La humedad en casa puede provocar problemas de salud y más de un desperfecto si se mantiene en niveles elevados durante un largo tiempo. Por eso, es importante tomar medidas para reducir su impacto y proteger tanto a sus habitantes como a la propia vivienda en sí.
Si es tu caso, quizás hayas oído hablar del truco de la cuchara para eliminar la humedad: te contamos en qué consiste y si realmente es efectivo.
Así funciona el truco de la cuchara para eliminar la humedad
Uno de los trucos para eliminar la humedad sin necesidad de obra es el de la cuchara: consiste en algo tan sencillo como colocar una cuchara metálica, preferiblemente de acero inoxidable, en el marco de la ventana.
La lógica detrás de este truco es que, gracias a este sencillo gesto, es posible reducir la condensación en los cristales y limitar la aparición de moho. Esto es así porque el aire húmedo, al entrar en contacto con una superficie fría, se transforma en gotas.
La cuchara metálica funcionaría aquí como punto de condensación alternativo al cristal, recogiendo el agua y dejándola caer hacia fuera. Esto ayudará a mantener la zona más seca y a evitar la presencia de hongos y mal olor.
¿Es útil el truco de la cuchara para reducir la humedad?
Aunque la lógica detrás de este truco tiene sentido, lo cierto es que la mejor forma de evitar la condensación de humedad en los cristales consiste en ventilar.
Si no queremos abrir las ventanas para no desperdiciar la calefacción, otra opción es utilizar sistemas como deshumidificadores electrónicos, maquinaria especializada para cambiar el aire del interior con el exterior y mantener la humedad relativa controlada, pero lo más fácil y barato es abrir y ventilar.
Los peligros de la humedad en casa
Uno de los posibles efectos de la condensación dentro de una vivienda es la aparición de moho. Tal y como explica European Lung Foundation, "el moho y la humedad se desarrollan en edificios con excesiva condensación, falta de luz solar o mal ventilados".
La Fundación asegura que distintos estudios de investigación demuestran que vivir, trabajar y estudiar en un ambiente interior húmedo puede ocasionar una serie de problemas:
- Asma, tanto recaídas en personas que ya tienen la enfermedad como, posiblemente, su aparición en quienes no la padecen.
- Tos.
- Sibilancias.
- Propensión a enfermar de resfriados o gripe.
- Infecciones de pecho causadas por la inhalación de pequeñas partículas de moho.
- Falta de aliento o dificultad para respirar.
- Rinitis o inflamación de los tejidos que recubren el interior de la nariz y que produce estornudos, además de goteo o taponamiento nasal.
- Neumonitis por hipersensibilidad.
- Desarrollo de ácaros del polvo o ácaros domésticos, que aparecen con mayor facilidad en lugares húmedos y tibios, y que pueden provocar reacciones alérgicas.
Por último, las personas con enfermedades pulmonares, los bebés y los niños, las personas de edad avanzada y las que tienen un sistema inmunitario más débil corren un mayor riesgo.
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