Su empresa tiene dos localizaciones, en dos pueblecitos de Cuenca, Mariana y Priego. La segunda es conocida por su tradición mimbrera de la que apenas queda testimonio en el lugar: cada vez son menos los artesanos que se dedican a ello. Uno de ellos es esta empresa, Mariana Artesana, que realiza muebles de lujo en ratán y mimbre para clientes muy selectos: futbolistas como Modric o Griezmann, toreros como Enrique Ponce, la baronesa Thyssen o incluso, el rey Mohamed VI se han rendido a sus creaciones para exterior e interior. Visitamos una de las naves de esta pyme conquense dirigida por Eduardo Famesinte para que nos cuente cómo es el proceso de elaboración de su mobiliario y cómo consiguen sobrevivir en un mercado en el que el gigante asiático lo coloniza casi todo.
Nacieron en 1850 en una pequeña localidad de la provincia de Cáceres. Hoy son unos de los pocos fundidores de campanas artesanales que quedan en nuestro país y en Europa y reparten sus campanas a lo largo y ancho del mapamundi. Podríamos pensar que el clero es su principal cliente pero no es así: lo fue en el pasado pero en la actualidad son las empresas los que más les demandan. Les llaman pidiendo relojes y carrillones. Los Rivera tienen campanas repartidas por los cinco continentes: en África, Argentina, Corea del Sur, India, México, Australia… En España son suyas las de la catedral de Segovia, de Salamanca, la de San Sebastián y una bien grande, de más de mil kilos, en la entrada de su propia nave industrial que anuncia las medias horas y las horas.
La dificultad para volver a la normalidad de muchos negocios debido a la crisis del covid-19 ha lastrado la viabilidad de muchas pymes españolas. A esto se suma que un buen número de inquilinos no han podido acogerse a la moratoria del alquiler aprobada por el Gobierno. Por eso, muchos estudian el traspaso del local como una alternativa para reducir las pérdidas económicas. Se trata de una vía contemplada en la normativa, pero habrá que estar atento a lo que esté contemplado en el contrato de arrendamiento.
Sobre el papel, una pequeña y mediana empresa no puede competir con una gran compañía en lo que se refiere a la calidad y el talento de la plantilla porque dispone de menos recursos económicos para ‘fichar’ o retener y, por lo general, cuenta con una visibilidad menos potente para seducirles.
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