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Los supermercados alemanes se convierten en promotores de pisos en alquiler para frenar los precios

Autor: Antonio Martínez (colaborador de idealista news)

Las principales cadenas de supermercados de Alemania están irrumpiendo como promotores y caseros en el mercado inmobiliario alemán. El fuerte repunte de los alquileres les ha animado a dar el salto, aprovechando para construir en altura en los solares que compraron en el centro de las mayores ciudades por poco dinero hace décadas y que hasta ahora ocupaban solamente filiales de una planta. Las ciudades ven el paso de forma positiva, esperanzados de que la idea contribuya a calmar los precios.

Puede sonar oportunista, pero el movimiento tiene su lógica. Los alquileres se han disparado en los últimos años en Alemania, principalmente en las grandes ciudades. Y una de las razones es la escasez de terreno edificable, porque las condiciones económicas son realmente buenas con un crecimiento económico sólido, una envidiable tasa de creación de empleo y unos tipos de interés en mínimos históricos. En este contexto tiene sentido que las grandes cadenas de supermercados, que cuentan con solares céntricos, bien conectados e infrautilizados, se planteen tirar sus tiendas de una sola planta, y construir edificios de varios pisos con una filial de mayor tamaño en el bajo y múltiples viviendas de alquiler en las alturas superiores.

No sólo entran con poderío en un sector en auge. También diversifican sus fuentes de ingresos al convertirse en caseros y mejoran las perspectivas de su negocio principal, pues consideran que sus nuevos inquilinos acabarán haciendo la compra semanal en sus filiales, tan sólo cogiendo el ascensor. Además, así evitan acabar siendo también ellos barridos por el galope de los precios. Además, logran el visto bueno de las administraciones locales a la renovación y muchas veces ampliación de sus tiendas a cambio de construir también viviendas. Quid pro quo.

Distintas estimaciones apuntan a que en Alemania hacen falta alrededor de un millón de nuevas viviendas. Pues bien, un estudio de la Universidad Técnica de Darmstadt apunta que esa es la cantidad exacta de pisos que se podrían edificar si se construyen bloques de varias plantas en los 3.700 supermercados de una planta que este análisis ha identificado como edificables en los centros de las 70 mayores ciudades del país. Karsten Tichelmann, profesor de arquitectura y autor del estudio, desgranó en el programa "Plusminus" de la televisión pública ARD las ventajas de esta tendencia. "No hay que construir nuevas infraestructuras, conectar nuevas calles. No hacen falta más solares", explicó.

La idea ha cuajado, con mayor o menor intensidad, entre las principales cadenas de distribución del país. Aldi, Rewe, Lidl y Edeka han anunciado ya distintos proyectos. Las iniciativas están prosperando en ciudades de gran tamaño como Hamburgo y Fráncfort, aunque también en otras de segunda fila como Wiesbaden. No obstante, quien se lleva la palma es Berlín. No es casualidad. La capital es ejemplo de cómo el mercado inmobiliario se puede convertir en un problema para cada vez una parte más importante de la población.

Esto se debe a una combinación de elementos, desde una tasa de vivienda en propiedad que apenas supera el 20%-legado de la extinta República Democrática Alemana- a una oferta deficiente, pasando por el creciente volumen de inmigrantes cualificados atraídos a la capital por el empleo en la administración y en sus emergentes start-ups. El precio del suelo se ha disparado un 319,4% en los últimos cinco años.

En Berlín faltan según las estimaciones del sector unas 77.000 viviendas. Y hasta 2030 sería preciso construir unas 194.000. De estas, el gobierno de la ciudad-estado considera que casi una quinta parte (36.000) podrían levantarse en solares ocupados ahora tan sólo por un supermercado. La responsable de Vivienda del Gobierno de Berlín, Katrin Lompscher, cree que hay que aprovechar este potencial. Su equipo ya ha identificado 330 filiales, de las mil situadas en el centro de la ciudad, donde se podría edificar en altura. Y 50 proyectos ya han empezado a rodar. Grit Schade, jefa de Construcción en el Gobierno de Berlín, lo tiene claro. En declaraciones al diario Tagesspiegel aseguraba recientemente: "Cada vivienda cuenta".

Lidl, que ya ha vendido los pisos sobre una nueva filial en el barrio berlinés de Prenzlauer Berg, tiene otros cinco proyectos en distintos estadios. Jenny Stemmler, jefa del departamento Inmobiliario de Lidl, explica que la cadena de supermercados está analizando el potencial de 140 de sus filiales en la capital. Todos para levantar viviendas que posteriormente alquilar. Aunque destaca que en todo caso, la empresa actuará de forma gradual. "Estudiamos en general todos los solares de Lidl y su ideoneidad para construir viviendas (sobre la tienda) y planeamos construir varias filiales con viviendas en Berlín en los próximos años", aseguró Stemmler en una entrevista al Berliner Zeitung.

Aldi, por su parte, cuenta con levantar 20 filiales con viviendas en Berlín hasta 2030. Prevé edificar así unas 2.000 viviendas en la capital, de las que por decisión propia un tercio serán viviendas sociales, para alquilar por unos 6,50 euros por metro cuadrado. Rewe ya ha dado luz verde a dos proyectos.

La propuesta parece ser ventajosa para todas las partes. Los gobiernos consiguen que se construya nueva vivienda, los supermercados logran nuevas vías de ingresos y nuevos clientes. ¿Y los inquilinos? Ellos también perciben con optimismo la idea. "Nos parece fantástico", aseguró al semanario Der Spiegel Siegmund Chychla, presidente de la Asociación Alemana de Inquilinos (DMB).