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Ideas de decoración: muebles ‘mutantes’ o cómo sacar espacio de donde no lo hay

Cómo sacar espacio en casa
Autor: houzz

Hoy más que nunca, debido a la falta de metros, las actividades que desarrollamos en nuestras viviendas tienen lugar de forma alternativa y no simultánea. Cada vez más, necesitamos ambientes que se adecuen a nuestra manera de vivir actual, pero también a la futura. Estancias multifuncionales donde podamos desarrollar múltiples tareas. Espacios que se camuflen y se renueven, que se escondan cuando no queremos que sean vistos y que se abran cuando sea preciso.

Adaptabilidad y transformación son dos cualidades muy valoradas hoy en el diseño de una vivienda. Enrique Espinosa, del estudio PKMN, cuenta que hay múltiples factores que han conducido a esto. “En las investigaciones que hemos desarrollado alrededor de la vivienda, observamos algo muy cotidiano. La necesidad de adaptación al cambio es cada vez mayor (cambio de trabajo y de manera de trabajar, de horarios, de estructuras afectivas, de aficiones, de identidad…), y el coste de la vivienda es también cada vez mayor. Por eso, una casa que se adapta a cada persona en lugar de unos propietarios que se tienen que adaptar a su vivienda aparece como una condición más, tanto de las necesidades personales como de la calidad de vida que uno espera”.

PKMN encontró la solución a estas demandas sociales en las arquitecturas móviles y transformables. Por eso crearon el servicio de 'Pequeñas Grandes Casas'. Lo que empezó como una investigación sobre el mundo de la vivienda actual, atendiendo a los cambios sociales y económicos, les llevó a la creación de un proyecto experimental que se ha hecho real, en el que desarrollan viviendas transformables mediante muebles giratorios y sistemas motorizados.

Soluciones a medida. Las reformas de este tipo parten de hacer más adaptable una vivienda existente a la vida contemporánea del usuario. La renovación se hará teniendo en cuenta la identidad del cliente, sus rutinas y sus necesidades. Dado que cada persona y cada casa son únicas, los sistemas transformables suelen ser diseños a medida y personalizados.

En este piso de 37 m2, en Manhattan, un armario empotrado incluye el almacenaje, la cama y el escritorio. El mismo módulo divide el espacio en dos ambientes independientes. Cuando el mobiliario se oculta, el salón se amplia de dimensión, dejando un espacio diáfano.

Esta pieza fue diseñada a medida por el estudio MKCA, prestando especial atención a los mecanismos de movimiento, para que permitiesen la adecuada comodidad de uso.

Rentabilidad económica. El coste de este tipo de diseños es ligeramente superior respecto a una reforma con un diseño a medida no-transformable o no móvil, entre un 10% y un 25%. A cambio, la vivienda se revaloriza y ofrece un abanico de posibilidades de uso mucho mayores.

Desde 'Pequeñas Grandes Casas' de PKMN afirman que “un m2 útil de vivienda en Madrid se mueve de los 2.500 a los 4.000 euros; un sistema que permite obtener una habitación extra de 12 m2 en la casa está incrementando en unos 36.000 euros el valor teórico por superficie útil”.

En la reforma de Casa Stella, los arquitectos de PKMN consiguieron sacar una habitación extra para invitados del ámbito del salón. Los propietarios tenían mucha familia en el extranjero y su casa debía ser un espacio de encuentro en muchos momentos, pero sin renunciar a perder la calidad y amplitud de otras estancias de la vivienda.

Mediante el diseño de este mueble motorizado, en la posición estándar el salón mantiene su dimensión original, como un gran espacio social. Cuando llegan visitas, es posible mantener un salón de 25 m2 y una habitación de 15 m2 a la vez.

Aprovechamiento espacial. Las soluciones móviles pueden ser una forma de luchar contra la “precariedad de espacio” gracias al diseño creativo. Los espacios transformables son una manera de aprovechar más y mejor incluso apartamentos y estudios de reducidas dimensiones.

Mediante estas soluciones se pueden amplificar las posibilidades de cualquier tipo de vivienda, por pequeña que sea, revalorizándola en diversos aspectos y dándole una dimensión nueva en cuanto a usos a desarrollar en la misma.

En este pequeño estudio, en París, se crea un suelo elevado que ofrece almacenamiento y un sofá que se oculta cuando el espacio ha de ser utilizado en toda su dimensión. También se puede convertir en una cómoda cama de matrimonio cuando se desliza.

Adaptabilidad, la clave. “Actualmente la vivienda es la mayor inversión en la vida de cualquier persona y el precio de la misma no deja de aumentar frente al poder adquisitivo general. Además, el hecho de que las estructuras afectivas o familiares sean cada vez menores hace que progresivamente la casa tienda a ser de menor tamaño. Pero, por otro lado, los mercados laborales y del ocio son cada vez más cambiantes, y también subsistimos más años, con lo que la sensación de que vivimos varias vidas en una es cada vez mayor”, afirman desde PKMN.

Por ejemplo, en el proyecto de la Casa MJE el reto era poder convertir una residencia de vacaciones para una pareja en un espacio en el que hospedar a una familia completa, permitiendo tener una casa de 1 a 2 dormitorios con un salón de hasta 45 m2 en una vivienda de 70 m2. Y, todo ello, con una estética limpia y luminosa que hiciese del proyecto un lugar muy espacioso frente al estado original “ultracompartimentado” del mismo.

