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¿Por qué las casas de estilo victoriano son sinónimo de terror y fantasmas?

Autor: Redacción

Si algo nos ha enseñado el cine de Hollywood es que la ‘casa encantada’ por antonomasia es una mansión victoriana. Desde que Alfred Hitchcock convirtió en icono del mal la casa de Norman Bates en ‘Psicosis’ (1960), los imponentes edificios de este estilo arquitectónico que bebe de las formas del gótico inglés han pasado a ser sinónimo de terror y fantasmas. 

En apenas unas décadas, el estilo victoriano pasó de ser el preferido de los nuevos ricos estadounidenses de finales del siglo XIX a desprestigiarse hasta el punto de quedar únicamente como guarida para monstruos… televisivos y cinematográficos. 

¿Por qué? Simplemente porque los escritores de los años 30 le cogieron Manía a sus excesivas formas, asegura Sarah Burns, profesora de historia del arte de la Universidad Bloomington de Indiana.

“Hasta ese momento nadie consideraba el estilo victoriano como algo siniestro”, asegura Burns, que culpa a los periodistas de escribir “artículos exagerados sobre lo perverso y lo monstruoso” de estas construcciones.

De hecho, en 1938 una mansión victoriana pasó a ser el hogar de uno de los clanes más populares y terroríficos del ideario popular occidental, la ‘familia Addams’, cuando la revista New Yorker comenzó a publicar sus viñetas sobre Morticia, Gómez, Fétido y demás familia.