Señalado por la revista 'Viajar' como el pueblo gallego donde mejor se come, Combarro está en la ría de Pontevedra y tiene menos de 1.500 habitantes. Aquí no hay menús para turistas ni puestas en escena. El marisco llega recién sacado de las bateas, el pescado pasa del puerto a la cocina y la forma de entender la mesa es algo que se hereda, no se aprende.
Los restaurantes donde comer en Combarro
La oferta gastronómica de Combarro sorprende en comparación con el tamaño del pueblo. No hay franquicias ni grandes grupos hoteleros, solo locales de toda la vida con carta corta y producto del día:
O Bocoi lleva desde 1990 siendo referencia en la zona, con el mejillón de la ría como protagonista indiscutible de su carta.
A Codia es la opción más tranquila, con guisos marineros para comer despacio y sin prisas.
El restaurante Chill Out mira directamente a la ría. Con ese telón de fondo, hasta lo más sencillo sabe mejor.
El bar Ateneo, en pleno casco antiguo, es el tipo de sitio que conoces si alguien te lo cuenta, con tapas de temporada, terraza junto a un hórreo centenario y precios que ya casi no existen.
¿Por qué el marisco de la ría de Pontevedra sabe diferente?
La calidad del marisco gallego tiene una explicación concreta. El afloramiento de aguas frías del Atlántico Norte, junto con la geografía de las Rías Baixas, crea condiciones únicas para la cría de moluscos y crustáceos. En la ría de Pontevedra este fenómeno es especialmente intenso.
El resultado llega directo a la mesa, mejillones de las bateas de la ría, almejas finas, berberechos, navajas y percebes. La cocina gallega del mar no trata de transformar el producto, sino de no estropearlo.
Los mejores meses para ir son de febrero a abril, cuando las aguas están más ricas en nutrientes y el marisco está en su punto óptimo.
Lo que esconden los alrededores de Combarro
Después de comer, la tarde se resuelve sola con un paseo hasta la playa de O Padrón, desde donde se ve el pueblo con los hórreos al fondo, la ría abierta y la isla de Tambo en el horizonte.
A pocos minutos, en el mismo municipio de Poio, está el monasterio de San Xoán de Poio, cuya historia arranca en el siglo XII y que guarda como curiosidad el hórreo con mayor superficie de Galicia, sostenido por 51 pies.
Combarro no es un destino de lista ni se visita con itinerario, se descubre despacio. Una noche es suficiente para entender por qué hay gente que lleva años viniendo aquí. Buen producto, paisaje, historia y la sensación, cada vez más rara, de haber llegado a un sitio auténtico de verdad.
El pueblo con la imagen más fotografiada de las Rías Baixas
El pueblo cuenta con alrededor de sesenta hórreos. Estos se asoman a la ría hasta casi rozar el agua, y su silueta de granito y madera es una de las postales más características de toda Galicia.
El casco histórico fue declarado Conjunto de Interés Artístico en 1972. Es un laberinto de calles empedradas, casas de piedra y cruceiros levantados entre los siglos XVIII y XX que termina siempre en la ría.
Aún así, y con todo lo que hemos mencionado, sigue siendo un destino poco conocido fuera de Galicia. Está a menos de 30 minutos de Vigo y de Pontevedra, y muchos viajeros pasan por la zona sin detenerse, sin saber lo que se pierden.
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