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Así se construyó la 'casa' más cara del universo: la Estación Espacial Internacional

Astronautas en la Estación Espacial
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Por muchas pifias que cometa a lo largo de la historia, el ser humano puede ser extraordinario. Aunque en nuestro día a día no seamos conscientes de ello, a más de 400 kilómetros por encima de nuestros pies existe una estructura de 420 toneladas que gira alrededor de la Tierra a más de 27.000 kilómetros por hora. Se trata de la Estación Espacial Internacional, una casa en mitad del espacio por la que han pasado más de 200 personas de 15 países diferentes en sus quince años de existencia.

A medio camino entre un gigantesco laboratorio y el hogar de los astronautas que allí realizan los experimentos que contribuyen al avance de la ciencia, la ISS (International Space Station, en inglés) es la vivienda más cara jamás construida por el ser humano. Ejemplo claro de las cotas que puede alcanzar la humanidad si las naciones se alían, se han invertido más de 100.000 millones de dólares (más de 91.501 millones de euros) en esa colosal proeza de la ingeniería.

Si bien el primer módulo que forma parte de la Estación Espacial Internacional partió de la Tierra el 20 de noviembre de 1998, gracias a la labor del cohete Proton que lo puso en órbita, la historia de esta vivienda espacial se remonta a mucho tiempo atrás. De hecho, la idea de construir un laboratorio en el espacio se planteó incluso antes de que Kennedy se empeñase en que un estadounidense fuera el primero en pisar la Luna.

Visionarios como Wernher von Braun ya planteaban en la década de 1950 la idea de colocar una estación espacial a medio camino para poder llegar al espacio profundo, pero los presidentes norteamericanos prefirieron seguir con sus aventuras lunares y las sucesivas misiones de Apolo, concediendo ventaja a Rusia. Al otro lado del muro, los soviéticos no desaprovecharon la ocasión, y el 19 de abril de 1971 pusieron en órbita la primera estación espacial de la historia. Dos meses después, tres astronautas llegaron a la Estación Salyut 1, un cilindro de 20 metros de largo, para convivir sobre la Tierra durante tres semanas.

Fue entonces cuando cambió el escenario. Dejando a un lado las misiones para volver a pisar terreno lunar, la NASA decidió reutilizar el material destinado a la fabricación de algunos cohetes de las misiones Apolo para improvisar un programa destinado a crear una base espacial. Los ingenieros se sirvieron de elementos ya fabricados para este nuevo propósito y así fue como diseñaron las dos cápsulas del Skylab.

De los dos módulos construidos, solamente uno se lanzó al espacio el 16 de noviembre de 1973. Esta misión orbitó alrededor de la Tierra hasta 1979 y a bordo de la misma había laboratorios, un observatorio solar, áreas de descanso e incluso una ducha (eso sí, algo defectuosa en un contexto de falta de gravedad). Allí, una tripulación de hasta tres astrounautas podría vivir durante 84 días.

El gran tamaño de la Estación Espacial Internacional

Muchos son los que consideran que este fue el verdadero germen de la Estación Espacial Internacional. Además, los tripulantes de la primera expedición tuvieron que afrontar distintos problemas y realizar algún que otro apaño en la estructura, que se vio dañada durante el despegue, lo que evidenció que se podían superar ciertos contratiempos pese a estar a varios cientos de kilómetros sobre la superficie terrestre.

No fue hasta 1984 cuando el proyecto de la ISS comenzó a fraguarse de veras. El Gobierno presidido por Ronald Reagan tendió la mano al resto del mundo para formar parte de una nueva iniciativa que permitiera a la humanidad avanzar en el conocimiento del universo. Una propuesta a la que se sumaron Japón, Canada y nueve países europeos, y que culminaría con la puesta en órbita de la Estación Espacial Freedom.

Con un diseño mucho más ambicioso que su antecesora, en su interior los tripulantes tenían acceso a un laboratorio, a una enfermería y también a un taller de reparación de satélites. La idea era que pudiera servir de base para diseñar y montar expediciones que más tarde pusieran rumbo a la Luna o a Marte, pero el proyecto se quedó solamente en bocetos. A causa de distintas restricciones en el presupuesto y a la compleja estructura administrativa que se había generado en torno a esta idea, fue el administrador de la NASA, Dan Goldin, quien pidió un resideño de la estación Freedom.

Finalmente, jamás se llegó a lanzar al espacio. Eso sí, gran parte del equipamiento (hasta un 75%) fue reutilizado para la Estación Espacial Internacional, que fue el proyecto que se puso en marcha una vez que los países implicados se comprometieron a llevarlo a cabo con un presupuesto y unas condiciones aprobadas por todos.

En 1993, al tiempo que el Congreso y el Senado norteamericanos daban luz verde a las cuentas para construir la ISS, se enviaba a Rusia una propuesta formal para que se sumase a la iniciativa. Tras aceptar la proposición, el 29 de enero de 1998 se firmó el acuerdo entre Estados Unidos, Rusia, Canadá, Japón, Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Noruega, España, Suecia, Suiza y Reino Unido para ponerse manos a la obra.

El interior de la Estación Espacial Internacional

El 31 de octubre de 2000, la primera tripulación partió rumbo a la primera parte de la estación, cuando solo era un simple cilindro. Poco a poco se fueron ensamblando el resto de partes que ahora la componen y que permiten que una tripulación de hasta seis astronautas resida e investigue allí. Es más, esta gigantesca construcción no para de crecer y un nuevo módulo inflable está previsto que se ensamble a lo largo de 2016.

A falta de corroborar si existe vida o no en otros planetas, podemos asegurar que la Estación Espacial Internacional es la casa más cara universo o, al menos, la más cara construida por el ser humano. Mitad lugar de trabajo, mitad residencia de los miembros de la tripulación, esperemos que siga por muchos años más contribuyendo al avance de la ciencia, al mismo tiempo que nos regala imágenes alucinantes.