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Galácticos y albañiles: el Madrid construyó su primer campo hace 101 años con el trabajo de los jugadores y el dinero de los socios

Autor: @RobertoArnaz

Y por fin llegó el día, 31 de octubre. Todo estaba a punto. La expectación era máxima y el rival, peligroso. El sporting de irún era “uno de los mejores equipos” del incipiente ‘foot-ball’, según escribían los cronistas de la época.  Hubo “una gran entrada”, pero el partido no fue bueno y acabó con empate a cero. No importó. La falta de goles no destiñó la verdadera fiesta: aunque se trataba de la final de la copa excelsior, de lo único que se hablaba era del “nuevo campo del Madrid”

Aquella histórica jornada de 1912, de la que hoy se cumplen 101 años, se inauguró el estadio de o’donnell, el primer gran templo del madridismo. Por aquel entonces no existía bankia, ni la copa de Europa y el fútbol era un deporte minoritario, poco más que un montón de hombres en paños menores corriendo detrás de un balón. El real Madrid todavía no era el club más rico del mundo. De hecho, ni siquiera aquel equipo era aún ‘real’ sino ‘foot-ball club’

Además, el equipo pasaba por su primera gran crisis: acostumbrado a ganar desde su fundación en 1902, llevaba cuatro años ‘en blanco’ y el desánimo comenzaba a cundir entre los aficionados, que temían la disolución de la entidad

Tras una década jugando en campos de tierra abiertos al público, y pese a que los éxitos deportivos se habían vuelto esquivos, el presidente Adolfo meléndez –el florentino Pérez de la época– consideró que lo mejor para relanzar el club era construir un nuevo campo. Pero no uno cualquiera, sería “el mejor campo de la villa y corte madrileña”

Así es como el Madrid ‘foot-ball club’ se fijó en una enorme explanada situada a sólo una manzana del descampado en el que jugaba sus partidos. Aquel pétreo, bacheado y polvoriento terreno entre las calles duque de sesto, fernán González, narváez y o´donnell –a pocos metros de la antigua plaza de toros de goya– era propiedad de don Laureano García camisón, con el que convinieron un alquiler anual de 1.000 pesetas

Un club modesto

Aquella cantidad era desorbitada para la época y el Madrid, un equipo modesto, se quedó sin dinero suficiente para vallar el campo y así poder cobrar entrada a un público cada vez más numeroso pese a la dubitativa marcha del equipo.  La solución la encontró el entonces vicepresidente Pedro paragés: se emitirían participaciones para que los 450 socios del club y sus allegados pudieran subvencionar la obra

Francisco de la puerta yáñez-barnuevo  fue uno de los jóvenes aficionados que contribuyó con su dinero, 50 céntimos, a la mejora del campo. Y no fue por casualidad. De la puerta, sevillano de osuna, “se había trasladado a estudiar a Madrid y acabó viviendo en una céntrica pensión junto a dos hermanos, Santiago y Marcelo, de apellido Bernabéu”, recuerda su nieto, Carlos de la puerta

Aquellos hermanos de almansa (Albacete), decisivos en la historia del real Madrid, eran ya por entonces jugadores del equipo blanco. Santiago y Marcelo Bernabéu convencieron a su amigo, que llegó a formar con ellos en algún partido de entrenamiento, de la necesidad de colaborar

“Hemos recibido de don francisco puerta la cantidad de 50 céntimos de peseta para la construcción y vallado del campo”, reza el recibo que Carlos de la puerta rescató del baúl de su abuelo un siglo después

Además de las aportaciones de los socios, se necesitó el aval del vicepresidente paragés para que Adrián piera –el constructor de moda de entonces– adelantara la madera necesaria para la obra, que acabaría costando 6.000 pesetas

Central y arquitecto

Con las arcas del club vacías y sin dinero para jornales, los galácticos de la época –los Bernabéu, lindsey, saura o aranguren– cogieron el pico y la pala, y se pusieron manos a la obra. Allanaron el terreno, clavaron estacas y fijaron los asientos. Los directivos, incluido el vicepresidente Pedro paragés, también se ‘arremangaron’ para trabajar en la obra

Durante meses los jugadores combinaron los entrenamientos con el ‘tajo’ para que todo estuviera a punto para la visita del sporting de irún. Además de la valla –pintada de blanco, claro–, se construyó una caseta de vestuarios de gran calidad para aquella época.

Para las autoridades, la directiva y las familias de los jugadores, se levantó una tribuna con capacidad para 216 personas diseñada por el central ‘chefo’ irureta que, además de gran y expeditivo defensor, se destapó como un excelente ‘arquitecto’

El acondicionamiento del campo se terminó a tiempo para la visita del sporting de irún y el público pagó gustoso los 50 céntimos que costaba la entrada para ese partido y el de desempate, que se jugó al día siguiente y que ganó el equipo visitante por 4-1

Comienzo de una leyenda

La reforma del campo resultó tan exitosa que en 1914 el club realizó otra gran inversión en el estadio de o´donnell. Según cuenta ‘el libro de oro del real Madrid c. De f. (1902-1952)’, se construyó, por 7.000 pesetas, una caseta prefabricada que se convirtió en un coqueto vestuario, en el que se instalaron lavabos, duchas y luz eléctrica, y que se convirtieron en la envidia del fútbol madrileño

También se añadió una grada general con sillas de hierro para albergar entre 600 y 800 espectadores, un aforo más que suficiente para un club que por aquel entonces contaba con cerca de 450 socios. El resto del público del campo, con capacidad para 6.000 espectadores, contemplaba el partido de pie

El viejo y entrañable estadio de o’donnell fue el terreno donde jugó el Madrid durante 11 temporadas, hasta 1923, año en el que los avances urbanísticos de la villa capitalina hacen que el propietario del terreno cancele el acuerdo de alquiler para lanzarse a construir viviendas

Rico de orígenes humildes

En su primer campo, el Madrid levantó una copa del rey (la temporada 1916-1917) y siete campeonatos regionales. Y es que no hay que olvidar que todos los grandes equipos de fútbol del mundo algún día también fueron pequeños y modestos

“Mi abuelo fue de los socios que aportaron voluntariamente dinero para hacer grande al Madrid, y el justificante que lo atestigua dice expresamente que dicha cantidad será reembolsada en época oportuna”, asegura Carlos de la puerta, que bromea –o no– con que “pedir a florentino Pérez que me devuelva el dinero que aportó el progenitor de mi familia con los réditos que corresponden desde aquella fecha”

Y, ¿qué mejor momento para recuperar la inversión? el real Madrid es hoy el club más rico del planeta, con una valoración de casi 3.000 millones de euros, y ultima la reforma del Santiago Bernabéu, en la que podría gastar hasta 400 millones de euros. Qué lejos quedan ahora -101 años después- los tiempos en los que los galácticos eran, además, albañiles