La casa de Sigfrido Serra en Valencia es luz y tranquilidad, él la llama la Casa Verde, por el tono predominante en la vivienda. Es una casa pequeña, sabiamente aprovechada y que irradia armonía, casi tanto como la que transmite su dueño, interiorista de pura cepa que creció montándose cabañas y casitas en las tiendas de muebles de sus padres.
Montó su estudio como tal hace tres años, pero lleva 13 en la profesión. Le encantan los colores y es algo que transmite en cada uno de sus proyectos, siempre viendo si se adaptan a la propuesta y al cliente.
Ya hacía sus pinitos como interiorista siendo niño…
Me he criado recorriendo las tiendas de mi padre, jugando entre muebles y generando mis propias cabañas dentro de los almacenes. Ha sido mi infancia. Tener a mi familia dentro del sector era un sueño. Era esa diversión, esa fantasía, un poco que giraba en torno a los sueños dentro de utilizar las piezas y jugar con ellas Y siempre componiendo. Siempre generándome esos escondites, esas cabañas dentro de los almacenes. Una época que la recuerdo muy divertida y que sin lugar a duda fue ese principio de todo lo que luego ha ido llegando a través de los estudios, a través del trabajo durante 13 años. Desde pequeño me encantaba bocetar, me encantaba pensar en los espacios y en los volúmenes.
¿En qué se fija cuando llega a una casa?
Cuando llego a visitarlas me fijo en cómo han trabajado los volúmenes. Desde mi punto de vista, de conceptualización de un proyecto trabajo con volúmenes arquitectónicos y siempre estoy pensando en cómo funcionan los colores, cómo funcionan las texturas…
¿Le gustan los colores?
Me encantan los colores. No me puedo ocultar. Pero el concepto del color me viene cuando pienso en personalizar y darle sentido a una vivienda. Y muchas veces no es por mi propia decisión, sino siempre va acorde con mis clientes, juntos decidimos si aportar color o no. El verde es un color que me aporta profundidad, me da un toque incluso de los típicos, de esperanza, de naturaleza. Y para mí era importante traérmelo aquí, porque después de toda la vorágine de un día a día que supone ir a proyectos, ir a a los espacios, reuniones con clientes, es muy interesante llegar y descansar, estar en paz y yo creo que este verde lo consigue.
¿Es de dibujar a mano o es más de ordenador?
Uno de mis referentes sin lugar a duda es el típico Pinterest en el que busco mucha información, pero también lo es idealista. Me encanta la plataforma para sumergirme en las viviendas. Una vez tengo esas referencias paso a conceptualizar y lógicamente si soy mucho de lápiz, soy mucho de bolis y mucho de rotulador. Y a partir de ahí ya lógicamente una herramienta técnica que es para mí que es el AutoCAD.
¿Cuándo montó su estudio?
El estudio como nombre propio lleva ya tres años. Pero dedicándome a esta profesión maravillosa llevo 13 años, me da la sensación en mi día a día es que no trabajo, disfruto mucho con todo lo que hago.
¿Con qué proyectos está ahora mismo?
Somos especialistas en vivienda, estamos en Madrid haciendo dos viviendas muy bonitas y muy interesantes que dentro de poco verán la luz. Y también colaborando con muchas marcas. Ahora tenemos distintos festivales en los que vamos a participar y algo que va a ver la luz dentro de muy poco. Es un espacio de los que dejan huella a nivel profesional y a nivel personal. Es un proyecto que va a poder disfrutar mis vecinos valencianos y toda la gente que pueda venir. Es un punto importantísimo en mi carrera profesional. Pero no lo puedo comunicar aún.
¿Se ha democratizado el interiorismo en los últimos años?
Por supuesto. Hay muchas empresas, mucho profesional del sector que está apostando por la democratización del diseño. Eso está fenomenal porque creo que estamos generando esa cultura y esa visión de valorar lo que es la profesión, como se valora en otros países de Europa y que creo que es algo importantísimo a nivel nacional porque faltaba.
¿España tiene buen interiorismo?
España ha tenido muy buen interiorismo, con grandes profesionales que han sido referentes a nivel nacional durante los años 70, 80. Yo recuerdo aquí, por lo menos en Valencia, grandes espacios de retail, grandes discotecas que han sido referencia para nosotros a nivel de diseño y creo que ha habido muy buen diseño durante muchos años y ahora el que hay también es perfecto. Además, justamente aquí en Valencia creo que somos súper creativos.
¿Quiénes son sus referentes?
Tengo muchos referentes. Uno de mis grandes referentes es viajar, poder ver otras sociedades. En cuanto a profesionales empatizo mucho con las obras por ejemplo de Kelly Wearstler. Me encanta Peter Marino con esa forma de trabajar los materiales, es algo que me apasiona. O incluso frases y conceptos, como decía Mies van der Rohe, Dios está en los detalles.
¿Desde cuándo está en esta casa?
Esta casa es la Casa Verde. La bautizamos así. Llevo aquí ya nueve años. Es una herencia familiar. Y la verdad que es una casa que después de estos ocho años que ya ha tocado pintar, por ejemplo, he mantenido ese color porque tiene tanta personalidad...
¿Tuvo que hacer mucha reforma?
Cuando estuve trabajando en el proyecto lo disfruté mucho y además quería un espacio que reflejara ese momento, quién era yo en esa época. Aún me sigo viendo reflejado. En el dormitorio tengo ese concepto del hormigón visto, propio de la obra. Miré hacia un volumen cúbico completamente negro. Es algo que me gustaba mucho y que bueno, pues forma parte del alma que tiene la casa.
¿Y su rincón favorito?
Sin lugar a dudas el salón. Además, tengo la suerte de tener esta pieza icónica que para mí es un referente, el sillón Togo de Ligne Roset y es algo que me hace muy feliz poder disfrutarlo cuando puedo y tengo tiempo, sin tele ni nada, con un poco de música.
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