China vivió durante años el mayor auge constructor de la historia. Según estimaciones de Goldman Sachs, China acumulaba en 2023 cerca de 70 millones de viviendas nuevas terminadas o en construcción pendientes de venta. Ese mismo año, apenas se adquirieron nueve millones de unidades. El estallido de la burbuja inmobiliaria ha dejado tras de sí un paisaje de torres residenciales semivacías en ciudades de segundo y tercer nivel que ahora están aprovechando miles de jóvenes trabajadores para poder vivir con alquileres asequibles, imposibles en las las grandes ciudades como Pekín, Shanghái, Guangzhou (Cantón) o Shenzhen.
La expansión inmobiliaria en el gigante asiático ha dejado huella a lo largo y ancho del país. La burbuja inmobiliaria en China lleva años dejando cadáveres de edificios que no se han habitado en años con urbanizaciones completamente vacías.
A lo largo y ancho de China se suceden las ciudades fantasma, grandes inversiones inmobiliarias que finalmente han quedado semiabandonadas después de construir prácticamente todas las viviendas.
(Pincha en cc cuando haya empezado el video para ver subtítulos en inglés)En marzo una cadena de televisión estadounidense emitía un reportaje en que se ponían de relieve las miles de ciudades fantasma que hay en China, metrópolis con todo tipo de prestaciones pero en las que no vive nadie.
Las consecuencias de la burbuja inmobiliaria en China empiezan a dejarse notar en algunas de sus localidades, que han cobrado el aspecto de auténticas ciudades fantasma.
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