Para gestionar con éxito una cartera de activos inmobiliarios no hace falta haber pasado por la universidad, tener un máster en economía o ser el hijo ambicioso de un magnate del ladrillo… basta con haber tenido infancia. Juegos de mesa como el monopoly o el hotel se han ganado un puesto de honor en el olimpo del ocio doméstico y, además, nos han permitido aprender qué sucede cuando inviertes mal, vives por encima de tus posibilidades o creas una burbuja inmobiliaria.