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Esta semana se cumplen treinta años de la explosión de la central nuclear soviética de Chernóbil. El techo del reactor número 4 saltó por los aires y contaminó de cesio radiactivo una amplia zona de Ucrania: 3.110 km2. El mundo entero se paralizó.

Desde aquel 26 de abril de 1986, las centrales nucleares tienen mala fama. No es que hayan tenido una fama estupenda, pero hasta que no ves las orejas al lobo, ignoras que sea una amenaza.

La prueba es que antes de que estallase la central rusa, se construían 20 nuevas plantas nucleares cada año en todo el mundo. Desde entonces se construyen unas cuatro al año.

30 años después de Chernóbil: verdades y mentiras sobre la energía nuclear
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Las ventajas de la energía nuclear son obvias. Ofrece una enorme independencia al país que instale estas centrales pues no tiene que depender de energías fósiles. Es más, en los días calurosos y sin una mota de aire, los aerogeneradores quedan paralizados, mientras que una central puede estar día un noche trabajando. Lo mismo pasa con la energía hidroeléctrica: si viene un año seco, el país se queda sin ríos y no hay modo de mover las turbinas. Pero las nucleares están ahí a pleno rendimiento.

La parte negativa es que un accidente causa un pavor de tal magnitud, que la población pierde la estima a estas centrales de energía. Hace cinco años estalló la central nuclear de Fukushima en Japón, lanzando al mundo ondas de terror atómico.

Pero volvamos a Chernóbil. Hace poco, un artículo de la revista estadounidense 'Scientific American' analizaba el impacto de esta central en la salud humana, ofreciendo un punto de vista insólito. Se estima que la radiación de Chernóbil causará la muerte de decenas de miles de personas en Europa en los próximos 80 años. “Eso puede sonar a una cifra muy grande, pero es casi indetectable a la tasa de cáncer habitual”, decía Frank von Hippel, físico de la Universidad de Princenton.

“La gente tiende a preocuparse más del impacto a largo plazo de la radiación que de los efectos de la contaminación”. Von Hippel afirmaba que si los 104 reactores nucleares de EEUU se hubieran sustituido en 2005 por plantas de carbón, habrían causado muchas más muertes prematuras al año debido al lanzamiento de gases contaminantes a la atmósfera.

30 años después de Chernóbil: verdades y mentiras sobre la energía nuclear
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Hay otras razones que explican que el ritmo de construcción de centrales nucleares haya amainado. El precio. La electricidad ha subido tanto de precio desde entonces, que los consumidores están gastando menos energía de lo esperado, con lo cual no hay que construir tantas centrales eléctricas como las proyectadas.

Por último hay otra razón: construir una central nuclear es muy caro. Cuestan entre 5.000 y 10.000 millones de euros por reactor. Se debe, según explicaba en profesor Von Hippel, a que se intenta construirlas más seguras, pero también a otra razón: como se construyen menos, no hay muchas vocaciones de ingenieros nucleares, de modo que se incurren en muchos retrasos o errores en la construcción, los cuales deben ser corregidos sobre la marcha. Esos errores cuestan mucho dinero.

Ahora, el país pionero en centrales nucleares es China. La mitad de los reactores que se han construido desde 2008 nacen en China. Su ritmo de crecimiento ha sido tan rápido que ya exporta tecnología nuclear. Pero a ese ritmo de crecimiento, las posibilidades de que haya un accidente aumentan progresivamente.

Una de las razones por las que estalló la central de Chernóbil fue por el descuido de las autoridades soviéticas. La salud y la seguridad de los habitantes les importaba poco. En cambio, en Occidente, las centrales se construyeron pensando sobre todo en la seguridad. Está por ver qué modelo está escogiendo China.

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2 Comentarios:

pepito
26 Abril 2016, 14:17

El miedo a la energia nuclear es fundado. En los 70 nos dijeron por activa y por pasiva que era IMPOSIBLE la fusion del nucleo del reactor dejando al aire la reaccion en cadena y su combustible.

Pues eso ya ha ocurrido 2 veces, en chernobyl y en fukushima (ambos por partida doble, ya que explotaron dos reactores en cada una) y falto un PELO a que en Harrisburg pasara lo mismo.

Lo imposible, dos veces y media..... vamos a esperar a una tercera ?

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