Llegas a casa, vas a introducir la llave y, de pronto, descubres que no entra o no gira. Aunque parece poco frecuente, estas situaciones son habituales, y más en contextos como el alquiler o la okupación ilegal.
Cuando un inquilino se muda a un nuevo piso de alquiler siempre se plantea si debe cambiar la cerradura, ya que puede ocurrir que los anteriores arrendatarios conserven algún juego de llaves. Desde api de Cataluña recomiendan cambiarla por una cuestión de seguridad y tranquilidad.
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