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¿Eres adicto al trabajo? Compruébalo en 4 pasos

Autor: @javierpicazo

¿Pasas más tiempo con tu jefe que con tu pareja, piensas en lo que tienes que hacer al día siguiente, estás pendiente todo el tiempo del móvil, echas más de 80 horas semanales en la oficina y no piensas en destinos para irte de vacaciones? Quizás seas lo que en el mundo anglosajón se conoce como un “workaholic”, o un adicto al trabajo. Una situación que puede causar problemas de salud, estrés y desordenes en las relaciones personales

En este sentido, para saber si estamos demasiado enganchados a nuestro trabajo es importante conocer los síntomas y las soluciones para ponerle remedio. El portal business insider ha determinado 4 pasos que indican que eres un ‘workaholic’ y las posibles medidas para solucionarlo

1. Sientes que sin ti el trabajo no sale y que eres imprescindible

Si eres de los que piensa que todos tus compañeros dependen de ti, que eres completamente indispensable y que el trabajo solo puede salir adelante contigo, tienes un problema y puedes sufrir una crisis por estrés en cualquier momento. La solución es contratar gente buena, en la que veas potencial para hacer las cosas mejor que tu. El éxito individual es éxito de todos y te permitirá tomar tiempo libre con la conciencia tranquila de saber que la empresa va hacia adelante

"El teléfono móvil es como si la puerta de la oficina estuviera todo el tiempo abierta"

2. Sin horario fijo

A menudo uno de los principales síntomas de la adicción al trabajo es que tienes que terminar tus tareas sin importar el tiempo que emplees en ello, incluso si eso implica salir todos los días tarde fuera de tu horario. La solución es replantearse las prioridades y fijarse siempre objetivos finales no diarios, dos claves para poder compensar largas jornadas con otras normales

3. Nunca te tomas un descanso

Mirar el email de trabajo el fin de semana, estar pendiente de lo que rodea a tu empresa, en contacto con los compañeros o jefes del trabajo implica no desconectar nunca. La solución es obligarse a desconectar tanto en el día a día como en los festivos. Perderse un fin de semana en un libro, apagar el móvil o pasar tiempo con la familia sirve para tomarse descansos mentales, imprescindibles para aprender, disfrutar de la vida y cargar las pilas.

4. Tu teléfono se ha convertido en un apéndice

Los que trabajan en exceso tienden a estar siempre con un ojo en el Smartphone, lo que les provoca constantes interrupciones con lo que están haciendo, ya sea tomar un café con un amigo, pasear, ver la televisión e incluso en el cine. El teléfono móvil “es como si la puerta de la oficina estuviera todo el tiempo abierta”, como apunta Joel peterson, presidente de la aerolínea norteamericana jetblue. La solución es forzarse, al menos, a dejar a un lado el smartphone 30 minutos al día, para sentirse liberado ya que algunas personas sienten verdadera angustia cuando no están pegadas a su teléfono. Algo que ayuda a pensar, planificar y reflexionar. Además, se recomienda compartir el estrés y comentar estrategias con otros compañeros para no asumir toda la presión