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¿Por qué en las habitaciones de los hoteles siempre cuelga el mismo cuadro?
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Haz la prueba: éstas vacaciones, cuando estés disfrutando del buen tiempo, presta atención al cuadro que está en la pared de la habitación del hotel. Con toda seguridad se tratará de un paisaje campestre donde habrá un riachuelo, muchos prados verdes, quizá un animal y una casita. Y casi seguro que la vista estará pintada como si estuviéramos en un sitio elevado. ¿Por qué?

La tendencia de los hoteles a elegir cuadros basados en paisajes campestres y panorámicos tiene una explicación evolutiva. Asociamos los prados verdes y el río, con una segura provisión de alimentos. No se suelen poner desiertos llenos de dunas, o paisajes rocosos en esos cuadros. Lo que pasa es que quienes eligen esos cuadros campestres para los hoteles no saben por qué lo están haciendo.

Además, existe una razón por la que muchos de esos cuadros que nos gustan tanto están como pintados desde un sitio elevado: es el sitio ideal parar divisar enemigos que nos acechan y defenderse. Los castillos siempre estaban en sitios altos.

Así lo explica el especialista Denis Dutton en su increíble libro ‘El Instinto del Arte’ (Paidós). Miles de años de evolución explican nuestros gustos artísticos básicos y por eso la mayor parte de nosotros se alegra con cuadros básicos y campestres donde hay superficies abiertas, algunos núcleos de árboles, mucha alimentación y sobre todo, mucha claridad.

Hay un ejemplo mundial que prueba esa tesis.  En 1993, Vitaly Komar y Alexander Melamid, dos artistas ex soviéticos, se propusieron pintar el cuadro más deseado del mundo. Habían llegado a EEUU parece hacerse un nombre en el mundo de la pintura y se les ocurrió una idea original: realizar muchas entrevistas a lo largo del planeta para saber cuál sería el óleo ideal.

La sorpresa fue que en todos los países, la gente deseaba un paisaje panorámico lleno de verdes prados, una montaña, un río o un lago y algún árbol. 

Los pintores se pusieron manos a la obra y realizaron un óleo con un extenso prado, un lago, un árbol espigado, dos renos y varios seres humanos, uno de los cuales era George Washington. Lo llamaron ‘America’s Most Wanted’ (Aquí puedes ver  Los más y menos deseados en distintos países) .

Más o menos, el mismo cuadro (aunque sin el prócer) era el más deseado en China, Rusia, Dinamarca, Kenia, Finlandia y en un montón de países que no tenían mucho que ver entre sí. 

No es casual que sea también la imagen más popular en los calendarios porque, instintivamente y sin saberlo, el impresor lo pone porque está ligado a la supervivencia.

Los seres humanos compramos y colgamos igualmente esos cuadros en nuestras casas. Es el mismo que está en la mayoría de las casas del planeta. Solo los marchantes, los ricos, las empresas y las instituciones cuelgan arte abstracto en sus paredes. 

La pintura abstracta o el arte conceptual atraen masas de dinero, pero la mayoría de la gente no los colgaría ni en el cuarto de los trastos. ¿No es un poco estremecedor?

Para probar que la gente no colgaría esos cuadros en sus viviendas, los rusos de esta historia, se pusieron un día a pintar cuadros que, según las encuestas, ‘nadie querría ver en sus casas’. Y les salió una pintura llena de cubos y figuras geométricas: ¿Cubismo? ¿Picasso?

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