¿Una caminata que cruza cuatro municipios, se asoma a acantilados de vértigo y permite pisar un tómbolo que solo aparece con la marea baja? En Cantabria existe y se ha convertido en una referencia internacional. La Unesco ha reconocido este tramo del litoral como Geoparque Mundial, confirmando que aquí se lee, capa a capa, cómo se formó la Tierra. La noticia ha disparado el interés por una ruta que no solo enseña geología a pie de mar, sino que también regala algunas de las playas más fotogénicas del norte peninsular. El plan es sencillo: seguir una senda bien señalizada, detenerse en los miradores adecuados y dejar que el Cantábrico haga el resto. Para quien busca una escapada distinta, con paisajes potentes y paradas de baño, es difícil encontrar algo más completo en tan pocos kilómetros.
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