Según Fernando Encinar, jefe de estudios de idealista.com, “en 2009 se esperaba que los precios de las casas cayeran de forma más significativa de lo que finalmente han bajado. Pero el ajuste sigue siendo necesario porque no han desaparecido las causas que motivaron el inicio de las caídas: precios altos, sobreoferta, endurecimiento de la concesión de hipotecas, crisis financiera y aumento del desempleo. En 2010 es probable que sigan produciéndose suaves ajustes a la baja, que podrían acelerarse en la medida en que bancos y cajas agilicen la venta de todo su stock inmobiliario y en la evolución del Euribor, que a partir de primavera podría iniciar una senda alcista”
Y es que desde primavera, cuando se actualizaron miles de hipotecas a un Euribor históricamente bajo, los vendedores no han sentido la urgencia de cerrar operaciones con las rebajas que estaban aplicando a sus ofertas, pero los precios actuales siguen siendo la consecuencia de una burbuja inmobiliaria y están aún muy lejos de la capacidad actual de endeudamiento de los españoles
No obstante, la ralentización en la velocidad de caída de las viviendas ha avivado el debate entre burbujistas y nuncabajistas. Los primeros quieren y esperan mayores caídas de precio, mientras que los segundo estiman que El fin de la caída ha llegado
Para 2010 , Habrá que estar atentos a cómo afecta la posible subida de tipos, el posible aumento del paro, el crecimiento previsto de los embargos y las estrategias de la banca con sus viviendas. Por un lado, hay que diferenciar entre cómo afectarán estos factores al precio de la vivienda y por otro a la actividad del mercado inmobiliario
De momento, el bajo nivel de compraventas e hipoteca no dan credibilidad al mínimo rebote observado algunos meses en la actividad del mercado, pero por otro lado hay que tener en cuenta que el mercado está en niveles mínimos y podría hacer suelo en cualquier momento, aunque también dependerá de las zonas. Sea como fuere, no se espera ninguna recuperación en "v", sino más bien una estabilización. Es decir, la mala noticia es que no esperan que las cifras se disparen en 2010 ni que vayan a volver los buenos momentos, la buena es que la corrección en la actividad podría estar empezando a ver la luz al final del túnel
El año 2010 se caracterizará en España por la subida del iva a mediados de año y porque si nada lo impide será el último año para subirse al carro de las Desgravaciones al comprar casa , Algo que sin duda será muy comentado y posible catalizador de operaciones a medida que se acerque el final de año
Si eres vendedor en 2010 tienes una gran oportunidad para vender tu casa. Aprovéchala poniendo un precio atractivo a tu vivienda, ya que si se retira la desgravación, la primera parte de 2011 será muy dura para vender casa. Además no puedes esperar al último minuto de 2010 porque la venta de una casa no se formaliza en un día, sino que requiere financiación, notario y demás. No lo dejes para el último mes y toma decisiones cuanto antes
A medida que se acabe el año, los vendedores corren el riesgo de interpretar que el problema si no compran es de los compradores porque si no compran pierden la oportunidad de la desgravación por la compra de vivienda habitual. Eso sería en condiciones normales, pero con un mercado con un paro en el 20% y la previsión de tipos de interés al alza, no hay muchos compradores primerizos o que busquen mejorar su vivienda habitual en condiciones de poder comprar a los precios actuales. Si hay un stock de viviendas enorme sin vender y pocos compradores pudientes, tenemos un mercado en el que muchos vendedores competirán por los pocos compradores “capacitados”
Así, si bien es cierto que en el segundo semestre habrá una mayor predisposición para comprar casa, ésta debe ser aprovechaba por todas las partes para cerrar acuerdos. Una recomendación para los vendedores es que se diferencien en el precio, ya que quienes lo hagan se llevarán el gato al agua, conseguirán vender y escapar del periodo oscuro e incierto que es comienzos de 2011. Quedarse con un inmueble sin vender tras las 12 campanadas que despedirá 2010 puede ser una patata caliente, así que ojo con los pulsos y posturas inamovibles, ya que todos tienen que perder, los compradores también
Por último, hay que recordar que el papel de los bancos será crucial en los precios. Actualmente, ellos tienen casi el control absoluto, ya que tienen mucho producto que aún deben sacar y la llave para acceder a él (financiación). Sus decisiones y estrategias marcarán el devenir del mercado del mercado inmobiliario en España
A nivel macroeconómico, se espera que España tenga producto interior bruto (PIB) negativo, aunque mejor que en 2009, una inflación levemente positiva, un déficit elevado y que el paro haga techo en cotas cercanas al 20%. El debate se centrará próximamente en si tras la crisis España ha quedado tocada para muchos años o si se recuperará de forma vigorosa. Bastantes expertos apuestan por un periodo de carencia y alertan que España podría haber perdido gran parte de su potencial de crecimiento al no poder contar con sus motores de la expansión: inmigración, construcción y empleo
Es decir, si antes España podía crecer a tasas cercanas al 4% cuando iba a toda máquina, esos niveles serán ya inalcanzables por muchos años quedando su potencial más cercano al 2% y teniendo que echar mano de la productividad para crecer. Además, quizás nos tengamos que acostumbrar a vivir los próximos años con altas tasas de paro
166 Comentarios:
De este ejemplo puede deducirse que las motivaciones de quienes aportan el capital propio (inversores, como el amigo de los mecánicos) y de los acreedores o "bonistas" (como el padre de uno de los mecánicos o la caja) son diferentes.
