estos hechos devalúan la casa, ya que “el número de compradores interesados disminuye mucho”. ¿De cuánto dinero hablamos? “Pues de 30.000 euros de rebaja en una casa de 240.000 euros”, por ejemplo. 

Jesús Duque, vicepresidente de Alfa Inmobiliaria, lo tiene claro: él no la vendería. “Una agencia no tiene herramientas para saber lo que ha ocurrido en esa casa si el propietario no lo dice y lo habitual es que el dueño no lo haga”, explica. Y sigue: “¿Afecta que en una casa se haya cometido un crimen? Mi respuesta es sí, ya hay estudios que afirman que se crean campos energéticos que afectan a la salud”. Duque reconoce que él no se compraría un bien con esta “carga” ni aunque fuese un chollo. “Si el propietario sí te da la información, yo no podría vender esa casa porque lo que no quiero para mí no lo quiero para nadie. No podría ocultárselo al cliente: esto es como cuando vendes una casa que sabes que tiene un vecino ruidoso y no se lo dices al comprador. Trabajamos en base a la transparencia, no creo que haya que ocultar esa información ni transformarla”, explica.

Y si esa energía se queda en la vivienda, ¿qué puedes hacer para eliminarla? “Pues igual que se hacen limpiezas físicas, una limpieza energética”, añade Duque.

La energía no se destruye, solo se transforma: “La energía permanece en los sitios, pero de ahí a decir que sean energías positivas o negativas.. eso ya forma parte de las creencias de cada cual”, afirma Lucía Sutil, doctora en Psicología que dirige el máster de Neuro Management de la Universidad Rey Juan Carlos. “En el máster hemos hecho trabajos de física cuántica, por ejemplo, midiendo los campos de calor, que son energías. Se hace una foto de una mano, por ejemplo, apoyada en una mesa, con una cámara térmica. Tiempo después se vuelve a hacer esa foto, y ya no está la mano en la mesa pero en la fotografía sigue apareciendo, por el calor que desprende”. Pero, ¿esa masa de calor permanece en el tiempo? “Por lógica, no. Se transformará en otro tipo de energía”, explica.

La experta en neuro marketing apunta algunas estrategias probadas científicamente y que ayudarían a vender estos inmuebles: “Expandir aroma de café en la casa el día que vas a enseñarla. Este aroma va directamente a las estructuras subcorticales del cerebro, los olores llevan a actuar, a tomar decisiones. Pasas lo mismo si espolvoreas oxitocina por la casa”, aclara.

Lo que parece claro es que estos bienes no se venden de la noche a la mañana. En Estados Unidos, país en el que todo es posible, un asesor inmobiliario acabó especializándose en el mercado de las casas malditas. Randal Bell dice que la clave a la hora de vender este tipo de bienes es la paciencia: eso demostraron tener los dueños de la casa de Los Ángeles donde Charles Manson y sus secuaces asesinaron a Sharon Tate, la mujer de Roman Polanski, y a otras cuatro personas. Los propietarios de la casa decidieron vivir en ella y solo consiguieron venderla 20 años después de que se hubieran cometido los crímenes, logrando que le pagaran el precio de mercado. No sabemos si con café o sin él. 

¿Cómo se hace una limpieza energética?

Victoria Braojos, de La Orden de Ayala, es médium y desde hace años realiza limpiezas energéticas, tanto en personas como en viviendas. ¿En qué consisten? “Cuando tiene lugar un suceso se queda un eco, como si fuera una onda de radio, por poner un símil. Hay gente que las capta, tú mismo puedes ir a un sitio y que te dé “mal rollo”, y gente que no. Esa especie de onda puede significar que hay un eco del pasado o que hay una energía, un espíritu”, explica. También puede darse el caso de casas cargadas con energías negativas y que esto no se deba a ningún crimen: “Por ejemplo, una casa donde hay un maltrato continuo, eso acaba impregnando al domicilio”, aclara.

Para limpiar esas viviendas se llevan a cabo distintos rituales: “Yo trabajo con los cuatro elementos, agua, aire, fuego y tierra. Con inciensos, con hierbas, como la rula, el romero, la salvia blanca, también con cuarzo blanco, que regenera la energía de la casa, con feng shui…”, explica.

Si ha habido un crimen y el espíritu ha quedado anclado a ese lugar y está afectando a la casa, “se comprueba si realmente hay un espíritu, se contacta con él. A veces pueden ser varios (y por ejemplo, la película El Orfanato refleja muy bien este fenómeno). Y lo que hay que hacer es ayudar a que se vaya o ayudar a que transmitan su mensaje”, finaliza Braojos.

Edificio en la calle Francisco Navacerrada (Ventas) | idealista/news
Edificio en la calle Francisco Navacerrada (Ventas) | idealista/news

 

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