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Hacienda no es de fiar

Vivimos tiempos de terrible opresión fiscal, en los que los requerimientos y comprobaciones se multiplican, y la desconfianza de la Administración Tributaria hacia los contribuyentes es patológica. Sin embargo, Hacienda dista mucho de ser ejemplar y honesta en algunas de sus actuaciones y, realmente, no está para dar lecciones a nadie. Muchos funcionarios del Fisco consideran que el contribuyente es un defraudador en potencia. Pero ¿qué pasa con Hacienda? ¿Es realmente de fiar?

Hacienda también hace trampas

Vienen estas líneas a colación de un desagradable suceso que advertí recientemente, mientras recurría una sanción administrativa en materia de aduanas. En el acuerdo que tenía que recurrir, Hacienda trascribía el texto de una resolución del TEAC, que perjudicaba claramente a mi cliente. Cuál fue mi sorpresa al descubrir (buscando la resolución completa), que la Administración había cercenado el párrafo trascrito, eliminando el inciso final del mismo. Con ello conseguía cambiar totalmente el sentido de la resolución del TEAC, en beneficio de sus intereses.

Tenemos, por tanto, una Administración Tributaria que no siempre es honesta. Y esto no contribuye precisamente a una relación cordial con los contribuyentes.

Hacienda presume la culpabilidad de los contribuyentes, y no su inocencia

Como he indicado, Hacienda desconfía de los contribuyentes, y considera que son defraudadores en potencia. Y muestra de ello es el elevado número de sanciones tributarias que impone de forma automática, por el solo hecho de declarar de forma distinta a la que considera correcta la Administración. De hecho, es raro que una comprobación tributaria no vaya seguida del inicio de un procedimiento sancionador.

En la mayoría de los casos, Hacienda ni se detiene a considerar si realmente ha existido un comportamiento culpable por parte de los contribuyentes, y si por tanto merecían ser sancionados. Muchos clientes me han comentado su malestar por ser sancionados. Aceptan la discrepancia con Hacienda, y asumen el pago de la deuda tributaria, pero no entienden que además Hacienda les sancione.

Sin embargo, para Hacienda los contribuyentes que no declaran como ella considera, son culpables. Tal es así, que el Tribunal Supremo, en sentencia de 21-12-2017, ha tenido que recordarle a la Agencia Tributaria que debe presumir la inocencia del contribuyente, y no su culpabilidad.

Hacienda pone trabas cuando se trata de reconocer una devolución tributaria

Otra muestra de la desconfianza de Hacienda hacia los contribuyentes son las trabas existentes para obtener la devolución de ingresos indebidos, cuando se ha declarado incorrectamente. El propio procedimiento está viciado. Y es que, cuando el error es a favor de la Administración (el contribuyente declaró menos de lo debido) todo son facilidades. Basta con presentar una declaración complementaria y realizar el ingreso, y todo solucionado.

La cosa cambia, sin embargo, cuando el error es a favor del contribuyente. En ese caso tiene que presentar un escrito solicitando la rectificación y devolución de ingresos indebidos, justificando los motivos y aportando los documentos en defensa de su derecho. Con ello se expone a que le notifiquen un requerimiento y le soliciten todo tipo de documentación para el reconocimiento de la devolución.

Por ello, muchos son los contribuyentes que renuncian a pedir la devolución, por miedo a que Hacienda les empiece a comprobar y se cumpla lo previsto en el refranero español: “Ir por lana y salir trasquilado”.

Además, Hacienda tampoco es honesta con los contribuyentes en estos casos. Llevo más de quince años defendiendo a contribuyentes frente a Hacienda, y nunca he visto ningún caso en que la Administración, de oficio, y motu proprio, advierta a un contribuyente de que declaró incorrectamente y le corresponde una devolución. Parecerá una tontería, pero gestos como éste contribuirían a mejorar la imagen de la Hacienda Pública. Hacienda solo está para recaudar, nunca para devolver. Salvo que no le quede más remedio.

Hacienda pretende imponer sus criterios a los contribuyentes

Además, Hacienda utiliza a la Dirección General de Tributos y al Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC) para sentar criterios favorables a la Administración, y disuadir a los contribuyentes de recurrir. El mensaje es que el tema está claro, porque así lo ha declarado Tributos o el TEAC. Y que no vale la pena recurrir. Y son muchos los contribuyentes que pasan por ese aro.

Se crea con ello una “jurisprudencia” paralela, en muchos casos es contraria a la que propugnan los Tribunales de Justicia. Y si un contribuyente, a pesar de todo, decide recurrir, todos los órganos administrativos y económico-administrativos le dirán que no, aplicando los criterios de Tributos o del TEAC. Solo tendrá opciones si, tras un peregrinaje de varios años, llega a la vía contencioso-administrativa. Y Hacienda sabe que pocos llegan a esa vía.

Hacienda recoge lo que ha sembrado

Hacienda apela, en definitiva, a la solidaridad y civismo de los contribuyentes y se gasta dinero en campañas de sensibilización contra el fraude. Pero ciertamente, ella es la primera que debiera dar ejemplo.

Y es que, con su forma de actuar, ha creado un clima de desconfianza mutua, que yo diría que ya es patológico. Ni Hacienda se fía de los contribuyentes, ni éstos se fían ya de Hacienda.

Y la situación no tiene visos de cambiar. Y es que, es difícil conciliar la voracidad recaudatoria y la consecución de objetivos, con el pleno respeto a los contribuyentes y a sus derechos.

José María Salcedo es abogado y socio de Ático Jurídico. Especialista en la interposición de recursos contra Hacienda, es autor de la "Guía práctica para recurrir frente Hacienda" y también de la "Guía práctica para impugnar la plusvalía municipal".

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