A los inversores, que tienen derecho a los beneficios pero que tienen que cargar directamente con las pérdidas, les importa sobre todo el que el negocio sea un éxito o un fracaso. Tratan de predecir la capacidad que tendrá el negocio de generar beneficios.
A los "bonistas" que aportan el capital fijo o financian la operación, lo que les importa es la solvencia del negocio, que garantiza en mayor o menor grado que podrán recuperar el capital que han prestado. Naturalmente, la solvencia de los dueños del negocio al que prestan su dinero está afectada directamente por el éxito o fracaso del negocio, así que también los prestamistas que financian un negocio tratan de estimar la viabilidad del negocio pero solo como rasgo secundario. Mientras los inversores pueden absorber las pérdidas ellos están a salvo.
El "apalancamiento" es la relación entre el capital total y el capital propio de una empresa. En nuestro ejemplo, el apalancamiento es 4.9, los socios fundadores, aportando 90.000 euros se hacen dueños de un negocio con valor 440.000 euros que es 4.9 veces el capital aportado.
El apalancamiento ejerce un efecto multiplicador. En este caso multiplica por 5 la rentabilidad si las cosas van bien y multiplica por 5 las pérdidas si las cosas van mal. Esto se debe simplemente a que invirtiendo solo 90.000 los socios fundadores tienen derecho a apropiarse de los beneficios o a sufrir las pérdidas que genere un negocio con un capital 5 veces mayor.
Si el taller de bicis va bien y los socios fundadores son conservadores Irán saldando las deudas y reduciendo el apalancamiento. Si al cabo de 4 años el negocio ha aumentado de valor un 20% y han saldado 100.000 euros de deuda el balance sería el siguiente:
Valor del activo (valor al que podrían vender el taller) 530.000. Deuda 250.000. Equity 280.000 apalancamiento 1.9
En una economía basada en el capital, el capital de las empresas está estructurada, a menudo de forma muy compleja, en un intento de optimizar el uso del capital disponible. El capital puede comprarse y venderse (prestarse y tomarse prestado) en los mercados de capital (en las economías socialistas, la casta dirigente asigna arbitrariamente el capital disponible). El capital disponible en esos mercados pertenece a personas de muchas clases, con necesidades muy variadas.
Algunos ahorradores de capital serán participes de un fondo de pensiones que apartan una parte de su salario cada mes con la idea de reunir unos fondos que les ayuden en su vejez cuando no puedan trabajar más. Dependiendo de la edad que les quede hasta su jubilación o de la ambición del ahorrador algunos ahorradores (quienes suministran el capital) querrán dar a su capital un uso más conservador, estar seguros de que lo recuperarán mientras otros desearán correr mayores riesgos intentando aumentar su capital. Los plazos temporales a los que los ahorradores desean prestar su capital y otras muchos requerimientos pueden variar también mucho en las diferentes tipos de capital disponibles en los mercados.
Un proveedor de capital (un ahorrador) prestará a un precio más bajo si las condiciones en las que se le propone la transacción se ajustan exactamente a su preferencias mientras que exigirá un pago adicional si tiene que conformarse con una transacción que no encaja en lo que él tenía pensado. En el intento de obtener el capital al menor coste posible, quienes utilizan ese capital ofertado (las empresas) rebuscan hasta encontrar todos los filones de capital ofertando condiciones de uso de ese capital muy variadas y ajustadas precisamente a las preferencias de quienes suministran ese capital.
