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Quinto aniversario del Terremoto de Chile: así se reconstruye un país arrasado por un seísmo de 8,8 grados

Autor: Gorka Ramos (colaborador de idealista news)

Aunque no dejo mayores consecuencias, el terremoto de 5,2 en Albacete –que sacudió todo el centro de la Península– hizo recordar la tragedia ocurrida en Lorca cuatro años antes. Entonces, un seísmo de 5,1 grados en la escala de Richter provocó la muerte de nueve personas y heridas en otras 324.

La diferencia en la devastación (el 80% de Lorca quedó destrozado) está en la profundidad del epicentro. Cuanto más profundo menores efectos produce en la superficie.

Pero no hay nada irrecuperable. Mientras en España todo el mundo hablaba del terremoto ocurrido en Albacete, en Chile están haciendo el balance de la reconstrucción de su última catástrofe.

El 27 de febrero de 2010, un terremoto de magnitud 8,8 grados Richter y el posterior tsunami arrasaron gran parte de la costa, especialmente seis regiones de la zona centro-sur. Murieron 525 personas, más de medio millón de viviendas quedaron destruidas y 1,5 millones más tuvieron algún tipo de daño.  

Tras la tragedia, las promesas de los políticos fueron que en cuatro años quedaría todo como nuevo, pero aunque la capacidad de reconstrucción en Chile es fuerte, no lo es tanto. Cinco años después queda mucho por hacer. Para dos de las regiones más afectadas (el Maule y Biobío) el Gobierno prometió 186,2 millones de euros en obras. Por el momento se han ejecutado el 60% de las obras

De las 200.000 viviendas destruidas con derecho a subsidio para la reconstrucción, aún quedan 17.000 por reparar, según el Ministerio de Vivienda chileno (8% del total). 

¿Cómo los cangrejos?

La última fecha que las autoridades han dado para completar la reconstrucción es 2016, teniendo en cuenta que se tendrán que repetir algunas construcciones levantadas estos años.

“Identificamos 8.534 viviendas con defectos constructivos derivados de la mala ejecución de las obras; y, lo más grave, algunos casos en los cuales se omitieron obras asociadas a la provisión de servicios básicos o a la seguridad de las construcciones”, detalla la ministra de Vivienda Paulina Saball.

La presión más fuerte para terminar la reconstrucción llega desde las 'aldeas de emergencia'. Después del terremoto de 2010, las autoridades crearon más de 100 campamentos para refugiar a 4.395 familias. Pero la solución, transitoria, es una constante todavía para 152 unidades. 

“No aguanto un invierno más acá. Aunque no estén listas las casas en abril, yo agarro mis cosas y me voy sí o sí a vivir allá", dice una de las vecinas.