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El encanto de la España vacía - <p>A los sitios bonitos cuesta llegar, porque si no, iría cualquiera… Por eso, en nuestro periplo por dar fe de los seis pueblos más bonitos de España, según la revista The Times, hemos tenido que coger trenes, aviones, coches…: Tazones, en Asturias; San Martín de Trevejo, en Cáceres; Setenil de las Bodegas, en Cádiz; Níjar, en Almería; Bonilla de la Sierra, en Ávila y Roda de Isábena, en Huesca. Cada uno de ellos tiene sus particularidades, su propio encanto, su magia, pero todos, absolutamente todos, tienen algo que los hace únicos. Se acerca el verano, tiempo de vacaciones, de viajes, de relax, de descubrimiento. Pasen, vean y disfruten.</p>

El encanto de la España vacía: Roda de Isábena, un pueblo con sólo 47 habitantes pero con catedral propia

Autores: @Lucía Martín (colaborador de idealista news), @luis manzano

Dicen de Roda de Isábena, en Huesca, que es un pueblo que surge alrededor de una catedral. Sin duda es así, considerando la magnitud del monumento y lo reducido del municipio, 47 habitantes en invierno. Con tan poca población no es de extrañar que lo único que nos encontremos en este mediodía sea a una familia de turistas paseando por la calle: en el bar de la plaza, unos lugareños toman un café. Y poco más.

Sin embargo, no es esto lo que más nos llama la atención de esta localidad incluida en la lista de los Pueblos Más Bonitos de España: pueblos con pocos habitantes hay muchísimos a lo largo de toda la geografía española, de ahí el título de nuestro serial, la España Vacía. Roda de Isábena destaca por otro elemento que te atrapa, máxime cuando vienes de una gran metrópoli: el silencio. Es mirar el valle que rodea al municipio desde uno de sus miradores (hay varios en el pueblo) y quedar fascinado con ese silencio que todo lo impregna: no hay lugar para las palabras, solo paisaje.

Si has llegado hasta aquí, deja el reloj, siéntate y disfruta de lo que ves. Roda de Isábena se encuentra en la comarca de la Ribagorza, a 907 metros de altitud sobre el rio Isábena y a unos 60 kilómetros de Francia. “La gente viene aquí sobre todo por el turismo cultural, también algo gastronómico, pero sobre todo cultural. Vienen muchos franceses, alemanes, belgas…”, comenta su alcalde, Joaquín Montanuy. El enclave también atrae a muchos geólogos y estudiosos de la materia de todo el mundo: “Es una zona geológica importante, esto antes todo era mar, no es extraño cuando llueve que luego te encuentres algún fósil”, añade.

No hay escuela (solo queda en el pueblo un niño de 12 años), no hay tiendas, no hay panadería. Dos bares, dos restaurantes y una hospedería. Sus habitantes, muchos de ellos jubilados, tienen sin embargo la fortuna de asistir a misa, una vez a la semana, en la cripta abierta de la catedral. El cura utiliza el sarcófago de San Ramón como altar y los feligreses se sientan alrededor. No nos digan que, solo por esto, Roda no merece ya una visita. La Catedral impresiona: es un templo dedicado a San Vicente Mártir y si la iglesia ya corta la respiración, el claustro, con más de 200 lápidas (la más antigua data de 1143) es simplemente, impresionante. Construido en el siglo XII, tiene un gran aljibe en el patio central.

Otro de los núcleos de atención del pueblo es La Era de Vicen: ¿de qué se trata? De un museo naval y de modelismo que levantará pasiones entre los amantes de la materia. Vicente Ballarín es el impulsor de este particular museo (todas las naves las ha hecho él), que también cuenta con una colección de más de 400 aviones: “Dicen que es la mejor colección privada de aviones de España”, comenta con orgullo. El museo ocupa parte de su casa: arrancó con la actividad en 1967 y abre en verano y los fines de semana. Se pueden ver el Titanic, Carabelas, el Santísima Trinidad, el Cutty Sark, el barco del Capitán Cook, el Juan Sebastián Elcano… “Uno de ellos se expuso en el Museo Naval de Madrid”, nos cuenta.

En total, más de cien barcos y utensilios relacionados con la mar. En la parte inferior también cuenta con un museo etnográfico que atesora útiles de la casa que pertenecieron a su familia y de la zona: “Otras familias lo tiraron todo, tengo que agradecer a la mía que aquí, todo se conservó, lo que nos permite ver cómo vivían en el pasado”.

No se vaya de Roda de Isábena sin hacer un alto en el restaurante hospedería La Catedral: situado en el que fuera el refrectorio de los monjes, al lado del claustro. Este local, con 800 años de antigüedad, cuenta con cuadros de la escuela de Velázquez en sus paredes. La oferta gastronómica no defrauda, si es que la belleza de las paredes le permite comer, claro está.