En el ejemplo del taller de bicis, a la hora de encontrar capital, los mecánicos ofrecían participar en el negocio en una posición de alto riesgo alto beneficio al amigo que decide hacerse accionista y en una posición de bajo riesgo remuneración fija al padre que les hace un préstamo o a la caja de ahorros.
El nivel de apalancamiento de un negocio y de una economía es una medida de su nivel de riesgo real. El capital propio de un negocio actúa como un colchón que absorbe las pérdidas y mantiene a salvo a los inversores de bajo riesgo. En el ejemplo del taller de bicis, los socios inversores aportan 90.000 euros para fundar un negocio de 440.000 euros. Este negocio puede sufrir una devaluación del 20% antes de que las pérdidas afecten a los inversores de renta fija. Unas pérdidas del 20% del valor del negocio (90.000 euros) se "comerían" el capital de los inversores de alto riesgo pero la caja de ahorros y el padre aún podrían recuperar su capital.
En este sentido, el colchón de capital propio en la economía es lo que permite que las inversiones de bajo riesgo sean consideradas de bajo riesgo. Este capital propio es consumido cuando absorbe las pérdidas y si se agota del todo, todo el capital se convierte en capital de alto riesgo. La estructura de la economía se desmorona según las distintas piezas caen una detrás de otra como fichas de dominó.
Pongamos que nuestros mecánicos son jóvenes y ambiciosos y que el taller les marcha mucho mejor de lo que habían esperado. En este caso podrían expandir su negocio aumentando el apalancamiento. Supongamos que el taller les ha dado unos beneficios de 90.000 por lo que han duplicado el capital propio desde 90.000 hasta 180.000 y que deciden aumentar el apalancamiento un 50% desde 5 hasta 7.5 con la nueva equity de 180.000 y con ese apalancamiento el negocio puede soportar una deuda de 1.140.000 euros para dar lugar a un balance de 1.320.000 euros. La expansión del negocio es de un 300% y ahora tienen 3 talleres de bicis en diferentes puntos de la ciudad.
Este proceso general se llama "apalancamiento de un negocio" y ocurre en fases expansivas de un negocio, de un sector o de toda una economía. Es una consecuencia de un aumento del optimismo que conduce a una menor valoración del riesgo. Este aumento del apalancamiento no depende solo del optimismo o ambición de los mecánicos, si consiguen endeudarse más es porque también los prestamistas están dispuestos a prestar más con un colchón de seguridad menor que garantice sus préstamos. Los prestamistas que financian este aumento de apalancamiento, llevados por el optimismo, exigen una solvencia menor respaldando sus préstamos. Se da una infravaloración general del riesgo en los mercados de capital.
Si en años sucesivos la economía empezase a ir mal y las cifras de los talleres de bicis empezasen a ser pobres nuestros mecánicos tendrían que desapalancar el negocio. Para ello venderían activos y con lo obtenido en la venta liquidarían los pasivos correspondientes. En nuestro caso venderían uno de los tres talleres y con el dinero obtenido cancelarían parte de la deuda. Esto reduciría el apalancamiento y mejoraría la solvencia, lo que haría que la posición de los acreedores fuese más segura.
¿Por qué motivo, en los tiempos que corren, en plena recesión hay una gran mayoría de negocios que necesitan urgentemente nueva financiación? ¿Están tratando de ampliar su red de tiendas de bicis en una época en que las ventas de bicis se han desplomado? ¿Tratan de apalancar sus negocios cuando todo recomienda desapalancarlos?
No, lo que les ocurre a estos negocios es que han quedado atrapados. Lo que les mantiene atrapados es una nube de ficción contable. Son negocios quebrados pero que se resisten a reconocer ese quiebra en la esperanza de que si mantienen oculta esa quiebra alguna clase de milagro futuro resolverá la quiebra antes de que tengan que reconocerla.
