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Cómo calentar tu casa en los días más fríos con trucos baratos

Dejar entrar el sol y aislar las ventanas y las puertas son dos formas rentables de retener el calor en casa

Foto de Yan Krukov en Pexels
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Autor: Redacción

El frío ha llegado a gran parte de España antes de lo previsto. El frío polar y la nieve han puesto en alerta a varias provincias. Es hora de calentar la casa, ponerse una prenda más y preparar bebidas calientes. Pero con los precios de la energía en alza y la baja eficiencia energética de los hogares, ¿cuáles son las mejores soluciones para calentar la casa en invierno? De hecho, hay varias alternativas para afrontar el frío sin que suponga un gran gasto para tu cartera. Toma nota.

Deja que el sol caliente tu casa

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels
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Una forma de calentar tu casa sin gastar dinero es aprovechar el calor del sol. Así que, si sale el sol por la mañana, sube las persianas y las cortinas y deja que entre la luz. Pero cuidado, deja las ventanas cerradas para que el frío se quede fuera. El cristal de las ventanas deja entrar la energía del sol, pero no sale. 

En cuanto se ponga el sol, es hora de cerrar las persianas o contraventanas, para mantener el calor. Esto es especialmente importante si no tienes ventanas de doble acristalamiento o bien aisladas, ya que evita que el calor desaparezca.

Aislar las ventanas y puertas de la casa

Foto de Laurie Shaw en Pexels
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Este es un consejo esencial para calentar tu casa en los días más fríos del invierno. Puedes empezar buscando posibles fugas de calor, revisando ventanas, puertas, tuberías de agua, marcos de ventanas... Una vez que hayas encontrado esas grietas por las que se escapa el calor, es hora de remangarse y ponerse a trabajar. Hay varias soluciones de aislamiento baratas. Puedes hacerlo con cinta adhesiva, goma o espuma que se vende en cualquier tienda de bricolaje.

En el caso de las puertas, puedes cubrir los huecos con un burlete aislante. De este modo, evitarás las corrientes de aire y garantizarás que el aire caliente de tu casa no se disipe. Y si tienes una chimenea en casa que no se utiliza, también es importante cerrarla para que no se escape el calor.

Reaprovechar el calor de los radiadores 

Foto de Снежана en Pexels
Foto de Снежана en Pexels

Es posible reutilizar el calor del radiador que tienes en casa. ¿Cómo? Colocando una lámina reflectante entre el radiador y la pared, para reflejar el calor en la habitación. Pero ten cuidado: no debes bloquear las salidas de calor y aire de los calentadores. De este modo, puedes reducir el tiempo de uso del radiador y ahorrar en la factura de la luz a final de mes.

Otro consejo: si cocinas alimentos en el horno, también puedes aprovechar el calor para calentar la casa. Para ello, basta con dejar la puerta del horno abierta al final para que el calor se extienda por toda la estancia.

Retener el calor en la decoración de tu casa

Foto de Sand Atkinson en Pexels
Foto de Sand Atkinson en Pexels

Sí, hay varios elementos decorativos que tienen el poder de retener el calor o aislar la vivienda. Por ejemplo, los muebles y las piezas de decoración ayudan a tener un hogar más cálido y acogedor en invierno, al igual que las librerías. En el caso de los muebles, incluso deberías colocarlos cerca de las paredes para evitar filtraciones y conservar la temperatura en el interior.

Otro consejo es invertir en textiles. Opta por almohadas, cortinas y mantas con tejidos cálidos que ayuden a retener el calor. Además, también es importante colocar alfombras en las habitaciones. Esto se debe a que crean otra capa de aislamiento en el suelo.

Rellenar las paredes de la casa

Foto de Tima Miroshnichenko en Pexels
Foto de Tima Miroshnichenko en Pexels

Las paredes de la casa también son responsables de la pérdida de calor hacia el exterior. Y por ello, es importante colocar elementos que actúen como escudo protector y aislante. Hablamos de cuadros, espejos, fotografías y tapices, por ejemplo.

Otra forma de hacerlo es optar por el papel pintado, que no deja escapar el calor, o pintar la casa en tonos cálidos, ya que los colores oscuros acumulan y conservan el calor.