La provincia de Alicante es mucho más que sol y playa. Aunque su costa mediterránea y sus destinos turísticos son mundialmente conocidos, el interior esconde sierras, valles y pequeños pueblos que conservan intacta su esencia rural. Entre estos paisajes de montañas y campos de olivos destacan, sin duda, algunas de las localidades alicantinas más pequeñas. El ejemplo más claro es Tollos, que es uno de los municipios más pequeños de toda la Comunidad Valenciana con apenas 32 habitantes. Se sitúa en el Valle de Seta, rodeado de sierras y barrancos, una ubicación de interior que lo hace atractivo para quien busca desconexión total y un turismo muy diferente al de la costa.