Las paredes blancas son una clásica elección en los hogares: iluminan la casa, combinan con cualquier decoración y ayudan a crear una sensación de amplitud, pero también tienen un inconveniente: se ve todo. Las marcas de manos, salpicaduras de comida, polvo acumulado, arañazos causados por los muebles e incluso la suciedad diaria. Y cuando llega el momento de limpiar nos preguntamos: “¿Y si dejo una mancha aún mayor?” o ¿Y si elimino la suciedad, pero también parte de la pintura?” La verdad es que es posible limpiar paredes blancas sin estropearlas, siempre y cuando elijas los métodos adecuados y sepas identificar el tipo de pintura y de suciedad.