Cuando nuestros mecánicos deciden desapalancar su negocio venden una de sus tres tiendas de bicis para así cancelar parte de la deuda y reducir el apalancamiento del negocio. Aritmeticamente esto es siempre muy fácil de hacer con las cifras de un balance: se venden activos por valor de 200 y se cancelan deudas por valor de 200. Sin embargo en valor con que figuran las cosas en un balance depende de un precio, por ejemplo del precio que se pagó cuando ese activo fue comprado. Si en una economía los precios están fuertemente distorsionados por en intervencionismo de las autoridades del estado, el precio al que se compró un activo puede ser muy diferente al precio al que se logre vender ese activo (ya que ni los precios cuando se compra ni los precios cuando se vende guardan relación con el valor económico del activo). Nuestros mecánicos así, podrían incurrir en pérdidas cuando en el proceso de desapalancamiento venden una de las tiendas. Pongamos que en su día obtuvieron un crédito de 600.000 para comprar por 600.000 esa tienda. Si nada hubiese cambiado la venta de la tienda debería permitir cancelar la deuda asociada a su compra pero algo ha cambiado: cuando se compró la tienda las espectativas sobre el futuro eran de color rosa y ahora son de color gris. Así que tendrán que vender la tienda por 520.000 y cuando cancelen la deuda de 600.000 tendrán que consumir 80.000 euros de equity (los socios sufrirán en su capital una pérdida de 80.000)
Como el negocio de nuestro ejemplo tenía unos fondos propios de 180.000 el batacazo puede ser absorbido en el tramo equity del capital (los inversores sufren la pérdida y paran con su cara el golpe) y el negocio puede seguir vivo y expandirse de nuevo cuando lleguen mejores tiempos (quizás abriendo una tienda taller de coches eléctricos verdes)
Si durante la etapa de "boom" el intervencionismo del estado, sobre todo del banco central, a través de una política monetaria ultraexpansiva y de crédito regalado, ha dado lugar a una infravaloración extrema del riesgo el resultado es un apalancamiento monstruoso de la economía en su conjunto. En nuestro ejemplo, los mecánicos habrían abierto 20 tiendas de bicis a 100 metros unas de otras y los ahorradores les habrían prestado con un apalancamiento monstruoso y un colchón de seguridad formado por fondos propios delgado como una loncha de mortadela.
El resultado es similar a un castillo de naipes. El mostruoso apalancamiento hace que el sistema sea extremadamente frágil. Por una parte la capitalización de las empresas es muy baja: tienen una cantidad de fondos propios muy pequeña con relación al tamaño del negocio por lo que puede absorber solo pérdidas minúsculas (el sistema está configurado basándose en la idea de que las cosas solo pueden ir bien siempre en el futuro). En cuanto empiezan a producirse pérdidas los colchones de seguridad que representan esos fondos propios son superados y las pérdidas golpean de lleno al tramo de deuda de la estructura de capital. En nuestro ejemplo la caja de ahorros no lograría recuperar todo lo prestado a los mecánicos y, como el balance de la caja está también monstruosamente apalancado, el capital propio de la caja se ve pronto desbordado por las pérdidas y estas golpean de lleno al tramo deuda de la estructura de capital de la propia caja (los depositantes no pueden recuperar el dinero que depositaron en las cuentas de la caja).
Debido a años de demencial expansión monetaria y al sobreapalancamiento correspondiente el sistema en su conjunto se ha vuelto sumamente frágil e incapaz de absorber ni siquiera una pequeña pérdida sin derrumbarse, pero hay más, el intervencionismo del banco central además de hacer al sistema incapaz de resistir siquiera perdidas pequeñas esta intervencionismo garantiza que se producirán pérdidas de tamaño astronómico.
Durante la fase de apalancamiento demencial debido al grifo de crédito fácil se produce una sobrevaloración monstruosa de carácter especulativo de los activos. Si nuestros mecánicos expanden su negocio de una tienda a 40 tiendas y todos los demás negocios hacen lo mismo, durante esta etapa, se pagarán fortunas por las tiendas de bicis. El precio pagado por las tiendas de bicis será especulativo y debido a la presencia de una inundación de dinero del banco central que simula ser capital disponible sin serlo (el capital no puede imprimirse, hay que ahorrarlo). El inversor pagará un precio por una tienda que depende de a cuanto espera vender más adelante esa tienda, dependiendo de la revalorización de la tienda, y no del negocio real que pueda hacerse vendiendo bicis en esa tienda.
