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Viaje a ‘la chascona’, la casa de Pablo neruda en Santiago de Chile (fotos)

Autor: Noelia Ferreiro (colaborador de idealista news)

El propio Neruda dijo que esta casa era una prolongación de su obra poética, un espacio que recogía sus caprichos, sus pasiones, su estilo de vida. ‘La Chascona’ es la vivienda que el poeta se construyó en Santiago de Chile y en la que vivió junto a su amante Matilde Urrutia hasta sus últimos días. Un edificio colgante que se emplaza en el barrio bohemio de Bellavista, a los pies del cerro de San Cristóbal, y orientado, por deseo del autor, a la cordillera de los Andes.  

Trece años tardo Pablo Neruda en levantar esta casa, que lleva el nombre del apodo cariñoso de Matilde, a quien llamada ‘chascona’ por su revuelta melena rojiza. Una obra nada fácil (“creció como las personas”, dijo el poeta) en la que hubo que salvar el desnivel con más de diez escaleras, dividir los espacios como en un juego laberíntico y adaptarse al ruidoso canal que atravesaba el terreno.

Estructurada en tres partes sin apenas conexión y en torno a un patio soleado y cubierto de plantas, la casa (declarada Monumento Nacional) conserva sus originales estancias, todas con un pretendido aire marinero: techos bajos, pisos inclinados y ventanas de ojo de pez para dar la impresión de hallarse dentro de un barco.

En ‘La Chascona’, que lleva impreso el carácter lúdico de Neruda y el toque pop que le añadía su amante, los espacios se asientan en los extremos de unas pasarelas, rodeando el jardín o en el hueco de las escaleras. 

Espacios tan singulares como el comedor decorado con naturalezas muertas, el bar de madera rústica con una caja de música antigua, el ‘living’ con su chimenea y sus alfombras de cuero de vaca o el dormitorio en el que se abre una gran ventana sobre la cascada. 

Y ello sin olvidar los estudios de sus dos habitantes: el de poeta, donde se conserva intacta su mesa de trabajo; y el de Matilde, dominado por un piano y otros instrumentos.

Pero son las pertenencias personales de Pablo Neruda las que convierten la casa en un auténtico museo. Libros por aquí y por allá, cuadros de Diego Rivera o Picasso y curiosos objetos como antiguas brújulas, mascarones de proa, caracolas, tallas africanas de madera y una colección de copas de vidrio de colores, procedente de todos los rincones del mundo.

Aunque el poeta tuvo otras dos casas (La Sebastiana, en Valparaíso e Isla Negra, en la localidad del mismo nombre) fue en su estancia en La Chascona donde le llegó la muerte, doce días después del golpe de Augusto Pinochet. Hoy es una casa-museo abierta al público y una de las atracciones más visitadas de Santiago de Chile.