Información sobre vivienda y economía

‘business angel’, cuando el dinero cae del cielo

Autor: @javierpicazo

En estos días en los que los bancos aún tienen cortado el grifo de los préstamos, los emprendedores con ideas y apenas dinero tienen pocas alternativas, mientras no pierden la esperanza de que el dinero ’caiga del cielo’ para poder arrancar su empresa. Un modelo de inyección de capital ‘divino’ es el de los ‘business angel’: inversores particulares, solventes, que suelen valorar su anonimato y, a modo de mecenas, aportan el capital inicial necesario en las primeras fases de la fundación de una empresa.

Además de aportar dinero, también participan en ese arranque empresarial con sus conocimientos y red de contactos . El de los 'business angels' es un modelo de éxito que ha dado vida a gigantes (casi siempre tecnológico) como amazon, the body shop, starbucks, skype o google. Lo norma es que el 'angel' invierta su propio capital en proyectos innovadores faltos de financiación y que pueden implicar un nivel elevado de riesgo, pocas garantías de éxito (en su idea original) y falta de liquidez

¿Pero entonces por qué meterse en esta locura?

La respuesta es sencilla, buscan participar con capital pero a su vez poder participar en la creación y desarrollo de la empresa, poniendo en muchos casos a disposición del emprendedor vínculos profesionales y personales. Según datos oficiales de la unión europea, el 26,8% de los 'business angel' se contentan con recuperar lo invertido, mientras que un 21,7% esperan además sacar beneficios

El perfil de proyecto que llama la atención a un ‘business angel’ es el de una idea cuya inversión inicial no supere los 150.000 euros, en sectores como el informático, el de las telecomunicaciones, el médico o el de electrónica, y cuyo crecimiento previsto se acerca al 200% de la inversión incial en los primeros 3 años

De broadway a silicon valley

Se cree que este modelo de financiación surgió a principios del siglo xx, después de que algunos empresarios decidieran asumir la financiación de diversos espectáculos en broadway que bien por falta de dinero, o exceso de pretensiones, no lograban salir adelante. No obstante, fue en 1932 cuando frederick terman, decano del departamento de  ingeniería de la universidad de stanford (california) y conocido como el "padre de sillicon valley", decidió prestar 500 dólares a dos de sus estudiantes, bill hewlett y dave packard, para desarrollar su proyecto. El resultado es por todos conocido y ahora hewlett-packard (hp) es una de las mayores empresas del mundo en el sector de la electrónica

Los últimos años este modelo empresarial se ha disparado y ahora para canalizar la inversión se han creado redes (financiadas muchas con una parte de capital público) formadas por agrupaciones de inversores privados en busca de estos proyectos empresariales que sirven de punto de enlace común

En España en 2010 se invirtieron cerca de 8,2 millones de euros para arrancar 58 proyectos de 38 empresas

Aunque no existen un patrón a seguir lo normal es que este tipo de mecenazgos financien operaciones, desde sus incios hasta su consolidación, de entre 50.000 y 300.000 euros, para firmas de las que se espere tengan un crecimiento rápido y permitan la salida del inversor en un plazo medio de tres a cinco años. En Europa existen unos 260.000 de estos inversores, mientras que en los últimos 8 años España ha pasado de tener 5 organizaciones especializadas en la búsqueda de bussiness angels a las cerca de 60 organizaciones actuales

Además, según la asociación europea de bussiness angeles (eban), en España en 2010 se invirtieron cerca de 8,2 millones de euros para arrancar 58 proyectos de 38 empresas, con lo que la media de inversión fue de 182.197 euros por proyecto

Estos inversores no solo apuestan por empresas de su país, sino en equipos e ideas de todo el mundo, y no son exclusivamente ‘ángeles’ de avanzada edad o con mucha experiencia, sino que en estos momentos se está viviendo una ola de nuevos inversores jóvenes empresarios. En 2012, los “ángeles” invirtieron en Europa cerca de 5.100 millones de euros, por encima de los 1.900 invertidos, por ejemplo, por los fondos de capital de riesgo

Son datos que, no obstante, quedan muy lejos de los números de eeuu, donde en 2010 se llegaron a invertir 26.000 millones de dólares (18.860 millones de euros) en proyectos para 57.120 empresas en fases iniciales, la mayor parte de sillicon valley, frente a las cerca de 4.000 empresas financiadas con capital riesgo, según datos de la red española de business angels (esban)

¿Cómo se busca un ángel?

Cuando se busca un socio capitalista se puede optar por pedir financiación a un banco o buscar un “compañero de viaje”, como el clásico 'friends, fools & family' -'amigos, insesatos o familiares', que si bien ayuda en el aspecto económico, a la larga puede traer consigos diversos problemas relacionados con el exceso de cercanía o confianza de estos inversores. Un modelo neutral es el del 'business angel'. En este caso, antes de empezar la andadura empresarial o justo en el momento de su creación, se puede intentar contactar con una de las redes de 'business angels', donde ofrecen información detallada sobre el procedimiento a seguir y los pasos para incorporarse en el catálogo que manejan los inversores anónimos

En España hay cerca de 50 redes. En Europa las dos representantes del sector son la red europea de business angels (eban) y la business angel europe (bae), de la que se vinculan otras a nivel país como la red española (aeban), a nivel regional, como la madrileña Madrid+d, fundaciones privadas como 'innoban', por ejemplo. Practicamente todas organizan eventos puntuales para cerrar reuniones periódicas entre las partes interesadas

Mientras, la internacional gust.com, con presencia en 80 país, más de 1.000 grupos de inversores y 150 fondos de inversión, ha creado una especie de red social para poner en contacto a ambas partes y seguir la actividad de sus perfiles, para fomentar la relación. Opciones más originales son las “micro(me)cenas” del centro de coworking hub Madrid, donde por 10 euros organizan cenas en las que los comensales (que suelen ser potenciales inversores) escuchan los proyectos de cuatro emprendedores sociales, votan el que más les gusta y el ganador se lleva lo recaudado