Cuando esta fantasía contable basada en un "simulacro de capital" impreso por el banco central colapsa, todos los negocios están extremadamente apalancados y todos ellos intentan desapalancar a la vez. El resultado es que todos pretenden vender al mismo tiempo las tiendas de bicis que compraron a precios estratosféricos de burbuja mediante créditos ingentes. Forzados a vender en esas condiciones tendrían a aceptar unas pérdidas ingentes en esas ventas debidas a una fuerte depreciación de los activos que tendrían que vender. Como el colchón de fondos propios es incapaz de absorber esas pérdidas (las empresas estaban fuertemente descapitalizadas al final del boom) las empresas no pueden desapalancar, no pueden aceptar precios de venta tan bajos porque esas ventas les obligaría a reconocer su situación de quiebra.
Quedan atrapadas en su brutal apalancamiento y se ven forzadas a mantener ese apalancamiento a base renovar la deuda en vez de reducirla o a base de atraer a nuevos prestamistas ingenuos que aporten capital para cubrir sus pérdidas. A esta situación desesperada se debe que las empresas necesiten urgentemente nuevo crédito o los bancos emitan urgentemente nuevas acciones, o instrumentos de renta fija cuyos términos contractuales harían parecer a la mafia China de chicago como una organización filantrópica.
El esfuerzo de recapitalizar con dinero de los contribuyentes (o los ahorradores más ingenuos e indefensos) un sistema financiero quebrado para que conceda nuevo crédito que permita a todas esas empresas quebradas mantenerse atrapadas en un apalancamiento brutal basado en unos activos valorados en términos de un cuento de hadas, es solo un caso, a escala masiva, de arrojar el poco capital superviviente al mismo agujero negro que se ha tragado y ha destruido todo el capital que había disponible.
Podría ser peor. Si, podría. Hay más no se vayan.
Los genios que han construido esta ingente obra maestra de la ingeniería de la estupidez que es la economía mundial intervenida por los planificadores centrales no podían conformarse con alcanzar cotas de estupidez nunca antes alcanzadas, tenían que lograr que su estupidez fuese infinita y lo lograron.
En todas las crisis las bajadas fuertes se producen al inicio, cuando a los inversores les sorpenden las malas noticias y se desata la huída histérica, posteriormente las caídas se van suavizando (porque los inversores ran recuperando la calma), las cosas no van a ser diferentes esta vez (la histeria ya pasó), para que ahora se agudicen las bajadas tendría que cambiar la psicología humana.
Usted realmente cree que las caidas hasta ahora son fuertes? realmente cree que vendiendose 400000 viviendas al año ha existido una huida histerica de los inversores?
Yo no he visto que la psicologia ha colaborado a que los precios no bajaran todo lo que economicamente debieran.
Tenemos todavia el chip de la vivienda como inversion y hasta que no la valoremos por su valor de uso mal andaremos. No se si se agudizaran las bajadas o si bajaran en un largo y dolorosisimo proceso de muchos años, ya lo veremos pero la tendencia es muy clara.
Lo que usted llama histeria me parece muy semejante al realismo, la histeria es lo que existia antes de compra ahora sin mirar los precios ni pensar que pasaria si perdemos el trabajo o los tipos suben, entonces si existia histeria, hiteria a que si no compraba hoy mañAna no podria. Histeria y codicia, eso es la burbuja.
La realidad ha destruido esa psicologia humana. Nos sera dificil volver a tirarnos al barranco cuando tenemos la mitad de los huesos rotos de la anterior caida. Ahora es momento de lamerse las heridas y olvidarse de ridiculos chollos y oportunidades.
Por cierto, que tendencia teneis los nuncabajistas a hablar de la compra de una vivienda como si fuera una inversion en bolsa cuando os conviene, porque si alguien compara las caidas que tiene la bolsa con el posible hundimiento de los precios de la vivienda enseguida saltais con que no son comparables.
Aumentar el apalancamiento de la economía hasta niveles estratosféricos a base de inundar el sistema de crédito inventado (impreso) garantiza que las pérdidas latentes en el sistema son gigantescas y de que una vez que se desate el pánico de desapalancamiento las pérdidas que aflorarán serán gigantescas. No solo porque ese apalancamiento brutal requerirá un volumen de ventas simultaneas brutales para deshacerse sino también porque la sobrevaloración grotesca de los activos, inducida por décadas el crédito gratis, producirá una depreciación monstruosa de los activos.
La reducción de los tramos de equity (el colchón que absorbe las pérdidas e impide que la avalancha se propague sin control) en la estructura de capital de la economía, producto también de la política de las autoridades monetarias, garantiza que unas pérdidas aun pequeñas en una parte del castillo de naipes de propagarán de forma garantizada y harán colapsar todo el sistema.