Un espacio abierto, diáfano, sin particiones puede ayudar a lograr mayor sensación de amplitud en la vivienda y ofrecer más comodidad para los actos sociales y de familia. “La idea de privacidad también ha cambiado y ahora nos permitimos disfrutar más de los espacios abiertos que de los compartimentados, muchas veces también porque la vida individual o en pareja lo facilitan y predisponen”, dicen desde este colectivo autor de la rehabilitación.

Posibilidad de ocultar espacios o integrarlos en otros. En las últimas décadas, tendemos a desdibujar la frontera entre las áreas de servicio, las privadas y las estancias sociales. La cocina, por ejemplo, se ha convertido hoy en el corazón de la vida social de la casa y ha cobrado protagonismo en la distribución de la vivienda contemporánea, algo que como dice Enrique, “ya se daba en modelos de vida rurales o anglosajones. Este fenómeno ha hecho que se amplíe la esfera de la vida pública en la vivienda y que se enriquezca”, ratifica.

Una de las ideas más originales para integrar la cocina en la vivienda a base de elementos móviles corre a cargo de Warendorf. Su concepto de este espacio juega con la idea de la cocina como una obra de arte y posibilita su colocación en lugares más nobles de la casa, como el salón o el recibidor.

Pulsando un botón, la zona central del mueble se abre y descubre una cocina totalmente equipada de casi cinco metros de longitud, con área de trabajo, estantes, campana extractora e iluminación integrada. Cuando está cerrada, aparece como un volumen decorativo que imprime un carácter distintivo a cualquier espacio de la casa.

Espacios flexibles. Desde el colectivo PKMN afirman que “está clarísimo que el modelo de habitaciones en las cuales solo se realiza la acción que les da nombre (en el comedor se come, en la cocina se cocina y en el dormitorio se duerme) está obsoleto, porque la diversidad de acciones domésticas es ahora mucho mayor, pero sobre todo porque nadie se puede permitir espacios sin uso y vacíos durante el 50-70% del día”.

En su primer proyecto experimental real se encontraron ante una pregunta decisiva: “¿cómo una chica soltera, en la treintena, puede volver a la vivir en la casa de sus abuelos, con una superficie de 45 m2, pero con las prestaciones de una vivienda de 80 m2 y compatibilizando vida privada y vida laboral en un solo espacio?”, se plantearon. La solución la encontraron en un diseño móvil que crease una arquitectura que pudiese transformarse a lo largo del día.

Los arquitectos diseñaron un gran armario de madera a medida, que consta de tres contenedores móviles y unas guías industriales. En tan sólo unos segundos, corriendo los diferentes módulos que albergan diversas funciones, el interior de la vivienda puede reorganizarse y adaptar la casa a las necesidades específicas de la usuaria, según el momento del día, lo que permite crear “hogares infinitos”, como lo define PKMN. El mismo espacio es un lugar polivalente donde se puede crear un salón para tomar café, un dormitorio para descansar o incluso una sala para practicar yoga.

Tecnología que hace la vida más fácil. El diseño de mobiliario móvil ha evolucionado mucho en los últimos años. Se han creado sistemas que funcionan mediante movimiento lineal, sistemas giratorios e incluso sistemas motorizados que conllevan una mayor facilidad y comodidad de uso.

En este pequeño estudio de 36 m2, en Manhattan, los arquitectos de MKCA suplieron la dificultad de incorporar un dormitorio, un despacho y un salón en un espacio de tan reducidas dimensiones mediante el diseño de sistemas móviles motorizados.

Un tabique corredero mediante una guía en el suelo, que aunque se puede deslizar manualmente, está motorizado, permite al propietario de esta vivienda configurar los distintos espacios de la casa según sus necesidades a lo largo del día, con un simple interruptor.

El tabique motorizado es también un elemento de almacenaje que contiene el televisor, las estanterías y donde se puede guardar la ropa de cama. La televisión pivota y gira 360 grados para poder ser vista desde la sala de estar o el dormitorio. El mecanismo de la cama abatible, obra de Hafele, dispone de unas patas que giran 90 grados de forma automática cuando desciende.

Los sistemas de diseño móvil para una vivienda están en continua evolución, pero la pregunta es si está la sociedad preparada para cambiar nuestra forma de habitar y modernizarla. Enrique habla de la respuesta que han encontrado por parte de los usuarios: “No se puede generalizar, pero sí podemos decir que hace 30 años hubiese sido muy difícil que un cliente asumiese una vivienda móvil y, en cambio, actualmente hay un sector importante que lo demanda, por distintas razones: gente joven que necesita que su vivienda se adapte a todos sus usos en espacios reducidos, que quiere aprovechar mucho más cada metro cuadrado; gente que quiere poder trabajar en casa con cierta calidad e independencia; gente que requiere una habitación extra para recibir familia, amigos, a los abuelos que vienen unos días para ayudar en la crianza de un hijo, o para activar economías domésticas con alquileres puntuales”.

Por lo que parece, el fenómeno pop-up, tan en boga en el sector de las tiendas y restaurantes, está invadiendo también el universo de la vivienda.

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