Por si todo esto no fuese lo suficientemente estúpido o no garantizase suficientemente la completa destrucción del sistema, nuestra economía de planificación central construyó un mecanismo mucho más perverso que garantizara que una vez que cayese la primera ficha de dominó en la fila cayesen todas las demás.
Este mecanismo se basa en una mezcla, mortal de necesidad, entre las estructuras de capital de las empresas y agentes económicos y que permite, bajo una ligera capa de maquillaje contable, un apalancamiento mucho más brutal aún y una fragilidad mucho mayor.
Podemos verlo en titulares de este estilo "las pymes de construcción necesitan que el ico les avale la concesión de créditos que les permitan sobrevivir hasta que los ayuntamientos les paguen las obras que han realizado"
Esa obra es del ayuntamiento y una vez entregada formará parte de sus activos. Para financiar esa obra el ayuntamiento debe endeudarse y aumentar por tanto el tramo de deuda en su estructura de capital. Aquí, el capital de quien realice la obra no tendría que estar mezclado pero, por lo visto, lo está. la quiebra o no quiebra de la empresa que hizo en embaldosado parece depender extrañamente de que el ayuntamiento consiga refinanciar la deuda en su balance. ¿Por qué?
Pues porque en vez de ser un banco quien ha financiado al ayuntamiento para comprar este nuevo activo, quien ha financiado al ayuntamiento es la empresa que hace el embaldosado. De esta forma perversa, la equity de la empresa de baldosas está formada en parte por activos que forman la parte deuda del capital del ayuntamiento. Si el ayuntamiento no consigue saldar o refinanciar la parte deuda de su capital, el equity de la empresa constructora, que servía como colchón de seguridad, es destruido.
En una economía resultado de décadas de inundación de capital ficticio (impreso) por parte del banco central, el precio de los activos deja de guardar relación con el valor económico de esos activos y solo refleja la cantidad de crédito disponible para la compra de esos activos. Si hay abundante crédito para comprar coches el precio de los coches aumenta a pesar de que se "venden" muchos, si hay mucho crédito para embaldosar plazas públicas abundan las ofertas para hacer esa clase de obras.
Esto conduce a una situación perversa. El precio de venta y el volumen de ventas de coches dependerán del volumen de crédito que haya disponible para comprar coches y no del valor o la utilidad de esos coches. Esto hace que quienes están interesados en "vender" muchos coches caros estén interesados en que haya abundante crédito barato para la compra de coches. La empresas fabricantes y distribuidoras de coches montan una filial financiera especializada en proporcionar crédito para la compra de coches abundante y barato. Al principio, esta filial aumenta de tamaño y con el tiempo termina siendo mucho mayor que la fábrica de coches de la que surgió. así, general motors era un banco. Un banco especializado en crédito para la compra de coches. Un banco que disponía de una división menor dedicada a la fabricación de coches. General motors quebró porque quebró su división financiera, que es el único negocio al que se dedicaba general motors. Era un banco disfrazado de marca de coches.
La pyme que quiebra porque el ayuntamiento no le paga las obras, quiebra debido al colapso de su división financiera, a su mala gestión como prestamista, como banco, no a su mayor o menos eficacia haciendo embaldosados. Y es que esta empresa, al decidir trabajar para el ayuntamiento, decidió también, con todo lo que eso conlleva, convertirse en prestamista del ayuntamiento, financiando un tramo de la deuda de ese ayuntamiento. Lo mismo ocurría con general motors, podía vender un coche caro a un cliente cualquiera pero solo si la propia general motors financiaba al cliente la compra del coche. Tenía que prestar 50.000 dólares al cliente si quería que este cliente le "comprase" un coche de 50.000 dólares.
Aquí comprar y vender están entrecomillados porque esto no es ni comprar ni vender. El empresario que financia una obra a un ayuntamiento se está convirtiendo en accionista (bonista) de ese ayuntamiento y acepta ser parte del capital fijo de ese ayuntamiento. Si el ayuntamiento quiebra tendrá que ponerse en la cola de los acreedores y tratar de recuperar parte de su inversión.
Una economía en que quien compra no depende de su capacidad adquisitiva sino solo del crédito que le concedan y en la que quien vende solo vende si hay crédito suficiente para financiarle a alguien esa compra termina obligando a los agentes a ser inversores de sus clientes, y haciendo que el capital equity de cada agente sea deuda de sus clientes. La propagación del colapso queda garantizada.
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